La tragedia de Baltimore deja al descubierto los riesgos laborales de los obreros latinos: «La inseguridad es diaria»

Alejandra Arredondo BALTIMORE / EFE

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Trabajadores de la construcción durante un acto en honor de las víctimas.
Trabajadores de la construcción durante un acto en honor de las víctimas. MICHAEL REYNOLDS | EFE

La grúa más grande de la costa este de EE.UU. llega a la ciudad portuaria para retirar los escombros del puente

30 mar 2024 . Actualizado a las 12:41 h.

La grúa más grande en la costa este de Estados Unidos llegó este viernes en una barcaza a la ciudad de Baltimore para retirar los escombros del puente que el pasado martes se derrumbó por el choque de un buque, un accidente que causó la muerte a seis trabajadores latinoamericanos y pérdidas multimillonarias. La tragedia de Baltimore ha dejado al descubierto las condiciones de trabajo de los obreros latinos: «La inseguridad es diaria».

Durante sus 30 años trabajando en construcción en Estados Unidos, Carlos ha visto más accidentes de los que puede contar: compañeros que se caen de escaleras o que se deslizan desde un techo. El riesgo, señala a Efe en una entrevista, es el «diario vivir» de la profesión. Cuando escuchó en la televisión que tras el colapso de un puente en Baltimore fallecieron seis obreros latinos, la noticia lo marcó: «Podría haber sido yo o alguien cercano a mí», dijo el salvadoreño de 45 años, afincado en Maryland, en una entrevista telefónica.

El accidente del pasado martes puso en evidencia los riesgos a los que se enfrentan los trabajadores de la construcción, un sector donde los latinos forman más del 40 % de la fuerza laboral, en un momento en el que la retórica antiinmigración permea la política estadounidense.

Para Carlos, quien pidió ocultar su identidad debido a que no tiene un estatus migratorio en Estadis Unidos, este «odio» hacia los latinos y los migrantes es injusto: «Si usted mira los trabajos que nosotros tenemos son los que nadie quiere hacer».

Los números corroboran lo que él sabe por experiencia: los trabajadores latinos corren un mayor riesgo de sufrir heridas o morir en accidentes laborales, con una tasa de cuatro lesiones por cada 100.00 trabajadores, en comparación con una incidencia de 3,5 para todos los trabajadores en EE.UU., según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales.

Esto se explica, en parte, porque las personas hispanas ocupan un gran porcentaje de las profesiones con más riesgos, entre ellas la construcción. A los peligros asociados a la industria, se le añade además la discriminación y la falta de protecciones a la que se enfrentan algunos trabajadores latinos, en especial aquellos que no tienen un estatus migratorio.

«La gente no tiene el conocimiento para, por ejemplo, denunciar a su empleador en la corte, por el temor a ser confrontados con la realidad de que no están de manera regular aquí», cuenta Carlos. «Es más grande el miedo a ser deportados», añade.

Para David Torres, el director de la organización a favor de los derechos de los migrantes CASA en Maryland, el trágico incidente en el puente Francis Scott Key demuestra la necesidad de que el Gobierno tome medidas para ayudar a los más de 11 millones de migrantes que viven y trabajan indocumentados en Estados Unidos.

«Es el momento de que el presidente brinde ayuda a estos trabajadores que, conjuntamente con sus hermanos nacidos en Estados Unidos, construyen este país», señaló el activista durante una vigilia en honor a los fallecidos tras la caída del puente celebrada este Viernes Santo.

Junto a Torres, vestidos con chalecos anaranjados, cascos amarillos y cargando una flor blanca en sus manos, decenas de trabajadores de la construcción se reunieron para contar sus experiencias en la industria y pedir un trato justo por parte del país al que ya consideran hogar.

«Mi trabajo construye estructuras grandes y la economía de este país pero, ¿por qué no crecen nuestros sueños, nuestra dignidad como humanos, nuestro bienestar?», señaló Evelio Webster, un nicaragüense que vive en Maryland hace ya hace tres años, durante los que ha trabajado siempre en construcción.

El joven de 32 años, y padre de tres hijos, contó a Efe que en uno de sus últimos trabajos sufrió una lesión al caerse de unas escaleras de tres metros de altura. Tras el accidente, no pudo obtener ayudas o compensaciones: «no tenía contrato, no tenía nada».

Una patrullera de la Guardia Costera se acerca al derruido puente de Baltimore.
Una patrullera de la Guardia Costera se acerca al derruido puente de Baltimore. U.S. Coast Guard | REUTERS

La garantía de seguridad laboral y de protección cuando sucede un accidente es algo que, para Carlos, es un «mínimo» que los trabajadores migrantes deberían recibir. La siguiente barrera, relató, es abordar los problemas de salud mental que vienen asociados a trabajar en una situación migratoria irregular. «En la construcción todos somos como muy machos y los problemas mentales no se discuten», subrayó, «pero yo puedo ver en los ojos de mis compañeros que el temor existe, el miedo a que por cualquier mínimo problema te pueden alejar de tu familia».

Aún no se conoce el nombre de todos los seis trabajadores fallecidos tras el accidente en el puente, que colapsó tras ser embestido por un buque de carga. Todos ellos eran de origen hispano: un salvadoreño, un hondureño, dos mexicanos y dos guatemaltecos.

Objetivo: reactivar el puerto

La grúa, que puede levantar hasta 1.000 toneladas de peso, será una de las dos que participen en las labores de limpieza del canal de los restos de metal y hormigón a los que quedó reducido el puente, indicó el gobernador de Maryland, el demócrata Wes Moore, quien aseguró que se trabaja «a toda velocidad» para reabrir el canal y reactivar el tráfico. La Casa Blanca informó este viernes que el presidente Joe Biden visitará la zona la próxima semana.

Tripulantes caminan sobre la cubierta del Klara Oldendorff, uno de los barcos varados en el puerto de Baltimore tras el derrumbe del puente Francis Scott Key.
Tripulantes caminan sobre la cubierta del Klara Oldendorff, uno de los barcos varados en el puerto de Baltimore tras el derrumbe del puente Francis Scott Key. Julia Nikhinson | REUTERS

Moore todavía no se atrevió a dar una cronología de cuándo podrá la ciudad, cuyo puerto continúa cerrado, volver a la normalidad tras la tragedia: «Puedo decirles que no serán días, semanas o meses» sino que «esto va a tomar tiempo.»

Previo al inicio de la remoción, se está realizando una evaluación de los escombros, lo que se considera «fundamental» antes de sacarlos del agua para determinar el tamaño en que deberán ser cortados los trozos del puente para que las grúas puedan levantarlos.

La parte del puente que se encuentra en la parte superior del barco pesa entre 3.000 y 4.000 toneladas, que es mucho más de lo que puede levantar la grúa más grande disponible en este momento. «Cuando tienes la oportunidad de ver esos restos de cerca, comprendes plenamente la enormidad del desafío», apuntó el gobernador.

Moore indicó además que como parte de los trabajos que se realizan se han colocado más de 730 metros de barreras para contener cualquier posible fuga de contaminación del buque que impactó al puente o de su carga.

De acuerdo con la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte, 56 contenedores del buque contienen materiales peligrosos, en su mayoría corrosivos e inflamables, así como algunas baterías de iones mientras que 14 contenedores contienen perfumes y jabones, entre otros artículos.

El contralmirante de la Guardia Costera, Shannon Gilreath, detalló este viernes el progreso logrado hasta ahora en la prioridad de las autoridades de reabrir el canal.

Hay tres fases en esta tarea: la primera, reabrir el canal de envío, que es en lo que se está trabajando; después, retirar el carguero y, por último, retirar los escombros del puente del resto de la vía fluvial.

En cuanto a los fallecidos, todos ellos latinoamericanos trabajadores de la construcción, el miércoles se encontraron los cuerpos de dos de ellos. Las labores de recuperación de los cuerpos de los otros cuatro están detenidas por ahora por la presencia de escombros, pero Moore aseguró que es una prioridad.

El alcalde de la ciudad de Baltimore, Brandon Scott, dijo por su parte que mantiene la esperanza de encontrar los cuerpos de los otros cuatro fallecidos que permanecen bajo los escombros del puente.

El colapso del puente Francis Scott Key detuvo el paso de los barcos y causó el cierre del puerto, uno de los principales de EE.UU. en el Atlántico. El valor de las mercancías que circulan cada día por las instalaciones portuarias es de entre 100 y 200 millones de dólares. Otros puertos, entre ellos el de Nueva York-Nueva Jersey, han dado un paso al frente para evitar que se interrumpa la cadena del suministro de alimentos que dependían de esa infraestructura.

Altos dirigentes de la Casa Blanca, el Departamento de Agricultura de los EE.UU. (USDA) y el Departamento de Transporte se reunieron este viernes con las partes interesadas de la industria agrícola y alimentaria a nivel federal y estatal para «discutir los impactos en los sectores agrícola y alimentario de la colapso del puente».

En un comunicado, la Casa Blanca no ofreció más detalles sobre el contenido de la reunión, que sigue al encuentro de ayer entre el Secretario de Transporte, Pete Buttigieg, con puertos, grupos laborales y socios de la industria para discutir cómo mitigar las interrupciones actuales y futuras de la cadena de suministro.

«Los participantes del sector alimentario y agrícola señalaron que están trabajando para recopilar más información de los productores sobre los impactos directos e indirectos que han visto por el cierre parcial del puerto, así como la necesidad de que el Gobierno federal monitoree las operaciones en otros puertos de la costa este a los que se están desviando los envíos», apunta el texto.