Gabriela Rodríguez, una madre soltera originaria de Ecuador, fue despedida de una empresa londinense por coger un sándwich de atún que sobró de una reunión que le tocó limpiar
26 feb 2024 . Actualizado a las 22:42 h.Gabriela Rodríguez limpió las oficinas del despacho londinense Devonshires Solicitors durante dos años. Pero justo antes de Navidad, la subcontrata que la tenía en nómina, Total Clean, la despidió. ¿El motivo? Haberse comido un sándwich de atún que sobró tras una reunión de los miembros del bufete, que ella misma tuvo que limpiar.
La situación de esta mujer de 39 años, madre soltera y ecuatoriana, ha sido denunciada por el sindicato United Voices of the World (UVW), que apoya a los trabajadores emigrantes. La organización confirmó que Rodríguez se comió un sándwich, cuyo coste no superaba los dos euros (1,5 libras), que pensó que sobraba tras un encuentro entre varios trabajadores de la compañía. Su empresa le comunicó por carta que la despedían por tomar algo que era «propiedad del cliente», sin autorización «o excusa razonable».
Tal y como ha publicado el Daily Mail, el jefe de Gabriela le escribió una carta tras reunirse con ella para pedirle explicaciones: «En la audiencia, su explicación fue que encontró un sándwich en la cocina cerca del final de su turno y lo tomó sin pensarlo dos veces (...) Consideré insatisfactoria su explicación porque confirmó que nadie le había ofrecido la comida en la cocina. Y he decidido que su conducta ha resultado en un incumplimiento de los términos contractuales que destruye la confianza necesaria para continuar la relación laboral», dice el texto al que ha tenido acceso el citado medio.
«Ni siquiera tenía hambre. Ya había comido, pero lo vi entre las sobras de una reunión en la oficina de abogados donde limpiaba y me dije: "Lo guardo en la nevera y me lo como por la tarde". Si lo dejaba en la bandeja, lo más probable era que acabara en la basura», explica la propia Gabriela, que ha vivido y trabajado 13 años en España, en una declaración que recoge el diario El Mundo.
Denuncia por discriminación
El sindicato UVW ya ha anunciado que tomará acciones legales contra ambas compañías. Su secretario general, Petros Elia, ha denunciado que «el personal de limpieza es rutinariamente despedido por motivos triviales y discriminatorios como este, todos los días en todo el país. Muchos describen sentirse tratados como la suciedad que limpian y Gabriela es una de ellas». UVW sostiene que el despido de esta mujer es un acto de discriminación —además de un despido improcedente— alegando que si ella no fuera una latinoamericana que habla un inglés limitado, Devonshires no se habría quejado de ella.
El propio bufete ha reaccionado también a la polémica asegurando que no presentó ninguna denuncia formal contra Gabriela y que le dijo expresamente a Total Clean que no tomara ninguna medida contra ella: «Total Clean llevó a cabo su propia investigación y la decisión de despedirla se tomó sin ninguna influencia de Devonshires». Además, el despacho asegura que no se oponen, ni nunca lo han hecho, «a que Gabriela asista y trabaje de nuevo en nuestras instalaciones».
Por su parte, un portavoz de la subcontrata de limpieza explicó al diario inglés The Guardian que «todas las medidas adoptadas se han realizado de conformidad con la legislación laboral del Reino Unido y tras el proceso de investigación y disciplinario adecuado». El portavoz en cuestión califica de «engañosa e inexacta» la información referente al despido de Gabriela.
En un intento por lograr que fuera readmitida, y paralelamente a tomar acciones legales, decenas del miembros del sindicato UVW protestaron frente a las oficinas de Devonshires el pasado 14 de febrero, llevando 100 latas de atún y 300 sándwiches envueltos a mano.
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La campaña de defensa a Gabriela ha tenido un gran eco mediático en el Reino Unido, y el caso ha sido ya bautizado como el Sandwichgate.