La izquierda boliviana se rompe en dos después de su congreso

Héctor Estepa QUITO / E. LA VOZ

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Evo Morales en el congreso del Movimiento al Socialismo (MAS).
Evo Morales en el congreso del Movimiento al Socialismo (MAS). Luis Gandarillas | EFE

El presidente Luis Arce ha sido expulsado de su propio partido

06 oct 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

El conflicto en la izquierda boliviana ya es total y amenaza con extenderse hasta las presidenciales del 2025. La noche del miércoles se escribió un capítulo clave. El Movimiento al Socialismo (MAS), hasta ahora partido de Gobierno y liderado por el exmandatario Evo Morales, declaró al presidente Luis Arce «autoexpulsado» de la formación por no haber acudido al congreso del partido, nutrido por las facciones leales al exlíder boliviano y celebrado en su bastión, Cochabamba.

«Peor que el Gobierno de facto, peor que los Gobiernos neoliberales». Así definió Morales, ratificado como líder del partido, al Ejecutivo de Arce, que fue su ministro de Economía durante la mayor parte de sus tres mandatos, al asegurar que el ahora presidente intentó «hasta el último momento» que el congreso fuese postergado.

Una líder campesina afín a Arce presentó un amparo ante el Constitucional rechazando el liderazgo de Morales con el argumento de que se había excluido del congreso a sectores clave. La máxima corte lo admitió a trámite, pero la cita siguió su curso. Los congregados en Cochabamba concluyeron que se había presentado fuera de plazo, algo que deberán decidir los tribunales.

«No podemos acudir a una casa donde no van a estar los verdaderos dueños, las organizaciones sociales», argumentó Arce para borrarse del congreso, en el que también fueron expulsados de la formación el vicepresidente, David Choquehuanca, y 28 militantes afines a Arce, entre los que se encuentran altos funcionarios y congresistas.

El liderazgo del presidente está tocado, pero no hundido. Arce cuenta con el apoyo de los principales sindicatos del país, motor de la izquierda, y del movimiento campesino. Su facción ha convocado una reunión el próximo 17 de octubre en la ciudad de El Alto, contigua a la capital, en la que se podrían tomar las mismas decisiones adoptadas en Cochabamba, pero a la inversa.

El entuerto deberían resolverlo entonces los tribunales y es ahí donde está ahora la mayor disputa, con la preocupación añadida de que el cisma aumente la politización de la Justicia.