La princesa Leonor y Pedro Sánchez marcan el protagonismo en un desfile empañado por la amnistía
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Más de 4.000 militares, 86 aeronaves y 142 vehículos participaron en un desfile que también contó con la participación de los servicios de emergencias y otros representantes de la sociedad civil bajo la vocación recurrente de los últimos desfiles para que sea más abierto e inclusivo cada año
12 oct 2023 . Actualizado a las 21:44 h.Calles atestadas, banderas nacionales y familias al completo fueron gran parte de los protagonistas de un desfile de la Fiesta Nacional que estuvo empañada por las negociaciones sobre la amnistía del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con los socios independentistas, y que contó con la presencia por primera vez de la princesa Leonor como cadete del Ejército de Tierra.
Los más madrugadores ocuparon las filas frente a la tribuna del rey y las autoridades. Los más afortunados bajo la sombra de los árboles de la plaza Cánovas del Castillo, pero con la omnipresente presencia de las banderas nacionales: en abanicos, pulseras y correas de perro, el rojo y el amarillo se pudieron ver por todos lados. Sin signos de banderas anticonstitucionales en un día que los presentes decían que era de «todos los españoles» y que causó gran expectación habida cuenta de las presencias del presidente del Gobierno en funciones y la princesa Leonor.
Las autoridades llegaron por goteo. Los miembros del Ejecutivo se personaron al completo a excepción de Irene Montero, que se encontraba de viaje en Chile. El resto de ministros estuvo presente con las representaciones de Sumar, Unidas Podemos y PSOE. A ellos se les unió la totalidad de los presidentes autonómicos salvo el lendakari Iñigo Urkullu y el presidente catalán, Pere Aragonès, de nuevo ausentes como cada año. Isabel Díaz Ayuso (Comunidad de Madrid) tuvo un papel más destacado junto a Margarita Robles, titular de Defensa, y José Luis Martínez Almeida, quienes fueron los encargados de la organización del desfile.
En la tribuna también estuvieron presentes el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijoo, junto al líder de Vox, Santiago Abascal, y una representación amplia de autoridades y personalidades políticas como Francina Armengol y Pedro Rollán, presidentes del Congreso y del Senado respectivamente; Ángel Gabilondo, el Defensor del Pueblo; o portavoces parlamentarios como Pepa Millán (Vox), Patxi López (PSOE) y Cuca Gamarra (PP). También asistieron el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido, y la directora del CNI, Esperanza Casteleiro.
Semblanza real y abucheos
Las recepciones a cada autoridad fueron dispares. A la llegada de Pedro Sánchez, se escucharon los cánticos tradicionales de sus opositores, desde los simples «¡fuera, fuera!» al ya extendido «¡que te vote Txapote!». También le cantaron «¡Puigdemont a prisión!» y otros versos destinados a deshonrarle con un alto contenido ofensivo para él y su familia. Se mantuvo serio, guardando la compostura, acostumbrado a dichos cantos. Las negociaciones del líder socialista con los independentistas empañaron ligeramente ese «día de todos» que algunos habían predicado.
Pero la llegada de la familia del rey volvió a dar brillo al desfile. Leonor se personó por primera vez como cadete del Ejército de Tierra y portó el toisón de oro que le regaló el rey en el 50 cumpleaños de este. Una princesa que en todo momento se mostró disciplinada, a la que muchos le dedicaron himnos de apoyo y que supo guardar la seriedad propia de la realeza en este tipo de eventos.
También hubo muestras de afecto entre los reyes y su hija. Entre acto y acto dentro del desfile, pudieron conversar y reír para el agrado de los asistentes. «Qué guapa y qué formal», «¿y de qué hablarán?», «a ver si te casas con ella, que mira qué apañada parece», se escuchaba entre el gentío.
Excelencia militar
El homenaje a los caídos de este año fue más sentido después de conocerse ayer la muerte de la soldado hispanoisraelí Maya Villalobo a manos de Hamás. «Fueron grandes y fuertes. Como valientes lucharon y murieron. No quisieron seguir otra bandera, no quisieron vivir de otra manera», entonaron antes de depositar la corona de laurel con la rojigualda a los pies de un mástil conmemorativo «a los que dieron su vida por España».
Una bandera distinta planeó sobre el cielo de Madrid, que se ganó el interés de los más curiosos. La paracaidista María del Carmen Gómez Hurtado logró un aterrizaje excelente como ya había logrado en Granada. Es la primera vez que una mujer saltaba desde un C-212 Aviocar para ejecutar dicha maniobra en la Fiesta Nacional. Tuvo que hacerse a un lateral de la tribuna y no frente a los reyes debido al fuerte viento que fluía por el Paseo de la Castellana, pero se ganó igualmente el aplauso de todos. También la Patrulla Águila entusiasmó a los asistentes al dejar la estela de la enseña nacional mientras se cantaba La muerte no es el final.
Los más curiosos salieron también a los balcones y azoteas de sus edificios residenciales para contemplar el sonoro vuelo del desfile aéreo. La estampa de la emoción la ponían los niños que tras las rendijas de sus terrazas domésticas señalaban al cielo y brincaban de alegría. Pero las miradas de los más pequeños no alcanzaron a ver al protagonista terrestre del desfile, el chivo Pacoli, que de nuevo captó todas las miradas y sonrisas de los civiles presentes.
Más de 4.000 militares, 86 aeronaves y 142 vehículos participaron en un desfile que también contó con la participación de los servicios de emergencias y otros representantes de la sociedad civil bajo la vocación recurrente de los últimos desfiles para que sea más abierto e inclusivo cada año.