Javier Milei inicia su revolución libertaria, marcada por la inflación y la desconfianza
ACTUALIDAD
El nuevo Gabinete, experimentado y escueto, incluye a numerosos miembros de «la casta»
10 dic 2023 . Actualizado a las 22:16 h.El país que recibirá hoy Javier Milei, cuando asuma la presidencia del Gobierno de Argentina de manos del actual presidente Alberto Fernández (Unión por la Patria, UxP), es un país sumido en una de las peores crisis económicas de su historia. La ceremonia empezará a las once de la mañana —las tres de la tarde en España—, y si bien las cifras son más que elocuentes, la victoria del candidato ultraderechista y su fuerza (La Libertad Avanza, LLA) habla de un hartazgo profundo de la sociedad con su clase política. La irrupción en escena de Milei produjo un sismo en la política argentina y una reconfiguración tal de su mapa político, que las consecuencias, hoy por hoy, resultan difíciles de mensurar. Sin ir más lejos, las dos fuerzas tradicionales de Argentina de los últimos años (el peronismo de Unión por la Patria y la derecha tradicional de Juntos por el Cambio, JxC), se han visto enormemente afectadas por este cambio, y está por ver qué pasará con ellas. Como sea, ninguna de las dos consiguió mejorar los índices en materia económica en sus respectivas gestiones.
Una pobreza de casi el 50 %
En relación a la pobreza, el gobierno de Alberto Fernández (UxP), abandona el timón de un país en el que casi la mitad de las personas son pobres. Según un estudio del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, la pobreza alcanzó en el tercer trimestre de este año al 44,7 % de la población, es decir, a más de 20,8 millones de personas. Al final del gobierno de Mauricio Macri (JxC), en el 2019, la cifra ya llegaba a un 35,2 %, y Fernández nunca logró reducir esos números, en un mandato profundamente marcado por la pandemia y una gran sequía.
Leer más: El precio de la fórmula Milei
Aunque el del empleo es uno de los pocos índices que jugaron a favor del saliente Gobierno, lo hizo a base de puestos de trabajo informales. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, la desocupación del segundo trimestre del 2023 (último dato conocido) fue del 6,2 %, la más baja desde el 2004.
Caída de salarios y pensiones
Por otro lado, los salarios y las pensiones también cayeron frente a la inflación en la gestión de UxP. Los salarios formales ya habían experimentado una reducción del 20 % bajo la batuta de Macri y, bajo la de Fernández, la caída promedio en cuatro años de mandato fue del 6,2 %, según datos del Ripte (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables). Las pensiones mínimas, por otra parte, descendieron un 0,4 %.
Otro de los escasos datos de los que puede presumir el Gobierno que sale es el que refiere a una disminución en la tasa de homicidios dolosos, es decir, aquellos en los que el criminal busca intencionadamente la muerte de la víctima. Se cometieron 5,1 homicidios por cada 100 mil habitantes en el 2019 (último año de Macri en el Gobierno); se elevó en el 2020 (primer año del gobierno de Fernández) a 5,3, pero en el 2022 llegó a 4,2, la tasa más baja de la que se tiene registro desde 1991. Asimismo, los gastos en educación y salud aumentaron en el caso de la primera pero fueron levemente reducidos en el de la segunda, respecto al gobierno de Macri. En el 2019 el gasto fue de un 1,11 % y se prevé que este año alcance un 1,4 % del PIB.
Sin embargo, en general, casi todos los números de la economía son desalentadores e implican un enorme desafío. Uno de los peores, y el que arrastran casi todas las gestiones de gobierno desde la recuperación de la democracia (1983) hasta ahora, es el de la inflación. Y Fernández no solo no ha sido la excepción, sino que termina su gestión con la cifra más alta desde el final de la hiperinflación, en 1991: el incremento de precios interanual asciende al 142,7 %.
Reunión con Felipe VI
El ultraliberal se reunió ayer con el rey para «hablar de los lazos que unen a Argentina y España [su segundo inversor extranjero]». Antes, Milei no quiso comentar el hecho de que Pedro Sánchez aún no le haya felicitado o la ausencia en su proclamación del ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, y se limitó a decir: «Son cosas que pasan».
El líder de Vox, Santiago Abascal, también mantuvo ayer un «entrañable reencuentro» con Milei a falta de 24 horas para su investidura en Buenos Aires.
Según la foto que trascendió, el encuentro fue en el Hotel Libertador de la capital argentina, donde el economista argentino tiene su cuartel de trabajo desde hace unos dos meses.
Tras la reunión, que duró más de 40 minutos, según fuentes de Vox, Abascal tuiteó un mensaje sobre su «hermanamiento irrevocable» con Milei «en la batalla cultural y política por la libertad y contra la ruina izquierdista».
Un gabinete experimentado, corto y lleno de «casta»
En las tres semanas que transcurrieron desde su victoria del 19 de noviembre hasta ahora, Javier Milei no solo le ha bajado el tono a gran parte de sus propuestas, como dolarizar o cerrar el Banco Central, sino que ha echado mano de la política tradicional y de muchos de sus referentes, todos los que durante la campaña electoral decía defenestrar. La falta de un armado político y la inexperiencia lo han obligado no solo a negociar con «la casta» —como llamaba a sus otrora adversarios—, sino a convocarlos para formar parte de su gabinete.
A lo largo de estas tres semanas Milei recibió a un sinnúmero de políticos en su búnker del Hotel Libertador, el lugar donde lleva viviendo desde hace casi tres meses. Por allí circularon todo tipo de potenciales socios políticos que dejaron ver que el libertario no contaba con un equipo muy definido de antemano y estaba más que dispuesto a abrir el juego.
En las negociaciones y las disputas de poder, el libertario ha dejado de lado a sus principales correligionarios, como Victoria Villarruel, Ramiro Marra o Carolina Píparo, pero no a su hermana Karina —o «el Jefe», como él mismo la llama—, a quien pretende nombrar como secretaria general de la Presidencia. Tanto Marra como Píparo, que formaban parte de la mesa chica, han sido desplazados en aras de colocar gente con mayor experiencia de gestión. El caso de la vicepresidenta, Victoria Villarruel, es cuanto menos llamativo. Villarruel, experta en seguridad y defensa, fue dejada de lado en lo que se intuye como un fuerte distanciamiento con el electo presidente.
En este camino, el único lugar que Milei reservó para alguien de su núcleo duro fue para Martín Menem como presidente de la Cámara de Diputados, que ya se estrenó con un traspiés, aceptando un sistema que favorece a los núcleos mayoritarios, como es el caso de los opositores. En cambio, cedió lugares preferenciales a referentes del PRO: Patricia Bullrich en Seguridad, Luis Petri en Defensa y Luis Toto Caputo en Economía. El hecho de que no haya cedido al pedido del expresidente Mauricio Macri de colocar a Cristian Ritondo en la presidencia de Diputados parece haber tensado al máximo la relación entre Macri y Milei, y podría incluso costarle algunos apoyos que le son necesarios para sacar adelante su política estrella: una ley ómnibus con la que pretende llevar adelante una gran reforma del Estado.
Un templo de la ópera, un «loco» y rock and roll
J. Verano
Los focos permanecen encendidos y el telón bajado. Como una prima donna, Javier Milei se prepara para entonar un do de pecho ante un público que ya lo ha elevado a los altares políticos de Argentina, país a menudo tumultuoso y siempre indescifrable que comandará desde hoy.
El difícil aplauso de la audiencia parece tenerlo garantizado, pese a sus polémicas extravagancias, comentadas una y otra vez por los periodistas que desplegaron la alfombra roja para el libertario durante años.
Milei, un «loco» que dice las cosas que muchos piensan en Argentina, un «león» sin miedo a la casta o un nostálgico del pasado «glorioso» de Buenos Aires. Las definiciones se quedan cortas cuando se habla del presidente electo.
El gran estreno presidencial
El Teatro Colón, el templo de la ópera inaugurado en 1908, es el lugar elegido por Milei para escenificar el cierre de su gran estreno presidencial.
«Genera fascinación y es deslumbrante. Es uno de los mejores teatros líricos del mundo porque es reflejo de aquella Argentina pujante y liberal», dijo Milei al periodista estadounidense Tucker Carlson, referente del ala más conservadora del Partido Republicano.
Para la ocasión sonará Madama Butterfly, la exótica ópera del italiano Giacomo Puccini, la misma que presenciaron Milei y su novia, la cómica Fátima Flórez, un día antes del balotaje, cuando fueron silbados y abucheados por parte del público.
Según el periodista Eduardo Feinmann, el libertario también ha pedido que la orquesta ensaye el tango Balada para un Loco, de Astor Piazzolla.
Pero en el terreno musical el presidente electo tiene un género favorito: el rock and roll. Milei lo prefiere en inglés, aunque en su campaña sonaban machaconamente melodías de Andrés Calamaro y otros intérpretes patrios.
«¡Hola a todos! Yo soy el león. Rugió la bestia en medio de la avenida». Así comienza Panic show, canción del grupo de rock duro La Renga, que Milei cantó en cada acto de campaña para despertar a los que él llama los «leones» de una Argentina dormida, y a los que prometió, como dice la canción, ser «el rey de un mundo perdido».
La relación del libertario con su elenco no siempre ha sido sencilla. Está claro que en las producciones más exigentes solo cabe un protagonista, pero para acompañarle en esta aventura, Milei eligió una pareja a la altura: la vedete, imitadora, comediante, estrella teatral y televisiva Fátima Flórez es novia de Milei desde agosto. Y en sus pensamientos más íntimos seguirá Conan, su mastín fallecido en el 2017. El perro es fundamental para Milei, habla con él mediante una médium, le pide consejo y lo clonó en Estados Unidos.
La inflación y la desconfianza social, los primeros retos del nuevo Gobierno
A horas de la investidura del próximo presidente de Argentina, Javier Milei, tanto el sindicalismo como el peronismo le marcaron condiciones en los terrenos donde el ultraliberal tendrá los mayores retos y enfrentará las mayores resistencias para implementar sus políticas: las protestas en la calle y los apoyos parlamentarios. De su capacidad para lidiar con estos dos factores depende en gran medida su éxito o su fracaso.
Milei pretende estabilizar la economía en el menor lapso posible de tiempo mediante una ley ómnibus (un paquete de medidas) que impulsará una gran reforma del Estado como la que llevó adelante Carlos Saúl Menem (1989). Para ello, y a diferencia de Menem, deberá construir una base de apoyos de la que carece en el Congreso, y tratará de aprovechar al máximo la carta blanca y el pico de imagen positiva con el que cuenta cualquier nuevo Gobierno antes de iniciar su gestión. De ahí su estrategia, que consiste en presentar el nuevo paquete de medidas mañana después de su investidura y llamar a sesiones extraordinarias para su rápido tratamiento. Esto le permitiría ganar tiempo ante una situación que se vislumbra de lo más compleja.
El plan de choque dispuesto por Milei para estabilizar la economía incluye equilibrar las cuentas públicas, desactivar la «bomba» del Banco Central, frenar la emisión monetaria, tomar el «toro» cambiario por los cuernos y regular los precios. Tanto la promesa de dinamitar el Banco Central como la de dolarizar, o de levantar el cepo cambiario —es decir, permitir el uso de una divisa distinta a la del país— al día siguiente de asumir el cargo, parecen haberse diluido. Y dan lugar a un plan un poco más moderado.
Arquitectura financiera y fiscal
Aun así, alcanzar un equilibrio financiero como el que se propone para el 2024 implica lograr un superávit del 2 % que se traduciría en un ajuste fiscal de al menos un 5 % del PIB, con los consecuentes recortes que afectarán a la población y su previsible coste político. Los gastos a reducir afectarían, entre otros, a la obra pública, la Administración, los subsidios (energía y transporte) y las transferencias a las provincias, pero también se reducirían los gastos a las empresas públicas que finalmente serían privatizadas. Aunque se mantiene la promesa de eliminar o bajar impuestos, no es probable que sea una medida a corto plazo por sus efectos en la recaudación en un escenario de caída económica.
Por otro lado, Luis Caputo, el futuro ministro de Economía, ha puesto el foco en la absorción de Leliqs (Letras de Liquidez del Banco Central), que Milei calificó como su problema más urgente. La deuda no remunerada del Central, hecha en base a estos instrumentos financieros (unos 25 millones de dólares), podría ser saldada a cambio de títulos del Tesoro o de dinero en efectivo por medio de un nuevo préstamo internacional, o una combinación de ambas. Por último, el «sinceramiento» de precios —que promete terminar con los costes fijos de ciertos bienes y servicios— podría provocar un aumento de la especulación en una economía que ya convive con un 140 % de inflación y con casi un 45 % de pobreza. Pese a todo, Milei anticipó un escenario de estanflación (estancamiento e inflación) para el 2024, algo que ya encendió todas las alarmas.
El peronismo afronta una reconstrucción cuesta arriba tras la salida de Kirchner
El jueves pasado, en la jura de diputados y senadores del nuevo Congreso de Argentina, se vio claramente dibujado el escenario del poder. El peronismo de Unión por la Patria se consolidó en ambas cámaras como líder de la oposición: 101 diputados sobre un total de 257 (a 28 de tener mayoría) y 33 sobre 72 en el Senado (a solo 4 asientos de la mitad más uno del cuerpo), mientras que los libertarios mostraron tímidamente sus escasos 38 diputados y 7 senadores.
Durante la jura, los de Milei también dejaron traslucir toda su inexperiencia y el peronismo (Unión por la Patria, UxP) aprovechó para lograr que Martín Menem, el nuevo presidente de la Cámara de Diputados, aceptara que las comisiones sean elegidas mediante un sistema proporcional que favorece a los bloques mayoritarios y perjudica a los más pequeños.
De esta manera, el peronismo se garantiza ser mayoría en las principales comisiones que trabajarán en el paquete de medidas que quiere sacar adelante el nuevo Gobierno.
Lo que además se dejó ver en la jura fue la ruptura definitiva del bloque de Juntos por el Cambio. Aunque la alianza entre La Libertad Avanza y Juntos por el Cambio era clave para el nuevo Gobierno, la transición no dejó casi nada en pie. Milei necesita de todos para llevar adelante los cambios que se propone, y eso incluye a los peronistas.
No está claro cómo quedará la relación de fuerzas, ni cómo se terminará de rearmar el peronismo después de la histórica derrota sufrida en las elecciones. Por ahora, el encargado de tender puentes con el peronismo fue el futuro ministro del Interior, Guillermo Francos, a quien Macri apunta como uno de los responsables de la deriva peronista del espacio libertario. Por lo demás, Milei también tendrá que negociar con los gobernadores de las provincias que quedaron en manos del peronismo (ocho) y de Juntos por el Cambio (diez); y tendrá que vérselas con el actual gobernador kirchnerista de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, quien a su vez tendrá el enorme desafío de gestionar el distrito que concentra el 37 % del padrón electoral del país sin el apoyo del Gobierno nacional.