Las monarquías parlamentarias no se discuten, aunque pierden popularidad
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Las encuestas reducen la aceptación de estas instituciones en Europa
02 nov 2023 . Actualizado a las 05:00 h.Las monarquías europeas mantiene su estabilidad, aunque sin tanta popularidad como antaño. Su permanencia apenas tiene discusión en los distintos parlamentos, pese al descenso progresivo de sus índices de popularidad.
REINO UNIDO
Una larga espera. Carlos III ascendió al trono en el 2022 tras la muerte de la reina Isabel II, que ocupó el trono británico durante 70 años. Solo los siete diputados del Sinn Féin, el partido irlandés nacionalista de izquierdas, se muestran contrarios a la monarquía. La organización Republic, que cuenta con cerca de 9.000 afiliados, es el principal exponente del republicanismo en la sociedad civil. Saltaron a la palestra en la coronación de Carlos III, cuando las autoridades disolvieron una concentración del colectivo en Trafalgar Square. Según YouGov (BBC), un 58 % de los británicos apoyan la monarquía.
BÉLGICA
La sorprendente reunión. Felipe de Bélgica es monarca desde que su padre, Alberto II, abdicara en el 2013. Desde entonces ha lidiado con el difícil contexto político en el país, marcado por varios períodos de ingobernabilidad. El país estuvo 650 días sin un Gobierno definitivo. Un período que comenzó en el 2019 con la dimisión del primer ministro, Charles Michel, después de que sus socios de Nueva Alianza Flamenca (N-VA), nacionalistas flamencos de ultraderecha, se salieran de la coalición tras mostrarse contrarios a un pacto migratorio. El actual monarca recibió a este partido, un hecho inédito desde 1936. N-VA se manifestó en el 2016 a favor de reducirle competencias al rey y reducir su inmunidad. En una década en el trono, ha sabido acallar las voces críticas que no le veían preparado para ser monarca. Aunque, eso sí, varias encuestas revelan la predilección de los belgas por la princesa Elisabeth, y esperan que el rey abdique en los próximos diez años.
PAÍSES BAJOS
Un viaje traicionero. Al igual que sus vecinos belgas, cambiaron de jefe de Estado en el 2013 tras una abdicación, en este caso de la reina Beatriz. El actual rey, Guillermo Alejandro, vio seriamente reducida su aceptación por los holandeses en el 2020, un año marcado por las restricciones por el covid. Con las medidas más que vigentes, parte de los neerlandeses no le perdonan al rey su viaje a Grecia. Su apoyo se vio reducido entonces, según Efe, del 80 al 55 %. En el ámbito político, la Izquierda Verde, los antisistema de BIJ1, el Partido de los Animales y los socialistas preferirían que el jefe del Estado fuera elegido en unas elecciones. Entre todos, suman un 17 % de los representantes del Parlamento neerlandés.
SUECIA
Un polémico arrepentimiento. Los escasos miembros (7.400) del colectivo transversal de Asociación Republicana son una prueba fehaciente de la aceptación de la monarquía en Suecia. El monarca, Carlos Gustavo, ostenta el reinado más longevo del país, con medio siglo en el cargo. Sobrevivió a dos constituciones. En la vigente, aprobada en 1974, se eliminó la ley sálica. En un documental, el rey consideró «injusto» el futuro traspaso del trono de su único hijo varón, Carlos Felipe, a la actual heredera, su primogénita, la princesa heredera Victoria. Días después, matizó que estaba «orgulloso de ella» y que, simplemente, no le pareció bien el cambio porque su hijo ya había nacido cuando se decretó la reforma. Según la consultora Ipsos, solo un 62 % de los suecos confía en el actual monarca.