Algunas consideraciones sobre la seguridad de nuestros edificios
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Los últimos incendios en Dubái, Inglaterra y Turquía han tenido como actor protagonista al material de la fachada. En la mayoría de ellos, si no en todos, el material ha sido un revestimiento compuesto de dos capas de aluminio y un núcleo central de polietileno (léase plástico). El núcleo de plástico ha sido el principal medio de transferencia vertical del fuego. Desgraciadamente, el jueves se sumó nuestro país con un terrible incendio en Valencia que se ha cobrado al menos 10 vidas y 134 familias lo han perdido todo.
Por ello, la pregunta que nos viene a la mente es: ¿Por qué una fachada combustible favorece tanto la propagación del fuego? Hay muchas razones por las que la fachada es el peor lugar para instalar un material combustible:
1. Por su independencia del resto de la edificación, es una de las vías más rápidas para el desarrollo del fuego.
2. No hay obstáculos estructurales, es decir compartimentación, que impidan su avance.
3. Es una ruta de acceso muy rápido para el ascenso vertical del fuego, y paradójicamente, como quedó evidenciado en el incendio del hospital de Turquía, así como en Valencia para el descenso del fuego. Algo que rompe nuestros esquemas, ya que muchos preceptos en los que se basa la protección contra incendios apuntan intrínsecamente a suponer que el fuego en un edificio sube, nunca baja.
4. Hay una infinita provisión de oxígeno por su contacto permanente con el aire exterior.
5. La verticalidad de la superficie de la fachada permite su rápido ascenso (este es el experimento de quemar un papel en forma vertical contra quemarlo de forma horizontal), evidentemente en forma vertical el fuego se propagará mucho más rápido que de manera horizontal.
6. El viento contribuye a la propagación del fuego. Nos encontramos en una sociedad donde la modernidad y la innovación arquitectónica están en constante competición y el desarrollo de nuevas construcciones está trayendo consigo el uso de paneles de aluminio compuesto: dos capas externas de aluminio y un núcleo central de polietileno.
De hecho, existen paneles certificados con reacción al fuego conforme a los requerimientos de diversas normativas y laboratorios de ensayo, pero, al no disponer, en muchos países, de una normativa específica para dichos materiales, probablemente debido a su mayor coste, nadie los exigirá, ni los comprará, por lo que la prestación contra incendios de estos paneles en una edificación se convierte en un tema extremadamente crítico y que no estamos tomando en cuenta.
Por lo tanto, sin un planteamiento de normativa a futuro, estamos condenados a seguir viendo el uso indiscriminado de plástico sin resistencia al fuego en las fachadas de nuestras edificaciones; en España la última revisión normativa del Código Técnico de la Edificación limita el uso de materiales altamente combustibles.
Por ello, reiteramos la necesidad de la adopción y revisión de criterios, así como exigencias normativas y reglamentarias que limiten la combustibilidad de la fachada, ya que hoy en día, se pueden realizar fachadas totalmente incombustibles sin perder un buen comportamiento como aislamiento térmico.
Es hora de analizar los cambios normativos y adicionalmente, realizar un análisis de riesgos de las edificaciones existentes para poder tomar las medidas oportunas y que todos los entes implicados en los procesos constructivos tengan un claro conocimiento de las propiedades de los materiales.
Adicionalmente, se deben revisar los métodos de ensayo de los materiales, el establecimiento de reglas de diseño, el control y la supervisión de la ejecución de las obras, así como la divulgación de los riesgos de las fachadas con material combustible que ayudarían a generar buenas prácticas que sean reconocidas por toda la cadena de actores en la edificación: fabricantes, contratistas, instaladores y mantenedores, proyectistas, arquitectos e ingenieros de incendio, autoridades y bomberos, aseguradoras y usuarios.
Una reflexión para concluir. ¿De qué vale que nos preocupemos tanto por construir edificios más seguros, más resistentes al fuego, con menos cargas calóricas, si dejamos que su piel tenga materiales combustibles? Ciertamente, esta es una cuestión de piel y una cuestión que está en debate.
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