Maduro promueve una ley antifascista que ampara el acoso a los opositores

Pedro García Otero CORRESPONSAL / CARACAS

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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en una imagen de archivo.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en una imagen de archivo. MIGUEL GUTIERREZ | EFE

Noruega trata de salvar los acuerdos que permitirían unas elecciones libres en Venezuela

04 abr 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

El Gobierno de Nicolás Maduro introdujo y aprobó en primera vuelta en la Asamblea Nacional —que controla— la «Ley contra el fascismo, neofascismo y expresiones similares», que ha causado una gran alarma entre los partidos políticos y oenegés en Venezuela por la vaguedad de sus términos y porque, fundamentalmente, considera como «fascista» a cualquier persona que se oponga al régimen.

Simultáneamente, el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, anunció que la próxima semana se promulgará la Ley de Financiamiento a las Organizaciones No Gubernamentales, que, como se ha denunciado tanto dentro como fuera de Venezuela, elimina de un plumazo el espacio cívico en el país sudamericano.

La Ley contra el fascismo parece tener un enemigo inmediato: Vente Venezuela, partido de la opositora María Corina Machado, cuyo eslogan, Hasta el final, «imita a Adolf Hitler» según la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez.

«Los principales desafíos que tiene hoy la humanidad son la emergencia climática y el auge del fascismo», dijo Rodríguez, quien aseveró que «Rusia está librando una batalla contra el nazismo en Ucrania»; de hecho, uno de los artículos de la norma propone una «red internacional contra el fascismo (...) para articular esfuerzos e iniciativas» contra esta ideología.

Previamente, el proyecto describe al neoliberalismo como «expresión del fascismo» y «la difusión o divulgación de mensajes que denigren de la democracia, sus instituciones y valores republicanos», y que la ley «regulará» las redes sociales, con lo cual, según el exdirector de la oenegé de derechos humanos Provea, Marino Alvarado, el derecho a la protesta queda sometido a control previo.

«Cada vez que el gobierno de Maduro se enfrenta a una nueva época de presión, su camino es autocratizarse más», señaló, a su vez, la politóloga Ana Parra.

Noruega y Barbados

Mientras tanto, e inesperadamente, el reino de Noruega envió a su secretario de Estado, Andreas Motzfeldt Kravik, a Caracas, a tratar de salvar los llamados Acuerdos de Barbados, suscritos entre el régimen de Maduro y la oposición para impulsar elecciones mínimamente competitivas en Venezuela.

En un comunicado, el reino de Noruega, mediador de lo firmado en octubre, señaló que Kravik se reunió con el ministro de Exteriores venezolano, Yván Gil, «representantes de la oposición» y los jefes negociadores, Jorge Rodríguez y Gerardo Blyde, «así como con la sociedad civil venezolana». «Es crucial que lo que las partes han acordado se implemente y reciba un amplio apoyo de la comunidad internacional», señaló el secretario de Estado noruego, sumándose a las voces de países acompañantes del proceso, como Brasil, Colombia y Estados Unidos, que han llamado a retomar el camino para un proceso electoral que ofrezca garantías a todos los sectores de Venezuela.

Mientras esto sucede, Machado ha llamado a una «protesta mundial» el próximo sábado a fin de exigir que sea habilitada para participar en las elecciones del 28 de julio. Seis de sus colaboradores más cercanos, alojados en la Embajada de Argentina en Caracas, han sido objeto de autos de detención por Tarek William Saab, el fiscal general del régimen venezolano.