Investigan en Barcelona la muerte de un bioquímico que estudiaba una enfermedad letal transmisible

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Falleció el año pasado, a los 45 años, por el mal de las vacas locas. La universidad está intentando averiguar el origen de miles de muestras no autorizadas descubiertas en su laboratorio. El suceso ha despertado inquietud entre sus compañeros, que desconocen a qué riesgo han estado expuestos

19 oct 2023 . Actualizado a las 18:28 h.

La Universidad de Barcelona (UB) está investigando la muerte, ocurrida en el 2022, de un bioquímico que estaba investigando en uno de sus laboratorios la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, que es un trastorno neurológico mortal, degenerativo y poco frecuente, más conocida como el mal de las vacas locas.

Según publica este jueves El País y han confirmado a EFE fuentes de la UB, la universidad tiene abierta una investigación interna para averiguar el origen de miles de muestras no autorizadas y descubiertas en un congelador de su laboratorio 4141, donde trabajaba el fallecido, y que está situado en la Facultad de Medicina de l'Hospitalet de Llobregat (Barcelona).

El bioquímico empezó a trabajar en el laboratorio en enero del 2018 como investigador principal con grupo propio y, junto a su esposa, que se incorporó al mismo equipo, logró identificar sustancias características en el líquido cefalorraquídeo útiles en el diagnóstico de demencias rápidas, según el citado periódico.

En noviembre del 2020, el científico fallecido pidió la baja tras un tiempo encontrándose mal y confirmó con sus colegas que los síntomas que padecía eran compatibles con la enfermedad de Creutzfeld-Jakob, pero pidió privacidad absoluta y ocultó el diagnóstico, añade el rotativo.

El responsable del laboratorio 4141, Isidre Ferrer, informó en el 2020 a la Universidad de Barcelona y al Instituto de Investigación Biomèdica de Bellvitge (IDIBELL) que de manera fortuita se habían encontrado en un congelador, a 80 grados bajo cero, muestras no autorizadas sospechosas de líquido cefalorraquídeo de personas con enfermedades neurodegenerativas, entre ellas la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, según estas fuentes. Las muestras, que también pertenecían a animales, estaban en un cajón reservado para el grupo del científico fallecido, sin registro de entrada.

Tras la comunicación de Isidre Ferrer, la UB decretó el cierre inmediato del laboratorio 4141 y lo descontaminó, según El País, que añade que el suceso ha despertado inquietud entre los investigadores de este centro. Algunos han necesitado atención psicológica durante meses. «Les queda la duda de si pueden sufrir el mismo proceso dentro de algunos años a partir de la contaminación no controlada que puede haberse generado en el laboratorio», recoge el acta de una reunión de los trabajadores con el director del departamento de Patología de la Universidad de Barcelona del 22 de diciembre del 2020. El laboratorio 4141 no estaba preparado para manejar muestras de alto riesgo biológico, añade el diario. Ni siquiera tenía campana de bioseguridad.

La enfermedad de Creutzfeldt-Jakob es un trastorno cerebral que puede provocar la muerte en poco tiempo, es degenerativa y poco frecuente, raramente transmisible y afecta aproximadamente a una persona de cada millón por año en todo el mundo.

Los síntomas iniciales más frecuentes de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob son falta de coordinación muscular, pérdida de memoria y confusión, y estos dos últimos se asemejan a los de otras demencias, como el alzhéimer. El fallecido era miembro del Instituto de Investigación Biomèdica de Bellvitge, institución que junto al consorcio de investigación biomédica CIBER y la UB están investigando el caso.