Sánchez reconduce el pacto con Junts y avanza contra reloj hacia su investidura

María Salgado
M. Salgado REDACCIÓN / LA VOZ

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El secretario de organización del PSOE, Santos Cerdán
El secretario de organización del PSOE, Santos Cerdán PSOE | EFE

Los exconvergentes Turull y Batet vuelan a Bruselas para retomar la negociación

06 nov 2023 . Actualizado a las 10:30 h.

Como una cenicienta agotadora, pero delicada, la negociación de los socialistas con Junts camina hacia la investidura contra reloj: si el 27 de noviembre no hay reedición del Gobierno progresista, la carroza se convertirá en calabaza. Este fin de semana, ambas formaciones recondujeron un pacto al que el jueves pasado echaban el freno por diferencias sobre el alcance y redacción de la futura ley de amnistía. Prueba de que los contactos se han reiniciado es que los exconvergentes Jordi Turull y Albert Batet viajaron ayer por la mañana a Bélgica para retomar, junto al expresidente catalán Carles Puigdemont, las conversaciones con el PSOE. «Hoy estamos más cerca de lograr la investidura de Pedro Sánchez [...]. Están trabajando para formar cuanto antes un nuevo Gobierno y poder seguir haciendo políticas para la gente», dijo, optimista, el número tres de Ferraz, Santos Cerdán, que se reunió hace hoy justo una semana en Bruselas con el huido a Waterloo.

«Todo va bien; siguen hablando», se limitaron a decir a la agencia Efe fuentes socialistas próximas a la dirección del partido, a la vez que pidieron discreción. También la solicitó el exconsejero y eurodiputado de Junts Toni Comín, que llamó a la calma. «En general, en la vida, cuando las cosas están cerca, keep calm», declaró desde Perpiñán, en Francia. «La discreción es fundamental para el progreso de las conversaciones», añadió. Menos positivas fueron otras fuentes de su formación, que señalaron que «no es cierto» que el acuerdo esté tan próximo y remarcaron que aún quedan cosas pendientes por resolver.

La causa Voloh y el mediador

El escollo que enfrió las negociaciones el jueves fue que la amnistía no incluyera de forma expresa a los imputados por la operación Voloh, sobre el desvío de fondos públicos al secesionismo, y por la que está encausado Josep Lluís Alay, mano derecha de Puigdemont y jefe de la oficina del expresidente de la Generalitat. Junts también quería amnistiar al abogado Gonzalo Boye. Otra exigencia era la figura de un mediador internacional en la mesa de negociación de gobiernos, que marcaría una diferencia respecto a la figura más limitada del verificador pactada por ERC. Unas peticiones que podrían generar dudas sobre su encaje jurídico, sobre todo teniendo en cuenta que el Supremo ya trabaja en una cuestión de inconstitucionalidad de la ley de amnistía ante el TC y en una cuestión prejudicial ante la UE.

Desde el PSOE, confían en que finalmente se llegue a buen puerto, aunque les preocupa que Junts alargue su lista de exigencias y encarezca el pacto. «La actitud de ese líder insolidario podría llevarnos a un callejón sin salida constitucional, y en ese caso habría que romper la baraja y arriesgarnos a un resultado incierto e ir a elecciones», valoró un dirigente territorial. «Si aprietan más de la cuenta, se romperá la cuerda», reconoció otro líder autonómico. En lo que están todos de acuerdo es en que será un legislatura difícil.