Dos alumnos por clase sufren acoso escolar en España

Redacción LA VOZ

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Imagen de archivo de una profesora de secundaria en clase
Imagen de archivo de una profesora de secundaria en clase M. MORALEJO

Más de la mitad relacionan su aspecto físico con el motivo de los ataques. El patio y el aula son los escenarios más frecuentes

03 nov 2023 . Actualizado a las 09:15 h.

De una clase de 28 alumnos, dos reconocen haber sufrido acoso escolar. Así lo defienden la Fundación ColaCao y la Unidad de Psicología Preventiva de la Universidad Complutense de Madrid, que han realizado una investigación social para conocer la realidad del bullying en España, considerando las perspectivas de víctimas, acosadores y testigos, y en la que han participado 20.662 estudiantes desde cuarto de primaria a cuarto de secundaria de las 17 comunidades de 325 centros. 

En los últimos dos meses, un 6 % de los alumnos han sufrido acoso escolar. En contraposición, un 2 % de los encuestados se reconocen como acosadores; es decir, uno por cada dos clases. De acuerdo con esas cifras, en España habría casi 220.000 estudiantes víctimas de acoso y más de 74.000 acosadores. También habría un 16 % de los alumnos que se identifican como testigos, cinco por aula. 

En primaria se reconocen como víctimas casi un 8 % de los alumnos, sin diferencias significativas entre chicas y chicos. En secundaria, esta cifra se reduce hasta un 5 %, siendo el porcentaje más alto en chicas. A medida que avanzan los cursos y, por lo tanto, la edad, también cae el número de estudiantes que reconocen ser víctimas. En cuanto a los acosadores, el porcentaje de chicos es mayor que el de chicas. 

El estudio también ha mostrado que el 19 % de los alumnos reconocen haber sufrido como víctima alguna situación de maltrato entre estudiantes que podría derivar en acoso escolar. Además, las redes sociales están adquiriendo cada vez un mayor protagonismo en la vida de los jóvenes. Por esta razón, la investigación ha recogido qué relaciones hay entre acoso y ciberacoso, así como las condiciones de riesgo y de protección sobre el mismo, llegando a la conclusión de que haber sufrido acoso escolar incrementa el riesgo de sufrir ciberacoso: casi la mitad de las víctimas de bullying (46 %) reconocen haber sufrido alguna situación de maltrato digital.

En cuanto al ciberacoso, se ha observado que casi el 11 % de los estudiantes reconocen haber sufrido como víctima una situación de maltrato entre iguales a través de dispositivos digitales, que podría derivar en ciberacoso. En este punto, lo sufren más las chicas que los chicos.

Por qué, cómo y dónde

Al preguntar a las víctimas qué características propias atribuyen a su victimización, el 53 % afirman que su aspecto físico es el motivo principal. Dentro de este dato, cabe considerar que el 26,6 % relacionan dicha situación con su peso. El siguiente motivo (44,2 %) es el de desafiar los estereotipos sexistas: no comportarse como el resto de chicos o de chicas; el tercero es «porque me tienen envidia» (42,2 %) y el cuarto se refiere a situaciones de indefensión y aislamiento (41,1 %), poniendo este último de manifiesto la importancia de las amistades para detener el acoso.

¿Qué tipo de agresiones declaran sufrir las víctimas? Las más frecuentes son de tipo verbal y relacional: llamar por motes o burlarse, contar mentiras para que los demás le rechacen, hablar mal de su aspecto físico para hacerle sentir mal e ignorar a propósito excluyendo del grupo. El resto de las agresiones (físicas, sexuales, coacciones, contra las propiedades, racistas o xenófobas, o contra la orientación sexual) son menos frecuentes que las anteriores.

La investigación también ha analizado los lugares donde se producen estas situaciones de acoso escolar, poniendo de relieve que más de la mitad del bullying se lleva a cabo en el patio (57,8 %), con diferencias entre primaria (69,6 %) y secundaria (48.8 %). El aula es el segundo escenario más frecuente (34,3 %), sobre todo en secundaria (en ausencia del profesorado, el 34,9 % en primaria y el 48,9 % en secundaria; y con su presencia el 17,6 % y el 35,7 %, respectivamente). Después, podemos encontrar otras ubicaciones específicas como son el gimnasio o la clase de educación física, el comedor y las actividades extraescolares, los aseos y el autobús.

Una de cada tres lo ocultan

Al preguntar cuál es la reacción de las víctimas que han sufrido acoso escolar, el 38 % (o 1 de cada 3) afirman que no cuentan a nadie haber sufrido dicha agresión. Los dos motivos principales que aducen son el miedo y no preocupar a sus familiares. En aquellos casos en que sí se lo han comunicado a alguien, la madre (77,6 %), las amistades (72,7 %), el padre (63 %) y los/as profesores/as (52,4 %) han sido las principales figuras a las que las víctimas han contado el acoso escolar.

La investigación analiza las relaciones entre el acoso escolar y el ciberacoso con la salud mental. En este sentido, demuestra que las víctimas de acoso y ciberacoso tienen significativamente más síntomas depresivos que los acosadores o aquellos no involucrados. Quienes acosan muestran un patrón de conducta más agresivo y antisocial, mientras que las víctimas, en cambio, presentan más síntomas emocionales que reflejan sufrimiento y vulnerabilidad, aunque suelen ser más prosociales.

Además, las víctimas y acosadores tienen un mayor riesgo de conductas autolesivas que aquellos no involucrados, teniendo el ciberacoso una fuerte asociación con estas conductas, tanto para las víctimas como para los acosadores. Al observar la relación con el acoso, las cifras son alarmantes: el 20,4 % de las víctimas y el 16,8 % de los acosadores en el acoso escolar, y el 21,1 % de las víctimas y el 24,9 % de los acosadores en el caso del ciberacoso, declaran haber intentado quitarse la vida.