Diputados franceses se someten a un simulador de dolores menstruales para reclamar la baja por regla «incapacitante»
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La Asamblea Nacional del país vecino debatirá una propuesta del grupo ecologista que permita a las mujeres solicitar 13 días al año por este motivo con prescripción médica
09 abr 2024 . Actualizado a las 18:51 h.Un electroestimulador colocado en la parte baja del abdomen ha sido suficiente para ver cómo se retorcían de dolor una decena de diputados franceses que aceptaron someterse a un simulador de dolores menstruales. El experimento, impulsado por dos de sus colegas del partido ecologista francés pretendía un doble objetivo. Hacerle ver a los hombres lo molesto que puede resultar tener la regla para algunas mujeres y, de paso, defender así la iniciativa que llevan a la Asamblea Nacional del país vecino: una baja laboral de hasta 13 días por año por prescripción médica por menstruación «incapacitante».
«¿Aceptas que te inflija dolor de manera temporal?», comienza escuchándose en el vídeo, para ver después una sucesión de caras con gestos doloridos. «¡Ah, para, para!», dice uno. «Muy desagradable», señala otro. «No dejemos que los diputados voten en contra sin haber experimentado el dolor», detalla Louis Boyard, político electo en Val-de-Marnais, al suereste de París.
«Hace mucho daño», «ay, ay, ay»... como indica el texto que acompaña al vídeo, «su reacción es unánime», a todos les parece acreditado que supone un extra de dificultad trabajar en esas condiciones. Según datos de los impulsores de esta medida, en Francia 15,5 millones de mujeres entre los 13 y los 50 años sufren menstruaciones dolorosas. Sin embargo, tan solo un puñado de empresas y ayuntamientos permiten acogerse a bajas médicas por dolor menstrual.
El primer intento de aprobación de la iniciativa de los diputados Sébastien Peytavie y Marie-Charlotte Garin de la Nueva Unión Popular Ecológica y Social fue fallido. El pasado miércoles 27 de marzo la Comisión de Asuntos Sociales de la Asamblea Nacional de Francia denegó la propuesta. Sin embargo, el éxito del vídeo, que se ha hecho viral, ha provocado que el tema entre de lleno en la agenda política y se intentará su aprobación en la cámara francesa.