Carlos González, pediatra: «Los niños de hoy en día son los menos consentidos de la historia»
ACTUALIDAD
Este reconocido profesional y autor de numerosos libros lamenta que esté tan de moda poner límites al menor. El próximo miércoles abre las jornadas educativas del centro Dolores Ramos-Manuel Peleteiro
25 nov 2023 . Actualizado a las 17:36 h.Probablemente la mayoría de las parejas con niños han leído sus libros o seguido sus consejos. Carlos González (Zaragoza, 1960) abre el próximo miércoles 29 de noviembre las jornadas de educación infantil del centro educativo Dolores Ramos-Manuel Peleteiro con la charla titulada Autoridad y límites.
—¿Los padres se pasan el día poniendo límites?
—Los padres siempre han puesto límites cuando es necesario, no dejas que tu hijo beba lejía o pegue a otro. Y lo hacen muy bien porque son muy pocos los niños que queman la casa. Pero se les machaca con que hay que poner límites y como ya los han puesto, se empiezan a poner otros que no tienen ningún sentido. Lo más sencillo del mundo es decir no toques eso, no empujes o, sencillamente, cuando el niño es pequeño aquello que no debe tocar ponerlo en alto.
—¿Cómo repercute el exceso de límites en los niños?
—En muchas familias es fuente de conflictos. La verdad es que los niños pasan muy poco tiempo con los padres, se suele decir que están consentidos o malcriados y es absolutamente falso, los niños de hoy en día son los menos consentidos de la historia, porque son los que más pronto, y durante más horas, se separan de sus padres. Un niño no cambia a sus padres por un juguete o un dulce. Se consuela a los padres diciéndoles, 'no te preocupes porque el tiempo que pases será de calidad', y ni siquiera es verdad. Al final son horas apresuradas para la cena o el baño, y encima pon límites, consecuencias, o siéntalo en la silla de pensar.
—La famosa silla de pensar.
—Es que yo puedo pensar de pie, la silla de pensar es el castigo de toda la vida de cara a la pared. En realidad la inventó un psicólogo en los años 50 o 60 para evitar que los padres pegasen a los hijos. Este psicólogo debió de ver que si les decía a cierto tipo de padres que no deberían pegar no le iban a hacer ningún caso, y optó de alguna manera por engañarlos. Por eso la silla de pensar tiene esas normas raras de siéntalo, no le digas nada y sal de la habitación. Lo que pretende es que el padre salga de la habitación y se calme, no el niño, pero se ha entendido mal y ahora se usa como una forma de castigo.
—Dice que se admira a aquellos adultos que se salen de lo normal, pero se busca que todos los niños sean iguales.
—Sí, todos sentaditos e iguales, nos lo tendremos que hacer mirar. Hay gente que trabaja todos los días en una oficina y otros que se van a un lugar recóndito a hacer un documental sobre cocodrilos, admiramos más a este último pero los dos tuvieron que ir a la misma escuela. ¡La liberación que debió de suponer acabar la escuela para el de los cocodrilos! Los dos tuvieron que pasar por el estate quieto, estate callado, mira al frente, no hagas ese ruido. Al final resulta que en la vida sí puedes hacer lo que quieres, solo los niños tienen este tipo de limitaciones. Cuando un trabajo de oficina no le funciona a un adulto se busca otro, pero si una escuela de estar sentado seis horas no le funciona a un niño no intentamos idear otro tipo de enseñanza, sino que intentamos que el niño esté quieto.
—¿Pero cómo cambiar la escuela?
—Lo más importante es no machacar. Sé que va a costar que las escuelas se organicen de otra manera pero al menos a aquel niño que es un poco más movido o hablador que no le griten, no le castiguen o no le pongan etiquetas. Que no le digan que lo hace mal y que debe hacerlo de otra manera, simplemente las personas somos distintas. Es curioso que en la universidad el profesor universitario no le dice al de la tercera fila que se esté callado, esto solo se hace con los niños.
—También afirma que todos los hijos quieren obedecer a sus padres.
—Al menos mientras son pequeños, mientras no se le abren los ojos (risas).
—¿Por qué es así?
—Últimamente se habla de crianza con apego pero creo que es una expresión errónea. Sencillamente todos los niños tienen apego porque es una necesidad básica del ser humano, el niño establece una relación de apego normalmente primero con su mamá y a partir de ahí con su papá, abuelos, novio, novia, hijos en su momento. Esta relación tiene esas características, lo que más desea un niño es ver a sus padres contentos y orgullosos de él y lo que más le aterroriza es verlos enfadados o decepcionados. El problema es que aunque quieras obedecer no siempre es fácil. Nosotros queremos ser buenos ciudadanos y quién no ha pagado una factura sin IVA o no se ha saltado un ceda el paso. Pretender que un niño de tres años haga todo al pie de la letra es imposible y, por otra parte, no siempre tienen claro qué es lo que queremos. Si preguntas a un niño si se ha lavado las manos, ¿qué es lo que quieres que conteste, la verdad o sí mamá? ¿Y el niño cómo lo sabe? A lo largo de los años ha ido viendo que si contesta que sí, estás contenta. Dirá sí mamá y por encima después lo acusamos de mentir. Primero, él no tiene el concepto de mentira, sino de decir lo que mamá quería que dijera.