Joan Botella: «El día que se aprueba la amnistía, ERC se queda sin discurso»

Carlos Peralta REDACCIÓN / LA VOZ

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Joan Botella, catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Joan Botella, catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona.

El catedrático estima que Junts se centra únicamente en destacar la resistencia de Puigdemont

17 abr 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Joan Botella (Barcelona, 1951) impulsó la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Barcelona en 1986 y lleva medio siglo ligado a esta institución. Catedrático en Ciencias Políticas, es uno de los representantes de la izquierda federalista en Cataluña.

—¿Como ve a ERC en esta campaña electoral?

—Esquerra Republicana está en una situación muy delicada. El Gobierno de ERC tiene un apoyo de 33 diputados en un Parlamento de 135. Está disparando en todas direcciones para intentar cazar algún ave que pase por ahí: a ratos se ve como un partido de izquierdas, interesados por la igualdad y el feminismo, otras como un partido serio y riguroso, y no un aventuro como los que están en Waterloo, y a veces como el partido más nacional e independentista de todos.

—¿Por qué los republicanos juegan varios partidos de fútbol a la vez?

—Corresponde a puntos de vista distintos en el seno de ERC y a una posición objetiva de indefinición. Yo diría que están jugando a distintos juegos, pero esto es complicado porque se pueden confundir de táctica o cometer faltas.

—Las encuestas sitúan por delante al PSC. ¿Cómo gestiona ERC la competición con los socialistas?

—Las posiciones no van a cambias sustancialmente. El PSC va a vencer con mayor margen de ventaja, pero lejos de la mayoría. ERC está luchando ferozmente por mantener su posición. Su temor es que el acercamiento de Puigdemont a la frontera sirva para relanzar su figura y sus propuestas más radicales. Entre la presión del PSC y de Puigdemont, los republicanos se quedan con un margen muy estrecho.

—También está Junts, con Puigdemont como candidato. ¿En qué se basa la estrategia de los posconvergentes?

—Están muy tranquilos desde la oposición. Pueden proponer una cosa o lo contrario. Muestran un semblante popular mientras hablan con las grandes empresas de Cataluña. Son los partidos de los recortes presupuestarios más grandes que se hicieron en España hace 15 años, pero ni se les pregunta por esto. Ellos dicen que no tienen nada que ver con Artur Mas. Su gestión es solo la del combate heroico del residente en el extranjero frente a Madrid. No hay otra cuestión.

—Puigdemont volverá a España solo si es el candidato a la investidura. Y si pierde se retirará de la política. Es todo un órdago.

—Está subiendo las apuestas hasta lo más alto para fomentar una reacción del tipo de «¡Pobre Puigdemont, con lo que ha pasado!». Se escapó con unos colaboradores y los de ERC nunca le han criticado por este comportamiento. Junqueras fue a prisión y hoy está inhabilitado.

—¿Cómo cree que será la estrategia del PSC a la hora de pactar?

—Es un partido que se hace corresponsable de la gestión del Gobierno central. Ha de acatar aquello que sean necesidades estratégicas del Ejecutivo de Sánchez. Le guste o no, si ha de pactar con ERC el PSC lo va a aplaudir, es la rama catalana del PSOE. Esta ha sido la experiencia de los socialistas catalanes durante 40 años. Es una historia bien conocida.

—¿Cómo afectará la amnistía a la campaña?

—El PSC puede mirar al infinito y decir que depende de los jueces la aplicación de la ley. La gestión de la amnistía no va a ser especialmente difícil para los socialistas. El paso del tiempo cuenta. La situación está pacificada y no veo que nadie se acuerde de los indultos. Por mucha gesticulación de la oposición, no veo una actitud revanchista de la ciudadanía, pero esto es puramente intuitivo.

—Aragonès dijo que si la amnistía es posible, lo será también el referendo. ¿Usted lo ve así?

—El día que se apruebe la amnistía, ERC se queda sin discurso. Tiene que inventarse una idea y por tanto recupera la del referendo, que no lo puede haber en España. ¿Qué puede haber? Una cosa sencilla. Cataluña es el único territorio en el que su estatuto no ha sido aprobado en referendo. Tarde o temprano hará falta una revisión como prevé la Constitución. No es el referendo heroico y espectacular que plantean otros, pero es indispensable.