Miguel Ángel Larrea, investigador de incendios que accederá al edificio de Valencia: «La clave está en el panel sándwich de aluminio»

Carlos Peralta
C. Peralta REDACCIÓN / LA VOZ

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Miguel Ángel Larrea, investigador de incendios, en un operativo.
Miguel Ángel Larrea, investigador de incendios, en un operativo.

Él y sus cuatro compañeros de la empresa Synthesis tratarán de elaborar el «registro inverso» del fuego para descubrir con precisión qué pasó en la vivienda número 86 del bloque de Campanar

27 feb 2024 . Actualizado a las 20:45 h.

Miguel Ángel Larrea lleva casi dos décadas a caballo entre A Coruña, Asturias y La Rioja. En esta última comunidad está la sede principal de Synthesis, una de las empresas especializadas en investigar incendios que accederá, en cuanto tengan la autorización judicial, al edificio calcinado del barrio de Campanar, en Valencia. Larrea es uno de los investigadores que está pendiente de la autorización de los juzgados. Hasta entonces, no atenderá otro caso. A sus espaldas, miles de expedientes, entre ellos algunos notorios en Galicia como el incendio de 14 naves en el polígono de Meicende (entre A Coruña y Arteixo) del 2009 o la calcinación de 11.000 metros cuadrados de la fábrica de Jealsa, en Boiro, en el 2021.

El siniestro en Valencia es un caso anómalo tanto para él como para sus tres compañeros que podrán acceder al inmueble. Entre ellos está Félix César Alonso, presidente de la empresa y ex guarda civil y experto en criminología e investigación de incendios. «Realmente, el objetivo primordial en este caso es acceder a la vivienda 86, donde se localizaron las primeras llamas, para poder intentar determinar el punto de origen y la fuente de ignición que ha generado el fuego», remarca Larrea. El inmueble esconde ahora muchas incógnitas, pero su labor se centrará en el origen. La receta, pese a la magnitud de las llamas, es siempre la misma: «Desde un vehículo a una nave industrial». Y se basa, principalmente, en hacer «un recorrido inverso de las marcas que deja el fuego». Las paredes, el rastro que dejó el humo, la oxidación de metales como el hierro o el acero... Todos estos factores son «testigos mudos», asegura Larrea. También los muchos vídeos sobre el inicio de las llamas que circulan por internet.

Larrea actúa casi siempre solo. Este pasado viernes, mismamente, acudió a descubrir las causas de un fuego en la habitación de un céntrico piso en A Coruña. Esta vez tendrá que coordinarse con al menos cinco empresas y, por supuesto, con la Policía Científica y el cuerpo de bomberos de Valencia. «Están siendo días largos, de muchas llamadas para tener coordinación», relata. La actuación de los profesionales de la Policía Científica y las labores de inspección y extinción de los bomberos hacen que el escenario inicial ya esté alterado. «Ellos han retirado ciertos materiales que nos darían más pistas. Y solo los tienen ellos ahora», asegura. Por ello, la coordinación será aún más necesaria para sacar «las mismas conclusiones».

¿Qué había entre las placas?

Larrea habla con mucha cautela. Es normal, ni siquiera está todavía en Valencia. Intuye que el quid de la cuestión pasa por descubrir qué esconden las placas de aluminio que presidían la fachada. «La clave está en el panel sándwich de aluminio», remarca. A modo de metáfora, explica que el fuego inicial hizo las veces de un «soplete gigante» que, una vez aumentó la temperatura del aluminio, lo hizo arder. «El aluminio a 550 grados se funde y contribuye al fuego; se escurre, gotea… Y en cuanto baja la temperatura se solidifica», asegura Larrea, que pone el foco para descubrir las causas en «el material entre las dos placas».

El viento, que incidía directamente y con fuerza sobre la fachada, jugó un papel crucial en la propagación. Tanto que, basándose en las imágenes de las primeras llamas, Larrea aprecia que hizo que el fuego no siguiese un curso estrictamente horizontal. Las veloces llamas pasaron de un bloque a otro sin incendiar la estructura del ascensor, entre medias de ambas edificaciones unidas.