El dilema de Israel con Gaza: sin intervención terrestre no vencerán a Hamás

Ilya U. Topper JERUSALÉN / EFE

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El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, visita a la División 98 de las Fuerzas de Defensa de Israel.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, visita a la División 98 de las Fuerzas de Defensa de Israel. DPA vía Europa Press | EUROPAPRESS

Los cerca de 130 rehenes del grupo islamista condicionan los planes del Ejecutivo israelí. Varios expertos coinciden en que los ataques aéreos son insuficientes para doblegar a los milicianos

12 oct 2023 . Actualizado a las 21:19 h.

¿Está Israel preparando una intervención terrestre a gran escala en Gaza? Es algo difícil de saber, porque una invasión significaría casi con certeza la muerte de los 130 rehenes en manos de la milicia islamista, pero solo con bombardeos aéreos es imposible acabar con Hamás, indicaron a Efe este jueves varios analistas.

«Estoy feliz de no ser el primer ministro en estos momentos», dice en conversación telefónica Eyal Pinko, politólogo de la Universidad Bar-Ilan. «Es un enorme dilema».

«Sin una operación terrestre, el objetivo de destruir a Hamás no se puede cumplir. Porque hay una enorme infraestructura de Hamás bajo tierra. Pero luego están los rehenes; si hay una incursión, los ejecutarán, los masacrarán», resume Pinko.

Tras el choque emocional que ha vivido Israel por la masacre cometido por Hamás el sábado pasado durante su asalto a unas 30 localidades en las cercanías de la Franja de Gaza, con un saldo provisional de 1300 muertos, la gran mayoría civiles, todos los políticos han prometido erradicar la milicia para siempre.

«Vamos a destruir completamente a Hamás, el ISIS (Estado Islámico) de Gaza. Se esfumarán de la Tierra, ya no existirán. Cada miembro de Hamás es hombre muerto», prometió ayer el primer ministro, Benjamín Netanyahu.

Eso es fácil decirlo, pero «hay un gran trecho entre este objetivo y las maneras de alcanzarlo», observa Giora Eiland, general retirado con experiencia en las guerras de Líbano y exjefe del Consejo Nacional de Seguridad. «Es algo que en los últimos 17 años hemos evitado intentar», comenta a EFE.

Una operación terrestre necesariamente sería larga y compleja y mantendría Israel enmarañado en el sur, lo que aumentaría el riesgo de un ataque desde el norte por parte de la milicia libanesa Hizbulá, que hasta ahora solo ha lanzado algún ataque menor, pero podría pasar a la ofensiva, si ve a Israel vulnerable, analiza.

Este riesgo es menor, opina el coronel retirado Eran Lerman, politólogo de la Universidad de Tel Aviv, ya que Hizbulá es demasiado importante para su gran aliado, Irán, como para sacrificarlo en una guerra contra Israel solo para salvar a Hamás, y además, los 300.000 reservistas que han acudido voluntariosamente a la primera llamada serían suficientes para ambos frentes.

«Las cosas no se pueden hacer con prisa. Pero deberá haber y habrá una operación terrestre. Prácticamente todo el espectro político, incluida la izquierda laborista, está de acuerdo en que se debe destruir a Hamás. Y eso no se puede hacer desde el aire», esgrime Lerman a Efe.

El analista se muestra convencido de que «aparte la retórica contundente», el Gobierno entiende la necesidad de acabar con la milicia islamista, algo que también esperan, asegura, los socios estratégicos de Israel en la región, especialmente Arabia Saudí, que no tiene interés en que Hamás salga fortalecido el conflicto.

También el académico Yehuda Weinraub, teniente coronel retirado, da por hecho que «tras unos fuertes bombardeos habrá una intervención terrestre», porque «si la intención es eliminar a Hamás como fuerza de combate, no basta con una campaña aérea» y «todo el país está a favor de una operación para desmantelar Hamás por completo».

«Es inconcebible que Hamás siga ahí, amenazando... Con los años ha acumulado un arsenal de decenas de miles de misiles que usan contra nosotros. Ya se les ha infligido un considerable daño, pero con la campaña aérea no basta. Al final habrá que entrar», indica Weinraub por teléfono a Efe.

¿Y qué ocurre con los rehenes? «El Ejército está totalmente decidido a sacarlos, pero no tengo ni idea de cómo se podría hacer. No tenemos nada de información sobre ellos. No sé si se puede hacer por la fuerza», admite Weinraub.

«Por otra parte, el total del pueblo israelí, 8 millones de personas, también son rehenes de Hamás», reflexiona, y sería nefasto que Hamás, después de esto, pudiera recuperarse fácilmente, «porque entonces podría volver a ocurrir».

Eiland, en cambio, está rotundamente en contra de una operación terrestre: «Podríamos lanzar incursiones, pero no deberíamos intentar reconquistar Gaza. Sería un error», asevera.

«La alternativa que yo recomiendo es imponer un asedio muy, muy estricto a Gaza, durante semanas o meses. Impidiendo que llegue comida, agua, energía; así la única manera de sobrevivir para la población sería cruzar la frontera hacia Egipto. Los que prefieran quedarse probablemente no sobrevivirían», describe el exjefe de seguridad de Israel la estrategia.

Solo se quedarían los miembros de Hamás, si no prefieren dejar las armas y salir como unos refugiados más, y Egipto tendrá que facilitar este éxodo, aunque sea presionado por los demás países árabes, y construirá campos de refugiados, prevé Eiland.

«Si el Estado de Israel no puede proteger a todos sus ciudadanos, no tiene razón de existir. Es una guerra existencial. Y si dos millones de personas en Gaza tienen que ser evacuadas, temporalmente o permanentemente, pues que así sea. Es Gaza o nosotros», concluye el militar.