Nicole Kidman revela que no volverá a pisar una alfombra roja por sus complejos

P. V. REDACCIÓN

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Nicole Kidman, durante la presentación de una serie para Prime Video
Nicole Kidman, durante la presentación de una serie para Prime Video DPA vía Europa Press | EUROPAPRESS

La actriz ha revelado que las recientes críticas a su aspecto físico le han traído de vuelta fantasmas del pasado, cuando tenía que mentir sobre su altura para conseguir papeles

17 ene 2024 . Actualizado a las 20:32 h.

Las inseguridades y los complejos son muy puñeteros, y lo sabe bien hasta Nicole Kidman, que ha tomado una drástica decisión tras las recientes críticas a su aspecto físico. Es esa, precisamente, la razón por la que últimamente no se ve a la actriz de Moulin Rouge en ninguna alfombra roja de las grandes galas de premios de cine. Y seguirá sin acudir a ninguna durante mucho tiempo. La intérprete ha explicado al medio Radio Times que ha tomado esta decisión para protegerse a sí misma, debido a la inseguridad que le supone exponerse a las críticas y comentarios sobre su físico en cada una de sus apariciones, y por el complejo que tiene sobre su altura. Un asunto que le trae de vuelta fantasmas del pasado, cuando, en los inicios de su carrera, le vaticinaban poco futuro en la interpretación «por ser demasiado alta», lo que le llevó a tener que mentir sobre lo que medía realmente para conseguir acceder a algunos castings.

A muchos les parecerá mentira que una de las mujeres que, durante décadas, ha sido vista como un icono de la belleza y la elegancia sufra también, como cualquier otra persona, las consecuencias para la salud mental derivadas del examen constante sobre su físico, pero lo cierto es que Kidman ha tenido hace últimamente comentarios hirientes al respecto. En unas recientes fotografías compartidas en su cuenta de Instagram, la intérprete de Eyes Wide Shut, de 56 años de edad, salía con solo una camiseta oversize, dejando ver sus largas y delgadas piernas. Demasiado delgadas, en opinión de muchos. «Por favor, que alguien le lleve un sándwich», decía uno de los comentarios, mientras otro decía que «parecía que habían puesto su cabeza en el cuerpo de un niño».

Un aluvión de comentarios buscando cualquier defecto que, por supuesto, no han hecho más que acrecentar las inseguridades de una actriz que había llamado siempre la atención sobre las alfombras rojas por su estilo, por sus brazos musculados hace solo un año o por unos definidos abdominales unos meses antes. Pero que no siempre es todo tan positivo como parece desde fuera: «Ya es un problema cuando me envían los zapatos, y siempre son tan altos, que pienso: "dios, voy a ser la más alta de la alfombra roja"». Es por razones como esas por las que ha decidido no acudir a las alfombras rojas de los grandes eventos cinematográficos por la sobreexposición que eso supone, aunque, por supuesto, sí lo hará en premieres de las series o películas en las que participa.

Y, por supuesto, por los haters, que nunca dejan pasar la oportunidad de hacer un examen detallado de cualquier defecto sobre la actriz, a pesar de tener un físico envidiable mientras se acerca a los 60 años. Y ese análisis crítico ha sido demasiado para la actriz.

Las críticas que le hicieron mentir sobre su altura

Además, todas esas críticas recientes no han hecho más que remover en aspectos que la propia Kidman ya pensaba superados, y que tenían que ver sobre todo con su destacada altura. En los inicios de su carrera, su metro ochenta había sido visto como algo negativo para poder triunfar en la interpretación. La llamaban jirafa y aseguraban que seguramente «no tendría una carrera en la industria por ser demasiado alta».

El complejo que habían creado al respecto fue tal que la propia actriz mintió en sus primeros años buscando trabajo en películas y series acerca de su altura real para avanzar, ya que el canon marcaba que una mujer debe ser más baja que un hombre.

La intérprete de Los otros, que mide 1,80 metros, decía, de cara a asegurarse las audiciones, que era más bajita, provocando la sorpresa posterior de los responsables del casting. «Eres más alta de lo que pensaba», escuchaba decir, mientras algunas personas se mofaban de ella preguntándole «cómo está el aire allá arriba» o recomendándole «la altura de los tacones que debería llevar».

Asegura que muchas veces, dependiendo del papel, le gustaría ser más baja, pero no siempre ha sido algo negativo. «Hay veces en las que lo aprecio, porque me sirve para el trabajo y todo», revela Kidman, que cree que, en todo caso, está agradecida por tener una buena salud, aunque también reconoce que, debido en parte a su altura, ha tenido «algunos problemas con las rodillas y esas cosas».

A pesar de todo, la actriz considera que hay que restarle importancia a las inseguridades físicas y ponerlas en el lugar en el que se merecen: «Es lo que le digo a mis hijas: lo que de verdad importa es cómo permites que otras personas te digan sí o no, y si lo aceptas o no. La resiliencia del ser humano es verdaderamente nuestro superpoder», asegura.