Defensa recuerda a los siete agentes del CNI muertos en Irak hace 20 años

M. C. C. REDACCIÓN

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 La ministra de Defensa deposita una corona de flores en el monumento en recuerdo de los siete agentes
La ministra de Defensa deposita una corona de flores en el monumento en recuerdo de los siete agentes Ruben Somonte / MINISTERIO DE DEFENSA | EFE

«Fueron un ejemplo de vida» afirma la ministra Margarita Robles

29 nov 2023 . Actualizado a las 17:38 h.

El CNI, el servicio secreto español vivió hace 20 años su peor catástrofe. Ocurrió el 29 de noviembre del 2003, cuando una emboscada de los insurgentes iraquíes acabó con la vida de siete militares españoles en Bagdad. Formaban parte de los servicios de inteligencia españoles y se disponían a volver a sus bases por carretera a través de la conocida Ruta Jackson cuando fueron víctimas de una emboscada que acabó con ellos. Eran ocho. Solo uno sobrevivió.

Fue un atentado concienzudo y planificado. También una muestra de heroísmo y valor por parte de los agentes españoles. En aquella fecha la invasión de Irak por parte de la coalición internacional había terminado unos meses atrás. El Gobierno español presidido por José María Aznar en aquel entonces se acogió en el mes de julio a una resolución de la ONU para acordar el ingreso en la Fuerza Multinacional Irak y el despliegue de un contingente militar de 1.300 efectivos que cooperase en la ocupación, integrando la brigada multinacional Plus Ultra. Junto a este contingente también viajaron a Irak miembros de la inteligencia española. Ese día, ese 29 de noviembre, dos equipos del CNI, uno que iba a ser relevado en enero del 2004, y sus sustitutos, coincidían en Irak y se decidió que realizasen un viaje de reconocimiento. Circulaban por Latifaya, cuando un tercer vehículo se colocó detrás de los otros dos y comenzó a disparar con armas de fuego. En el primer ataque, ya habían muerto dos agentes. Los supervivientes tuvieron la oportunidad de huir. No lo hicieron. Se quedaron con sus compañeros y pidieron ayuda. Pero no pudieron resistir. Desde detrás de donde se encontraban los agentes españoles, desde unos edificios bajos, comenzaron a dispararles de nuevo con fusiles, ametralladoras y granadas. A los agresores se les unió una muchedumbre que rodea a los agentes. Solo uno, milagrosamente, logró escapar.

«Ellos fueron un ejemplo de vida, antepusieron el interés de salvar a los demás, de ayudar a la paz, que es uno de las cosas más nobles», reconoció ayer la titular de Defensa, Margarita Robles en el acto celebrado en la sede central del CNI, donde se entregaron las grandes distinciones en categoría de oro a título póstumo a los compañeros caídos, que fueron recogidas por sus familias. Robles destacó la importancia del trabajo «callado, serio y responsable» de los hombres y mujeres del CNI, ya que «gracias a ellos se están salvando vidas en muchos lugares».

Por su parte, la secretaria de Estado directora del CNI, Esperanza Casteleiro, recordando lo ocurrido, destacó el apoyo que recibió el centro por parte de las autoridades y la sociedad de España, añadiendo que el recuerdo de los caídos en Irak ha servido de ejemplo para el resto de los miembros, como máximo exponente de la vocación de servicio del centro con España. En su discurso, también destacó el recuerdo imborrable que ha quedado en el CNI de los compañeros caídos y la importancia de la memoria, afirmando que «nunca muere lo que no se olvida, y nosotros no les olvidaremos jamás». Tanto la ministra como la directora del CNI se dirigieron al monumento de los Caídos, situado a la entrada del centro, para rendir homenaje a los fallecidos.