La empresa comercializadora de gas envía una notificación a un cliente en la que informan de que han dejado de comercializar las tarifas vinculadas a la TUR
29 oct 2023 . Actualizado a las 12:16 h.Llega una notificación de la empresa comercializadora de gas (en el fondo es la misma que la distribuidora) en la que indica que el cliente en cuestión tiene contratado el suministro de gas natural con una tarifa referenciada a la de último recurso (TUR) y sus precios se actualizan trimestralmente según los fijados por la Administración en función de la evolución de los mercados internacionales de gas. Estos precios se publican en el BOE con anterioridad a su entrada en vigor.
Todo lo escrito hasta aquí ya era conocido por el cliente de la energética que, seguidamente, le da un susto: «Desde nuestra empresa [una de las más grandes del mercado] hemos dejado de comercializar las tarifas vinculadas a la TUR para potenciar las de precio fijo a 12 meses por lo que no te vamos —¡Y lo tutean!— a poder seguir ofreciendo la misma tarifa para la próxima mensualidad».
¿Y cuál será el coste que le ofrecen? En la carta se lo ponen clarito como el agua. No hay duda. Fíjense:
—El precio del término variable será de 0,10185315 euros/kWh.
—El término fijo será de 11,2712972295 euros/mes.
—El coste estimado anual de suministro estimado es de: 1.110,08 euros/año.
Y para que nadie pueda acusar a la compañía de oscurantismo le indican también los precios que «te estamos aplicando hasta ahora»:
—El precio del término variable es de 0,04467737935 euros/kWh.
—El precio del término fijo es de 9,954000 euros/mes
Coste anualizado del suministro estimado es de: 546,97 euros al año (para un consumo estimado de 9.571 kWh).
El cliente, al que su compañía tutea y trata con sumo cariño, piensa que debe de ser una tomadura de pelo porque lo que le está proponiendo es una nueva tarifa por la que pagará el doble: 1.110,08 euros frente a 546,97.
Pero no, no se trata de ninguna tomadura de pelo ni de ninguna broma, a pesar de que su compañía le realizó —se podría decir— una verdadera declaración de amor, quizá porque se trata de un cliente que paga en tiempo y forma, como Dios manda. Le explican: [pese a que no pueden seguir ofreciendo la tarifa referenciada a la TUR], «nos encantaría poder seguir teniéndote como cliente, por lo que a partir del 20 de noviembre del 2023, fecha de tu próxima renovación, el precio y las condiciones económicas aplicables a tu contrato de suministro se modificarán y te aplicaremos la tarifa..., que ya incluye el IVA y el impuesto especial de hidrocarburos».
A pie de página, en una letra azul cielo impresa sobre fondo blanco y con un tamaño equivalente a la mitad de la que usted está leyendo ahora mismo se señala: «Tarifas no referenciadas a las reguladas por la Administración. Un mes antes de la renovación del contrato se informará de las nuevas condiciones de precios aplicables. Para todas las tarifas los precios incluyen los peajes de acceso y demás conceptos regulados por el Gobierno».
Al cliente, al que le cobrarán el doble, le indican que «si está de acuerdo con las nuevas condiciones económicas no tiene que hacer nada». Pero ¿y si no está de acuerdo? «Si tienes interés en seguir vinculado a la TUR, que es una tarifa fijada por la Administración con variación trimestral [dato que puede echar para atrás al consumidor] —se lee en la notificación—, puedes contratar con cualquiera de las comercializadoras de último recurso que encontrarás en la CNMC». ¡Bendita CNMC!
El cliente busca y busca y no encuentra nada. Llama a un amigo que trabaja en una energética y le ayuda a buscar cuál es la firma comercializadora de TUR que tiene la compañía que lo ha atendido hasta ahora. Entra, mira las tarifas y se lleva una gran y grata sorpresa:
—El término fijo incluyendo impuestos es de 7,12 euros al mes.
—El término variable incluyendo impuestos es de 0,048417.
Menos (compare los números) de lo que le han estado cobrando. Conclusión. Ustedes mismos.