Un reelegido Santiago Abascal refuerza a Ignacio Garriga como su número dos

Carlos Peralta
C. Peralta REDACCIÓN / LA VOZ

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Abascal dijo que Vox desoirá a Feijoo y concurrirá a las elecciones gallegas
Abascal dijo que Vox desoirá a Feijoo y concurrirá a las elecciones gallegas chema Moya | EFE

El Tribunal de Cuentas expedientó a Vox por financiación irregular

28 ene 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Santiago Abascal fue reelegido este sábado, por cuarta vez en diez años, presidente de Vox durante la celebración de su asamblea general extraordinaria. La decisión mantendrá al político vasco al frente del partido al menos hasta el 2028. La remodelación del partido refuerza la figura del secretario general y diputado en el Parlamento de Cataluña, Ignacio Garriga, que asume también la vicepresidencia de Vox.

Se erige como el claro número dos del partido, después de que los otros tres vicepresidentes queden relegados a vocales: el eurodiputado Jorge Buxadé, el diputado y concejal en Madrid Javier Ortega Smith y la diputada Reyes Romero. Estos tres políticos formarán parte del equipo de vocales de Vox, que aumenta considerablemente de cinco a 17 integrantes.

Entre ellos, figuras de la formación como el vicepresidente de Castilla y León, Juan García-Gallardo, el diputado asturiano José María Figaredo y la portavoz en el Congreso, Pepa Rodríguez de Millán. Esta última asumió el cargo tras la decisión de Iván Espinosa de los Monteros, en agosto del 2023, de abandonar la política. La salida del ex secretario general de Vox es la más notoria en un goteo constante de despedidas: el jueves volvió al sector privado el número dos del partido en la Comunidad de Madrid, José Luis Ruiz Bartolomé, y la pasada semana dejó su escaño en el Congreso Carla Toscano, que mantiene su cargo de concejala en Madrid.

Anteriormente salieron de la calle Bambú los exdiputados Víctor Sánchez del Real y Macarena Olona. A ambos y a Espinosa se les sitúa en el ala ultraliberal de Vox, un eje menguante en comparación con el sector más conservador. La renuncia de Toscano coincidió con la difusión de un manifiesto anónimo contra la dirección de Vox, que presuntamente nace de las organizaciones locales. El escrito califica el adelanto de la asamblea, prevista en principio para marzo, como un «golpe de mano a la venezolana». El manifiesto denuncia que «la democracia interna es inexistente» y afirma que la cúpula aboga por un «enroque». Santiago Abascal le restó importancia el viernes. Para él son «dos anónimos que quieren hacer daño».

Además, El País publicó que el Tribunal de Cuentas expedientó a Vox por financiación irregular al considerar que cometió dos infracciones y graves al aceptar «miles de donaciones finalistas» prohibidas por la Ley Orgánica de Financiación de Partidos. El tribunal propuso una sanción de 233.000 euros.