Blinken fracasa en su intento de arrancar a Israel un pacto para frenar la guerra
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Los ataques contra la milicia chií acrecientan el riesgo de una invasión al Líbano mientras Hamás pide más armas para la «resistencia»
10 ene 2024 . Actualizado a las 05:00 h.Las operaciones quirúrgicas contra líderes de Hezbolá por parte de Israel continúan su curso mientras intenta acabar con el número uno de Hamás en Gaza, Yahya Sinwar, y coquetea con una posible invasión terrestre del Líbano. Todo ello bajo la presión de los países occidentales, los árabes y el resto de la comunidad internacional para que detenga la guerra a gran escala en la Franja para evitar más muertes civiles y que no se extienda la guerra a la región.
Ayer se vivió una jornada de represalias en torno a la frontera norte de Israel. Tras acabar con un comandante de la unidad Radwan, Wissam Hasán Tawil, lanzó un ataque con un dron en el momento de su funeral contra un vehículo en la localidad de Ghanduriya, según la Agencia Oficial de Noticias del Líbano. Entre las víctimas se encuentra el combatiente Alí Huseín Bourji y Hasán Abeid al Huseín Ismail, al que las autoridades israelíes consideran el jefe de las operaciones de aviones no tripulados de Hezbolá en el sur del Líbano. Como respuesta, la milicia chií acometió con drones contra la sede del mando norte del Ejército israelí en la localidad de Safed, según la cadena libanesa Al Manar, aunque no se reportaron daños.
Las Fuerzas de Defensa de Israel, mientras, prosiguen peinando Gaza en busca de Yahya Sinwar, líder de Hamás, mientras acaba con las células de resistencia del grupo islamista. De hecho, el diario Israel Hayom asegura que la Inteligencia le tiene ubicado, pero no pueden atacarle al estar rodeado de muchos de los rehenes que Hamás captó en los ataques del 7 de octubre. Por otra parte, las autoridades de Gaza indicaron que el número de muertos en la Franja asciende a 23.210 y los heridos a 59.167.
Choque con Estados Unidos
En su quinta visita a Israel desde el inicio de la guerra, tras una gira por los países árabes, el secretario de Estado de EE.UU., Anthony Blinken, se reunió con el presidente Isaac Herzog, el ministro de Defensa, Yoav Gallant, y el primer ministro Benjamín Netanyahu. Con este último, saltaron chispas, ya que fue la primera vez que la oficina del jefe del Gobierno no publicó un comunicado con el contenido de la reunión.
Blinken «reafirmó el apoyo al derecho de Israel a evitar que se repitan los ataques terroristas de Hamás de octubre y destacó la importancia de evitar más daños a los civiles y proteger la infraestructura civil en Gaza». Pero Netanyahu se mostró contrariado con la insinuación de «garantizar una paz duradera y sostenible» que pasa por la ratificación de «un Estado palestino» a cambio del reconocimiento del Estado de Israel por los países árabes. La oferta de Blinken nace de su diálogo con el príncipe Jalid bin Bandar, embajador saudí en Londres, quien dijo que a su país le interesa el trato y está dispuesto a hacerlo, pero no «a costa» de las vidas civiles de Gaza.
A Herzog y Gallant le comunicó las negociaciones con sus interlocutores de Emiratos Árabes Unidos, Catar, Jordania y Arabia Saudí y alegó que Israel tiene «la oportunidad» de estrechar lazos con los países de la zona. Sin embargo, el presidente israelí marcó la línea roja en la creación del Estado palestino. El ministro de Defensa hizo lo propio con la guerra. Con todo, Hamás no parece querer rendirse. El líder del brazo político, Ismail Haniya, clamó que «ha llegado el momento de que los países musulmanes apoyen a la resistencia con armas, ya que la batalla de Al Aqsa [la operación del 7 de octubre] no es solo la batalla del pueblo palestino».