Los expertos ven muy probable la investidura de Pedro Sánchez

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Vista general del hemiciclo del Congreso de los Diputados.
Vista general del hemiciclo del Congreso de los Diputados. JUAN CARLOS HIDALGO | EFE

Le otorgan entre el 70% y el 95% de posibilidades de conseguirlo

15 oct 2023 . Actualizado a las 23:56 h.

¿Logrará Pedro Sánchez ser investido presidente del Gobierno pese a la complejidad de las negociaciones? Los politólogos consultados por La Voz lo consideran muy probable y exponen los argumentos que avalan sus opiniones.

INVESTIDURA

¿Será presidente Sánchez? «Es lo más probable dadas las circunstancias y la investidura fallida de Feijoo, que evidenció ya la existencia y presunta solidez del bloque que pretende conformar de nuevo Sánchez», asegura Carlos Barrera. Aparte de eso, «los intereses de la mayoría de esos partidos a la hora de obtener contrapartidas por su apoyo dan lugar a una situación en la que acudir a otras elecciones generales en enero tendría más inconvenientes que ventajas».

Para Carmen Lumbierres, Sánchez será investido «casi sin duda, con un 95 % de posibilidades, dejando un pequeño margen a lo inesperado o a factores exógenos a la negociación». «La negociación ha ido avanzando según lo esperado desde la noche del resultado electoral», explica. «Los incentivos de todos los partidos con posibilidad de pacto, esto es los que tienen una visión descentralizada del país, son muy superiores a los costes de no llegar a un acuerdo y volver a una repetición electoral», añade. En su opinión, «ese es el principal factor para llegar al acuerdo porque el cleavage o la brecha política en España no está solo en la tradicional izquierda/derecha sino que se ha desplazado al modelo territorial de poder». Y «hasta PP y Vox dan por hecha la investidura y han asumido que son la oposición y como tal se están posicionando en las últimas semanas».

Santiago Martínez también estima que es muy probable que Sánchez sea investido. «Sigue teniendo opciones desde un punto de vista de la aritmética parlamentaria y hasta el último momento habrá serios esfuerzos por evitar una repetición electoral que no beneficiaría a las partes en cuestión, dado que cabría esperar una subida de la derecha suficiente para que Feijoo fuera presidente, y además agravaría aún más las divisiones internas que todas las organizaciones implicadas tienen». Cuantifica en un 70 % las opciones de que el líder socialista sea presidente. Verónica Fumanal también cree que habrá investidura: «El silencio de las negociaciones, la predisposición al diálogo de los actores y la posibilidad de la amnistía parecen indicar que sí, con un 70% de posibilidades».

LÍNEAS ROJAS

El referendo. «Parece evidente que la gran línea roja es la convocatoria de un referendo», señala Martínez. «En toda negociación política las partes interesadas en llegar a un acuerdo tienen que ceder en algo, además de conceder también algo al otro», afirma Barrera. «Las llamadas líneas rojas dependen de las necesidades estratégicas de unos y de otros: hasta dónde pueden llegar en sus cesiones y en sus concesiones con la mirada puesta no solo en el futuro más inmediato de la investidura sino en el más amplio de la legislatura», explica. Para Barrera, «ahí es donde parece situarse la amnistía, o sus sucedáneos, como punto de encuentro». «Si se pone ahí el cortafuegos por parte de los socialistas, se puede aparcar, por su mayor complejidad, la cuestión del referendo», concluye. Según Fumanal, «la amnistía es la gran línea roja» que exigen los independentistas y el PSOE está dispuesto a asumir para que haya investidura.

Amnistía

Cómo justificarla políticamente. «Ya empieza a entreverse en el relato de la maquinaria comunicativa del Gobierno la idea fuerza de que el interés común que debe prevalecer tiene que ser la convivencia pacífica entre los españoles, y para ello asistiremos a un carrusel de personalidades/autoridades del ámbito jurídico suscribiendo tal idea», sostiene Martínez. También «otra posible vía sería relacionar una posible amnistía con la institución del indulto, poniendo sobre la mesa los casi 6.000 de la era Aznar, diez de ellos a miembros de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), entre los cuales se contaban un exministro y un ex secretario de Estado; Sánchez, por contra, solo lleva 70 indultados.

«El independentismo, en especial Junts, tendrá dificultades para plantear una amnistía desde el reconocimiento del delito cometido por ellos y el PSOE no puede obviar las sentencias del Tribunal Supremo», afirma Lumbierres. «En la exposición de motivos de la ley hay una fundamental discrepancia entre justificarla como un modo de apaciguamiento de la conflictividad social y reconocimiento de un problema de pertenencia y que el Estado asuma errores en la gestión no solo del 1-O sino en el tratamiento político hasta que llegaron los indultos», argumenta. Y ahí «es donde Sánchez no quiere llegar porque suponer dudar de la legitimidad del Estado de derecho».

EL REFERENDO

Aparcado. «Las posibilidades de dilatar el proceso de esa consulta son mayores, así como las opciones de exploración del terreno por ambas partes», estima Barrera. «Así como la amnistía, a pesar de su fuerte contenido simbólico tanto para quienes la apoyan como para quienes se oponen, requiere teóricamente de menos pasos previos, un referendo de autodeterminación va para más largo y puede esperar», concluye.

Según Lumbierres, «el planteamiento del referendo será a largo plazo, intentándolo entroncar con la reforma estatutaria para que tenga encaje institucional». Cree también que «cualquiera de los dos procesos, amnistía y referendo, tienen un camino largo lleno de recursos judiciales y posibles paralizaciones, incluso ante el Tribunal Constitucional, por lo que no va a haber resultados inmediatos». «Se está creando más un relato favorable que no la posibilidad inmediata de la aplicación de las dos medidas», opina.

¿Un referendo en toda España como solución?

Para Santiago Martínez, «una posible vía que además podría facilitar el acuerdo al ser un término medio que contentaría a ambas partes sería acordar un referendo a nivel de todo el Estado, de tal modo que a los partidos independentistas se les ofrecería la posibilidad de poder contemplar el resultado obtenido dentro de Cataluña, y se habría cumplido la exigencia de un referendo». Explica que «si el resultado a favor de la independencia fuera superior al 50 % en Cataluña podrían alegar que el pueblo catalán ha hablado y ya se abriría otro escenario de debate político en España, por lo que ante sus electores podrían defender que hay un camino». «Camino que por contra, el Gobierno podría decir que ha sido cumpliendo el ordenamiento jurídico vigente, dándole voz a todo la población española», añade Martínez.

La jugada

«Desmontaría así el argumento independentista del Estado español represor que no deja que las urnas hablen en Cataluña», argumenta. «Y si además en Cataluña venciera el no a la independencia, entonces la jugada habría sido perfecta para los intereses del Estado español y Pedro Sánchez pasaría a la historia como el político que apaciguó el problema catalán frente a otros que defendían sacar los tanques a las calles», concluye el consultor político gallego.