Émile Soleil, el niño desaparecido en Francia, pudo haber sido devorado por los lobos

La Voz REDACCIÓN

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Imagen de Émile que hacía pública la Gendarmería francesa el pasado julio
Imagen de Émile que hacía pública la Gendarmería francesa el pasado julio

Los restos óseos del pequeño de dos años eran localizados a finales del mes de marzo a apenas un kilómetro de donde desapareció. Un nuevo hallazgo abre ahora otra línea de investigación

19 abr 2024 . Actualizado a las 17:31 h.

Nueva teoría en torno a la desaparición del pequeño francés Émile Soleil. Después de la aparición de los restos mortales del niño de dos años a finales del mes de marzo en Haut-Vernt, comienza a barajarse que Émile pudiese haber sido atacado y devorado por los lobos. 

Esta hipótesis cobra fuerza después de que los habitantes de la zona se lo hayan trasladado así a los investigadores. Hace solo unos días aparecían más restos del pequeño en el área donde se encontró el cráneo del menor, en plenos Alpes franceses. 

Se trataría de una explicación a una de las desapariciones más complicadas de los últimos años. 

Émile Soleil desapareció el 8 de julio del 2023 cuando se encontraba al cuidado de sus abuelos maternos. Las búsquedas se sucedieron a los largo de días y semanas. Nadie entendía cómo se había perdido el rastro de un niño tan pequeño en una población como Haut-Vernet, donde solo viven 25 personas. 

La conmoción fue poco a poco recorriendo Francia. Las autoridades desplegaron más de 800 personas, entre policías, bomberos con perros rastreadores y voluntarios de la población local para intentar localizar al menor, pero el dispositivo no dio sus frutos. 

Los responsables de la búsqueda no descartaron hipótesis alguna desde el primer momento. Se barajó que el niño se marchara por su cuenta y se perdiera, o incluso un posible secuestro. «No tenemos ningún elemento que apunta a que haya habido una infracción penal en la desaparición», aseguraba en julio el fiscal de Digne-les-Bains, Rémy Avon.

Las últimas personas que vieron al niño fueron dos vecinos que que observaron cómo caminaba solo por la calle, pero no le dieron importancia porque se trata de una zona residencial muy pequeña. 

Las pesquisas incluyeron la búsqueda en bosques y campos cercanos en torno a la pequeña población de Haut Le Vernet y en todas las casas y edificios del lugar. Se da la casualidad de que en este pueblo fue donde se estrelló el avión de Germanwings, en el 2015, que le costó la vida a 150 pasajeros.

El hallazgo

El 31 de marzo se confirmaba la peor de las noticias. Los análisis de ADN confirmaban que los restos óseos hallados por una excursionista días antes eran los del pequeño de dos años. Los huesos estaban a apenas un kilómetro de la aldea donde desapareció y en una zona que ya había sido rastreada. 

Sus padres hicieron pública una sentida despedida dos días después asegurando que se enfrentaban a la noticia «más temida y desgarradora». «Ha llegado el momento del duelo, de la contemplación y de la oración», aseguraba el abogado de la familia Soleil en un comunicado publicado por Le Figaro en el que los progenitores del menor daban las gracias a todos aquellos que habían participado en la búsqueda de su pequeño. «Marie y Colomban desean agradecer a todos aquellos que los ayudaron y apoyaron, así como a los jueces de instrucción y a los investigadores por su trabajo, su profesionalidad, su compromiso personal y su humanidad, que han sido de gran consuelo para ellos en los últimos meses y en particular en este día», aseguraba Me Triomphe. Además, la familia, de profundas creencias religiosas, decía ver en el hallazgo de los restos óseos del niño una señal. «En este Domingo de Resurrección (...) Émile vela por ellos con la luz y la ternura de Dios», decían en su comunicado en plena Semana Santa.