Leonardo Suárez, boirense que logró salir de Israel: «Había mucha psicosis por si aparecía alguien en la calle apuntándote»
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Acaba de regresar del país, donde llevaba seis meses trabajando en una central hidroeléctrica
14 oct 2023 . Actualizado a las 19:41 h.La empresa de ingeniería eléctrica para la que trabaja tiene proyectos en todo el mundo, por eso cuando lo mandaron a Beit She'an, en el norte de Israel, hace seis meses lo tomó como un destino más. «Andabas por la calle y no sentías ninguna inseguridad. No hay robos y los puestos callejeros quedaban instalados toda la noche y nadie se llevaba nada», explica el boirense Leonardo Suárez para mostrar el panorama con el que convivía antes del ataque. Pero todo cambió el sábado, «con una masacre en la que fueron a arrasar lo que pillaron por delante. Llevaban tiempo con pequeños atentados, pero nada comparable con eso».
Nada más producirse la incursión de Hamás, su empresa ya les ordenó que dejasen de ir a trabajar a la central hidroeléctrica que estaban poniendo en marcha, y que se quedasen encerrados en casa, donde contaban con un búnker en el que podían refugiarse cuando sonaban las alarmas. «Nosotros estábamos en la frontera del norte, y ahora empezaba a haber follón con el Líbano, así que lo mejor era salir de allí cuanto antes», apunta.
La compañía comenzó a buscarles billetes para salir del país, y lo primero que hizo fue poner a salvo a otros trabajadores que se encontraban más cerca de las zonas bombardeadas, por lo que al boirense y a dos compañeros más les tocó esperar. Tras estar cuatro días encerrados en su vivienda, tuvieron que pasar dos más en Tel Aviv antes de volar. Confiesa que allí, aunque no llegó a pasar miedo, sí estaba mucho más intranquilo, «porque había mucha psicosis por si aparecía alguien en la calle apuntándote. Ibas mirando para todos los lados, había mucha gente armada, tanques y mucha tensión. Luego veías los vídeos de lo que estaba pasando en el sur y te volvías un poco loco».
Cualquier ruido fuera de lo normal ya era motivo para ponerse alerta, y así estuvieron casi 48 horas hasta que consiguieron embarcar con destino a Turquía. «Yo creo que era complicado asegurar un vuelo de cinco horas a España, y por eso los cancelaban y era más sencillo llegar a sitios más cerca», argumenta el boirense, que por fin ha podido dormir tranquilo después de casi una semana de tensión. Ahora se tomará unas pequeñas vacaciones y no sabe muy bien si terminarán el trabajo en Israel. Volverán «si la cosa mejora mucho, o sino nos mandarán a otro país», afirma.