Las opciones del presidente luso tras la dimisión de António Costa: disolver el Parlamento o encargar nuevo Gobierno
09 nov 2023 . Actualizado a las 15:19 h.Desde los sucesivos escándalos en torno a la gestión pública de la aerolínea TAP, Marcelo Rebelo de Sousa lleva más de un año amenazando con emplear «la bomba atómica»; es decir, el poder de disolver el Parlamento o poner fin al Ejecutivo. Algo que ya usó en el 2021, cuando el Gobierno de coalición entre socialistas, comunistas y Bloco de Esquerda, conocido como geringonça, no logró aprobar los presupuestos generales.
Según la Constitución portuguesa, hay dos posibilidades. Por una parte, el presidente «solo podrá disolver el Gobierno cuando sea necesario para asegurar o regular el funcionamiento de las instituciones democráticas». Previamente, debe escuchar al Consejo de Estado, que es su órgano consultivo. A continuación, podrá mantener al Parlamento y proponer un nuevo Ejecutivo, que le hayan propuesto, con la garantía de tener apoyo parlamentario mayoritario. Es la situación actual, dada la mayoría absoluta del Partido Socialista.
Por otra parte, además de terminar con el Gobierno, también podrá disolver la Asamblea de la República (Parlamento), para lo que debe, según el artículo 133 de la Constitución, reunirse con los partidos que tengan representación parlamentaria y, de nuevo, con el Consejo de Estado.
Hay limitaciones, como que esta disolución no podrá realizarse «en los seis meses posteriores a su elección, en el último semestre del mandato del presidente de la República o durante la vigencia del estado de sitio o de emergencia». En este caso, tras escuchar al Consejo de Estado, deben convocarse nuevas elecciones.
Sin llegar a ese extremo, la Constitución también contempla que el presidente envíe un mensaje al Legislativo; es decir, llamar «la atención sobre cualquier asunto que reclame, a su entender, una intervención del Parlamento», al que podría llegar a convocar de forma extraordinaria.
Precedentes
Hasta ahora, el primer escenario (echar al Gobierno y no disolver el Parlamento) es inédito en Portugal. Pero son muchos los casos de disolución del Parlamento: además del mencionado en el 2021, la situación se dio en numerosas ocasiones: António Tamalho Eanes lo hizo en 1979, 1983 y 1985; Mário Soares solo recurrió a este poder en 1987; Jorge Sampaio lo hizo en dos ocasiones, en el 2002 y el 2004, y Aníbal Cavaco Silva, en el 2011.