Israel mata a un alto oficial de Hezbolá y enfría las opciones de paz en la región

Pablo Medina MADRID / LA VOZ

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Wissam Hasán Tawil en una imagen difundida por los canales del Eje de Resistencia Islámica.
Wissam Hasán Tawil en una imagen difundida por los canales del Eje de Resistencia Islámica. TELEGRAM ISLAMIC RESISTANCE MEDI | REUTERS

Estados Unidos y la UE negocian con los países árabes para frenar la guerra

09 ene 2024 . Actualizado a las 08:18 h.

Las operaciones selectivas de Tel Aviv contra los líderes de Hamás y Hezbolá en el Líbano continúan su estela de éxitos a la vez que elevan el riesgo de una guerra abierta entre Israel y el país árabe. Ayer, funcionarios de la Administración de Beirut confirmaron la muerte del «comandante [de Radwan, la unidad de élite de Hezbolá] Wissam Hassán Tawil», apodado Al Hajj Jawad, en un ataque con un dron por parte de las fuerzas de Tel Aviv. Una operación que bien podría agitar aún más el avispero bélico en la región mientras los países árabes, la UE y EE.UU. buscan una salida para frenar las hostilidades en Gaza y el Líbano y preparar la creación de un Estado palestino.

Tal como indican los mismos funcionarios, Tawil «desempeñó un papel destacado en la dirección de las operaciones militares en el sur» del Líbano. Fue el encargado de coordinar hace dos días el mayor ataque de Hezbolá sobre Israel en la actual coyuntura, que como resultado tuvo la parcial destrucción de «dos de las tres cúpulas que gestionan la defensa aérea israelí en el norte» del país, según fuentes de Tel Aviv citadas por el rotativo italiano Corriere della Sera. Además, varios oficiales afines al régimen de Bachar al Asad en Siria denunciaron que los ataques israelíes sobre la red logística de las milicias proiraníes se han vuelto mortíferos y ya han matado a 19 personas en tres meses. «Solían disparar tiros de advertencia: impactaban cerca del camión, nuestros muchachos salían del camión y luego golpeaban el camión. Ahora eso se acabó. Bombardean para matar», declararon a la agencia Reuters.

El intercambio de ataques entre Hezbolá y Tel Aviv corre el riesgo de extender la guerra al resto de la región. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, podría ejecutarla para salvar el pellejo político. El Instituto de Democracia de Israel (IDI) indica que solo el 15 % de los ciudadanos le quiere al frente del Gobierno una vez concluya la guerra. Acabar con Hamás y Hezbolá sería muy conveniente para su proyección, pero se arriesga a perder por la dispersión de sus fuerzas terrestres.

El ministro de Defensa de Israel, Yoav Gallant, aseguró que la posibilidad de una guerra en el Líbano está sobre la mesa porque su lucha es «contra un eje, no contra un único enemigo. Irán acumula poder militar alrededor de Israel para poder utilizarlo». Acabadas las operaciones terrestres en el norte de Gaza, donde a Hamás se le da por erradicado, Israel podría sopesar el traslado de tropas a su frontera norte para iniciar una operación contra Hezbolá. Igualmente, ello implicaría destinar menos recursos para el resto de la guerra en el centro y sur de la Franja, donde se siguen enfrentando a Hamás.

Esfuerzos diplomáticos

La ambición de Netanyahu ha puesto la cuenta atrás de un cronómetro para que la guerra escale. Conscientes de ello, los países árabes, junto a la Unión Europea y Estados Unidos discuten cómo frenar las hostilidades que, por otra parte, ya han dejado más de 23.000 muertos en Gaza, según las autoridades gazatíes.

El secretario de Estado norteamericano, Anthony Blinken, recalcó durante sus visitas a Catar y Jordania que «este es un conflicto que fácilmente podría metastatizarse» y señaló a los socios ultras de Netanyahu que a los gazatíes «no se les puede presionar para que abandonen» la Franja. Ayer, en su encuentro con el presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, dialogó para lograr «un alto el fuego en la Franja de Gaza para proteger las vidas de los civiles y garantizar la ayuda humanitaria». A Mohamed bin Salmán, príncipe heredero Saudí, le trasladó que «el futuro de la región debe ser de integración, no de división ni conflicto. Y para que eso suceda, necesitamos ver el establecimiento de un Estado palestino independiente»

El guante lo recogió, Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea, habló con el ministro de Exteriores saudí, Faisal bin Farhan, para tratar la creación de un estado palestino. «Hablamos sobre nuestra iniciativa de paz conjunta y los pasos para traducir en acción el consenso internacional sobre la solución de los dos Estados», refirió. La última pieza del puzle diplomático la puso Abdelfatah al Sisi, presidente de Egipto, que trasladó a su homólogo de la Autoridad Nacional palestina, Mahmud Abás, los «intensos esfuerzos» que realiza para frenar la guerra entre Israel y Hamás.

Radwan, la unidad de élite que se prepara para el combate en el Líbano

Hezbolá tiene un as en la manga en caso de que Israel decida invadir el Líbano. Sabedor de que el Ejército vecino podría tener dificultades en la invasión, el grupo islamista puso a operar discretamente y desplegar a su unidad de élite, conocida como Radwan, para asegurarse la victoria.

Fundada en 1990, la originaria Fuerza de Intervención Rápida se rebautizó después de que los israelíes mataran en el 2008 al líder del brazo armado de Hezbolá, Imad Mughniyeh, que utilizaba el nombre en clave Hajj Radwan. El centro Alma de investigación de Israel supone que este sector de la milicia chií cuenta con 2.500 hombres armados, desconectados de todo trato con la población civil libanesa y adiestrados por la mano experta de las fuerzas Quds de la Guardia Revolucionaria iraní bajo la tutela por aquel entonces del general Qasem Soleimani.

La unidad Radwan cuenta con grandes hitos entre sus operaciones. No solo fueron los responsables del secuestro de dos soldados israelíes para desatar la Segunda Guerra del Líbano en el 2006, sino que además jugaron un papel clave para combatir a Estado Islámico, el Frente al Nusra y otros grupos yihadistas suníes en Siria para asegurar la prevalencia del régimen de Bachar al Asad en Damasco. Algo que, de facto, ha ocurrido.

El centro Alma sostiene que el liderazgo de Radwan está en manos de Haytham Ali Tabataba’i, un veterano combatiente de Hezbolá que capitaneó varias operaciones en Yemen y Siria. La Inteligencia de Israel, sin embargo, pone la diana en la cabeza de Ibrahim Aqil, que también forma parte del Consejo de la Yihad de Hezbolá y al que se le atribuye el atentado a la embajada estadounidense en Beirut de 1983 que dejó 63 muertos.

Sea como fuere, en los archivos de Estados Unidos ambos figuran como «terroristas globales» y sobre ellos pesan recompensas de 5 y 7 millones de dólares por información que ayude a localizarles.

Si la guerra estalla, Radwan contará con todo tipo de armamento y recursos para frenar a Israel. Queda por saber si Netanyahu se atreverá a lanzarla.