El Pastilla, detenido en una estación de tren de Alemania

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Imágenes del Pastilla facilitadas por la Policía Nacional
Imágenes del Pastilla facilitadas por la Policía Nacional Policía Nacional

Se fugó de la cárcel de Alcalá Meco el pasado 23 de diciembre y, desde entonces, figuraba como uno de los criminales más buscados

26 ene 2024 . Actualizado a las 10:44 h.

La Policía Nacional anunció este jueves que Yousef Mohamed Lehrech, conocido como el Pastilla, ha sido detenido en una estación de Leizpig, en Alemania. El fugitivo, nacido en Ceuta, logró escaparse de la cárcel de Alcalá Meco con una inusitada facilidad al mezclarse entre familiares que estaban de visita en el centro penitenciario. El reo, en prisión acusado de dos asesinatos, aprovechó varios fallos de seguridad para escapar.

Los agentes tenían abierta una investigación a través de la red Enfast, que se situaba en territorio alemán.

La fuga de este sicario, que estaba entre rejas acusado de dos asesinatos, se fraguó gracias a un cuádruple fallo de seguridad, según reflejaron fuentes del centro penitenciario a Colpisa. «Es más fácil que te toque la lotería que lo que le pasó al Pastilla», afirma un funcionario de una prisión gallega, que considera así de improbable el éxito del sicario ceutí en su intento de huida.

Lehrech recibió una visita de varios familiares en un locutorio y, mientras esperaba su turno para un vis a vis con su pareja, pudo juntarse con los familiares y allegados que abandonaban el centro madrileño. El Pastilla se encontraba en régimen FIES (Fichero de Internos de Especial Seguimiento), lo cual, a juicio de fuentes penitenciarias, hace ya inusual que encadene dos visitas consecutivas. 

Justo cuando el preso esperaba a que le asignaran una celda para ese encuentro, El Pastilla vio la oportunidad de infiltrarse entre un grupo de once familiares de otros reclusos que en ese momento emprendía camino hacia la salida. El sicario se unió al grupo como uno más, sin que el funcionario que vigilaba esa zona, todavía en el interior del módulo, se percatarse de que de pronto el grupo había crecido hasta la docena. Ninguno de los familiares dijo nada a los responsables del centro, aunque en las cámaras se aprecia la sorpresa de alguno de ellos.