El presidente de Ecuador declara la guerra a las bandas: «No podemos ceder»

Héctor Estepa RÍO DE JANEIRO / E. LA VOZ

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EuropaPress

«Se acabaron los Gobiernos tibios», promete Noboa, tras militarizar el país para atajar los motines en las cárceles y la violencia en las calles

11 ene 2024 . Actualizado a las 11:21 h.

Ecuador enfrenta las horas más delicadas de su historia reciente. Las bandas criminales y del narcotráfico que asolan el país han desafiado al Estado andino, y el joven presidente, Daniel Noboa, ha respondido declarándoles la guerra con el decreto en el que reconoce la existencia de un «conflicto armado interno» y facultando a los militares a «neutralizar» a los que ahora califica de terroristas. La violencia deja al menos una decena de muertos.

El martes dejó imágenes inéditas en el país, como el asalto armado a un canal de televisión en Guayaquil, liberado horas después por la policía, de forma milagrosa sin víctimas, y con la detención de los trece implicados. Las imágenes dieron la vuelta al mundo. Guayaquil se convirtió en el epicentro de la violencia con numerosas explosiones y tiroteos, incluso en centros comerciales, en una acción coordinada de las bandas contra el Estado de derecho. Al menos cuatro policías fueron secuestrados. Las calles presentaban este miércoles un aspecto desolador, con sus habitante temiendo salir a la calle y el cierre de los colegios hasta mañana. 

Crisis carcelaria

Entretanto, el Gobierno lidiaba con la crisis carcelaria. Anoche continuaban los motines en al menos seis centros penitenciarios, donde los presos reclaman el fin de los traslados de reos y que no se militaricen las prisiones, como fijó el estado de excepción declarado por Noboa.

Al menos 139 guardias y funcionarios de prisiones continuaban como rehenes de presos armados con pistolas y cuchillos. En las redes sociales se publicaron vídeos con presunta ejecución de dos de ellos. Uno habría sido tiroteado y otro ahorcado. Las autoridades no han logrado comprobar la veracidad de esas imágenes, pero su difusión ha generado mucho nerviosismo entre los familiares de los retenidos.

«Estamos haciendo lo posible y lo imposible por traerlos a todos sanos y salvo, pero no podemos parar la guerra por eso», dijo Noboa. «Estamos en un estado de guerra y no podemos ceder ante estos terroristas», añadió, asegurando que el Ejército va a tomar el control de las prisiones.

Soldados patrullan en un blindado las calles de Quito.
Soldados patrullan en un blindado las calles de Quito. KAREN TORO | REUTERS

Noboa es consciente de que las bandas criminales tienen ramificaciones en las instituciones del Estado. «Consideraremos también a los jueces y fiscales que apoyen a estos grupos terroristas, como parte de esos grupos», aseguró el presidente en una entrevista a Radio Canela, dejando clara su postura. «Se acabaron los gobiernos tibios», añadió, subrayando que siguen adelante los planes para construir dos prisiones de alta seguridad.

La crisis es seguida de cerca por sus vecinos, los mayores productores de cocaína del mundo, droga que espolea la violencia en Ecuador. Colombia ofreció su ayuda a Noboa y este respondió asegurando que enviaría al país cafetero a 1.500 presos de nacionalidad colombiana, medida que causó controversia en Bogotá. En Perú, las autoridades investigan después de que se desvelase que parte del armamento incautado a los criminales ecuatorianos provenía de las Fuerzas Armadas peruanas.

José Adolfo Macías, alias Fito, durante su traslado al centro de máxima seguridad La Roca, en Guayaquil, a mediados de agosto de 2023
José Adolfo Macías, alias Fito, durante su traslado al centro de máxima seguridad La Roca, en Guayaquil, a mediados de agosto de 2023

Fito, un peligroso narco a la sombra del cartel de Sinaloa 

La explosión de violencia que vive Ecuador se inició el domingo cuando los guardias de la prisión del Litoral, en Guayaquil, no encontraron en su celda a José Adolfo Macías Villamar, alias Fito, líder, a sus 44 años, de la banda Los Choneros, una de las más numerosas y peligrosas del país, asociada al cartel mexicano de Sinaloa. Unos 3.000 agentes de prisiones y de policía iniciaron entonces una frenética búsqueda, incluso en las alcantarillas, para dar con el reo, pero, con el paso de las horas, quedó claro que se había fugado. El presidente Daniel Noboa decidió entonces declarar el estado de excepción, detonando la respuesta de las bandas del narcotráfico. Dos funcionarios de prisiones han sido detenidos por su presunta implicación en la huida de Fico.

No es la primera vez que el líder de los Choneros escapa de la cárcel. Ya lo hizo en el 2013 de La Roca, una de alta seguridad, navegando en un bote por el río Daule. En aquella ocasión, fue capturado a los tres meses.

Fito, oriundo de la ciudad de Manta, se inició pronto en el mundo del crimen. Su primera detención, por robo, se produjo en el año 2000. Una década después fue arrestado de nuevo, y sentenciado a 34 años de prisión, por narcotráfico, crimen organizada y asesinato. Pasó entonces a delinquir desde prisión en un país donde los agentes apenas controlan los centros penitenciarios.

Se convirtió en amo y señor de la cárcel de Guayaquil junto a Jorge Luis Zambrano, alias Rasquiña, acribillado en un centro comercial, pocos meses después de salir de prisión. Fue en ese momento cuando Fico se proclamó el capo único de los Choneros.

En prisión, según las autoridades, cobraba entre 9 y 18 euros semanales al resto de reos por una especie de derecho de estadía. Desde allí habría ordenado extorsiones, asesinatos y sus operaciones de cocaína colombiana hacia México. narcotráfico. Logró introducir armas en la cárcel a través de drones, organizó fiestas e incluso montó piscinas en los espacios comunes.

El candidato Fernando Villavicencio aseguró que había recibido amenazas de Fico pocos días antes de su asesinato, en agosto, en plena campaña a las presidenciales. Después del crimen Fico fue trasladado a una prisión de alta seguridad pero a las pocas semanas, nadie se explica por qué, fue devuelto a la prisión del Litoral. El mismo día de su fuga iba a ser de nuevo trasladado a una centro especial, pero alguien le filtró la información, y consiguió evadirse.