Cuba vuelve a reordenar su economía de guerra

Natasha Vázquez E. LA VOZ

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La gente despide a un crucero que acaba de partir del puerto de La Habana (Cuba).
La gente despide a un crucero que acaba de partir del puerto de La Habana (Cuba). ADALBERTO ROQUE | AFP

El Gobierno lanza un plan de choque subiendo precios, lo que no palía la escasez de alimentos

24 dic 2023 . Actualizado a las 10:24 h.

En medio de la peor crisis que se recuerda en Cuba, el Gobierno de Miguel Díaz-Canel anunció un plan de choque que significará para los cubanos de a pie un ajuste de cinturones que ya no encuentran cómo apretar más.

Por estas mismas fechas del año pasado, el presidente prometía un 2023 mejor, pero la realidad se ha quedado muy rezagada. En vez del esperado crecimiento del 3%, el PIB se contrae hasta en un 2 %, según cifras oficiales.

Para revertir esto, la soga se tensa una vez más sobre la parte más débil. El plan de medidas económicas para el 2024 presentado por el primer ministro, Manuel Marrero, incluye incrementos en los precios de la electricidad, el gas, el agua, los combustibles y el transporte. Además, se recortará el «despilfarro» de los subsidios a la canasta de alimentos básicos, incluyendo los cada vez más escasos productos que se compran con la conocida «libreta» de racionamiento.

Medidas que han caído como otro jarro de agua fría sobre la mayoría de los cubanos, a los que no les alcanzan los ingresos para pagar los susodichos «subsidios» y se encuentran en una economía de supervivencia.

En los últimos tres años, tras la implementación del llamado «ordenamiento económico», la economía y el bolsillo se han «desordenado» aún más, con una inflación brutal y la escasez de productos básicos, incluyendo alimentos, medicinas y combustible. Como consecuencia, un empobrecimiento generalizado que se traduce en descontento; y una sangría migratoria que en dos años solo a Estados Unidos superó el 4 % de la población del país.

Reconociendo solo levemente su metedura de pata, los artífices de esta situación proponen ahora algo así como «reordenar el ordenamiento» de la economía de guerra, para salir del agujero negro. Las proyecciones para «corregir distorsiones y reimpulsar la economía» en el 2024, presentadas por Marrero Cruz, incluyen el control del mercado cambiario informal y la formación de precios.

El emergente sector privado, que con luces y sombras da un poco de oxígeno a la economía, tampoco saldrá muy bien parado. Se pretende «actualizar las actividades no autorizadas a realizar por los actores económicos no estatales», eliminar las exenciones y extender la aplicación del impuesto sobre las ventas.

Díaz-Canel negó que las medidas de choque, uno de los mayores planes de ajuste macroeconómico en décadas, formen parte de un «paquete neoliberal» y recalcó que la situación es la de una «economía de guerra», de la que culpa una vez más al embargo económico de Estados Unidos, los efectos de la crisis en las relaciones internacionales y a «errores propios». «Es tiempo de rectificar», admitió.

Solo por detrás de Ucrania

Aunque las autoridades aseguran que ese plan tendrá un respaldo en el presupuesto del país, el economista Pedro Monreal pone en duda en publicaciones en la red X que esto resuelva el problema. La «cifra más importante» para él, es el déficit estimado del 18,5 % del PIB de Cuba en el 2024, mayor que todos los déficits actuales del mundo, con la excepción del de Ucrania, apunta. «La propuesta de presupuesto para el 2024 potencialmente convierte en papel mojado todo lo dicho hasta ahora acerca de la estabilización macroeconómica», publica. «La aprobación en forma de ley por parte de los parlamentarios de ese despropósito burocrático coloca en el Parlamento el cien por cien de la responsabilidad por el proceso inflacionista».

En el tema de las responsabilidades coincide otro economista, Mauricio de Miranda Parrondo, quien en un análisis de las medidas asegura que «hasta que no se desmonte el actual mecanismo de dirección planificada de la economía no será posible superar la crisis», y que el principal obstáculo es el control que se pretende mantener, que restringe las fuerzas productivas. «Ellos no quieren cambiar y han creado un sistema que no nos permite cambiarlos a ellos. Es necesario comenzar cambiando eso», afirmó.