Los Países Bajos: sin carceleros para sus prisiones, ni celdas para sus reclusos

Imane Rachidi LA HAYA / EFE

ACTUALIDAD

Imagen de archivo de una celda.
Imagen de archivo de una celda. HANNIBAL HANSCHKE | EFE

Las autoridades se ven obligadas a tomar medidas drásticas, como la liberación temprana de algunos presos y la suspensión temporal de condenas

11 abr 2024 . Actualizado a las 12:53 h.

Los Países Bajos no tienen suficientes guardias para supervisar a los reclusos en los centros penitenciarios, por lo que unos 2.400 convictos a cárcel no están cumpliendo su pena entre rejas por falta de disponibilidad de celdas. Aguardan su turno en una lista de espera gestionada por el Ministerio neerlandés de Justicia.

Decenas de delincuentes se agregan semanalmente a la lista de personas con condena que no tienen celda con guardia para cumplir su pena, lo que tiene preocupado al poder judicial y al Parlamento neerlandés porque la situación está llevando a que las sentencias no se estén ejecutando tal y como fueron impuestas por los magistrados. Las prisiones neerlandesas acogen a unos 9.000 detenidos.

El Parlamento debate este jueves el problema que supone la falta de personas en las prisiones, puesto que esto ya obligó a las autoridades a tomar medidas drásticas, como la liberación temprana de algunos presos con un brazalete electrónico, o la suspensión temporal de prisión a personas condenadas a penas relativamente cortas (unos meses), que ya no recibirán la convocatoria que se les envía para personarse en la cárcel y cumplir el castigo.

La lista de espera de este último grupo crece una media de 75 casos cada semana, según cifras del ministro neerlandés de Protección Jurídica, Franc Weerwind, que propuso a la Cámara la suspensión temporal de la convocatoria a prisión para este grupo, aunque no muchos diputados están de acuerdo. El Consejo para la Judicatura también ha expresado esta semana su protesta y exige que las sentencias impuestas se cumplan.

Judith Uitermark, exjueza y diputada del nuevo partido democristiano NSC, anunció en la televisión pública NOS que presentará una moción contra esta propuesta. «Un juez no impone esa sentencia sin más. Si un ministro cambia las sentencias, eso socava el Estado de derecho», advirtió.

En principio, esa moción no tendrá apoyo suficiente porque parte de la Cámara, incluidos los liberales del VVD —a los que pertenece el primer ministro en funciones Mark Rutte— enfatizan que el Ministerio tiene pocas opciones más para aliviar la situación, dada la escasez de guardias, aunque sí subrayan que el brazalete electrónico no debería convertirse en un reemplazo a largo plazo de la cárcel.

El partido de los granjeros BBB, que forma parte de las negociaciones en curso para formar el futuro Gobierno en los Países Bajos, ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que los prisioneros permanezcan más tiempo dentro de sus celdas, es decir, que disfruten de menos tiempo al aire libre, lo que daría margen a los guardias para supervisar a más prisioneros, y por tanto habría más celdas disponibles.

Sin embargo, esta propuesta no tiene el respaldo de los propios guardias porque predicen que esto tendrá consecuencias para la seguridad del centro penitenciario, puesto que «si los reclusos pasan mucho tiempo dentro de su celda, la tensión aumenta y el personal no tendrá control de la cárcel», según escribieron al Parlamento.

Advierten de que esta solución provocará un éxodo aún mayor de personal

Los liberales subrayan que hay que escuchar la «señal de alarma» del personal penitenciario, e insisten en que la solución es poner énfasis en la contratación de guardias, pero, mientras aumenta la oferta, hay poca demanda para ocupar estos puestos de trabajo, en un mercado laboral donde la mano de obra escasea desde hace años.

Weerwind también quiere transferir más detenidos a la Unidad de Seguridad Limitada, donde se coloca a los prisioneros que empiezan a ser elegibles para permisos de reintegración, como realizar trabajos fuera de la cárcel, y se plantea no detener más a quienes deben cumplir penas de prisión por no pagar multas o no cumplir el servicio comunitario.

El ministro calificó de «dolorosas y difíciles, pero necesarias» todas las medidas propuestas, e insistió en que la combinación de prisiones llenas y personal insuficiente no es un planteamiento «seguro», ni para empleados, ni para detenidos.

A día de hoy, hay unas 330 celdas en las prisiones que no se pueden usar porque no hay personal suficiente. «No puede ser que la criminalidad quede impune», lamentó Weerwind, que explicó que todo está diseñado ahora mismo para que se pueda encarcelar a los «casos más graves».