Los Veintisiete escenifican su apoyo a Kiev tras las primeras grietas en la UE

R.P. REDACCIÓN

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Johanna LEGUERRE HANDOUT | EFE

Borrell insiste en la unidad pese las dudas ante la decisión de Polonia de no enviar más armas a Ucrania, los bloqueos de Hungría y la posible llegada del prrorruso Fico al Gobierno de Eslovaquia

02 oct 2023 . Actualizado a las 22:20 h.

Kiev fue escenario este lunes de una reunión inédita de ministros de Exteriores de los Veintisiete, por tener lugar en un país no comunitario y en guerra, y a la vez simbólica porque su objetivo principal era escenificar el compromiso inquebrantable de la Unión Europea con Ucrania. Convocada por el jefe de la diplomacia comunitaria, Josep Borrell, la cita buscaba despejar dudas ante las primeras grietas abiertas en el seno de la UE (por los vaivenes del apoyo de Polonia, Hungría y Eslovaquia), en plena contraofensiva y un día después de que el Congreso de EE.UU. congelara temporalmente la ayuda al país invadido por Rusia en el marco del acuerdo alcanzado in extremis con los republicanos para evitar la parálisis presupuestaria.

Borrell negó que flaquee la voluntad de los Veintisiete de prestar ayuda a Kiev e insistió en que la UE «sigue unida» y está usando los instrumentos que tiene para seguir apoyando a Ucrania en el campo militar, financiero y político. La reunión en Kiev demuestra, en su opinión, «el compromiso claro de la Unión con Ucrania y su apoyo continuado en todas las dimensiones» y «también envía una señal contundente a Rusia». «No nos intimidan vuestros misiles o vuestros drones», agregó.

El político español trasladó su propuesta para la asistencia militar a Ucrania los próximos años, instando a los Veintisiete a pactar lo antes posible un primer paquete de 5.000 millones de euros para el 2024 a través del Mecanismo Europeo para la Paz. Reduce así la ambición de sus planes iniciales que pasaban por un paquete de 20.000 millones para los próximos cuatro años. En paralelo, renovó el compromiso de entrenar a 400.000 soldados ucranianos, incluidos pilotos de cazas.

La unidad defendida por Borrell choca con la realidad. La última tanda de 500 millones para financiar la entrega de armamento al Ejército ucraniano lleva meses paralizada por el bloqueo del Gobierno húngaro de Viktor Orbán. A eso se une el anuncio de Polonia de no enviar más armas y equipos militares, tras el conflicto por la exportación de cereal ucraniano, que sienta un peligroso precedente. En ese cambio de posición, Varsovia optó por enviar a la cita de Kiev al subsecretario de Exteriores, Wojciech Gerwel, en vez al titular de esa cartera.

A Polonia y Hungría, se suman las dudas sobre el respaldo de Eslovaquia tras la victoria electoral del prorruso Robert Fico, quien este lunes recibió el encargo de formar Gobierno. 

Apoyo de Washington

El otro tema que sobrevoló el encuentro fue la decisión de Washington de congelar la financiación. Tanto Kiev como Bruselas reclamaron al Congreso estadounidense que reconsidere su decisión de no incluir la ayuda a Ucrania en la prórroga de los presupuestos. «La cuestión es si lo ocurrido es un incidente o algo sistemático», apuntó el ministro de Exteriores, Dmitro Kuleba. Explicó que su Gobierno está en contacto tanto con republicanos como con demócratas para que lo ocurrido «no se repita bajo ninguna circunstancia». Por último añadió que confía en que los dos partidos estadounidenses encuentren «soluciones».

Al final de la cita de Kiev, Borrell reiteró que «el mayor compromiso de seguridad que podemos dar a Kiev es que sea parte de la UE». La adhesión estará en la agenda de la cumbre europea de esta semana en Granada.