Rishi Sunak sigue en la cuerda floja por culpa de la inmigración

Juan Francisco Alonso LONDRES / E. LA VOZ

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Rishi Sunak, el jueves, defendiendo su estrategia en Downing Street.
Rishi Sunak, el jueves, defendiendo su estrategia en Downing Street. POOL | REUTERS

Su endurecimiento no satisface a los «tories» más derechistas

11 dic 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Rishi Sunak, el primer inquilino del 10 de Downing Street descendiente de inmigrantes indios, está viendo peligrar su puesto por la inmigración. El premier británico está a las puertas de una revuelta dentro del Partido Conservador justo después de haber adoptado un paquete de medidas para frenar la llegada de simpapeles y también de extranjeros legales.

La rebelión comenzó este miércoles con la renuncia del secretario de Estado de Inmigración, Robert Jenrick. La dimisión se produjo apenas minutos después de que el ministro del Interior, James Cleverly, presentara en el Parlamento un proyecto de ley que busca blindar el tratado que 24 horas antes había firmado con el Gobierno ruandés, para ahora sí enviarles a los solicitantes de asilo que lleguen ilegalmente al Reino Unido.

«[El borrador] es un triunfo de la esperanza sobre la experiencia», afirmó Jenrick en su carta. Hasta ese momento Jenrick era considerado uno de los aliados más cercanos de Sunak, pero días después lo acusó de «romper su promesa de frenar los botes a cualquier coste».

Pero no solo el exsecretario cargó contra la ley, también lo hizo la exministra del Interior, Suella Braverman, quien parece ser una de las líderes de la revuelta. «La realidad —lamentable, la verdad— es que esta ley no funcionará y dejará a nuestro partido en una situación peligrosa», declaró el 7 de diciembre.

El hecho de que Sunak no haya incluido en el texto disposiciones que permitan al Reino Unido ignorar futuros fallos del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, para así evitar que el juzgado vuelva a frenar las deportaciones de simpapeles al país africano como ya hizo en el 2022, es la causa del motín.

Blindaje casi total

La dimisión y las críticas forzaron al premier a salir a defender públicamente su estrategia.

«Los tribunales ya no van a poder echar mano de ninguna ley, nacional o internacional, incluida la Ley de Derechos Humanos, para evitar que deportemos a los inmigrantes ilegales. Cualquier intento [de los simpapeles] de solicitar asilo: bloqueado. Cualquier estrategia que suponga un abuso de las actuales leyes contra la esclavitud moderna: bloqueada. La mera sugerencia de que Ruanda no es un país seguro: bloqueada también», afirmó el pasado jueves.

Tras admitir que la única razón para evitar una deportación a Ruanda es que haya «un riesgo real e inminente de sufrir un daño grave e irreversible», el mandatario llamó a los suyos a cerrar filas y respaldar el texto cuando se someta a votación esta semana, para así ponerle fin al «tiovivo» en el que se ha convertido el asunto. Sin embargo, rechazó castigar a quienes no acaten la línea partidista.

Bastaría con que 29 tories voten en contra o se abstengan para que el tema sea desechado, porque la oposición ya ha anunciado que no la respaldará. Los «brexiteros» del Grupo de Investigaciones Europeas y los moderados de One Nation han están analizando con lupa el texto.

Una derrota daría ánimos a quienes quieren la cabeza de Sunak, que han comenzado a organizarse para someterlo a una moción de censura tras su decisión de despedir a Braverman.