Condenan a una empresa a contratar a una becaria que seguía en prácticas seis meses después del máster

e. v. pita VIGO / LA VOZ

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M.MORALEJO

Los inspectores la descubrieron trabajando en el departamento de nóminas sin la supervisión de su tutora

05 jun 2024 . Actualizado a las 01:47 h.

Una becaria que cobraba 500 euros al mes estaba trabajando en un departamento de nóminas cuando entraron los inspectores de Trabajo y descubrieron que ella había terminado su máster de Dirección de Recursos Humanos y se había graduado seis meses antes. Como ya había perdido su condición de estudiante matriculada la Tesorería General de la Seguridad Social vio un fraude de ley por encubrir con una beca un contrato ordinario y obligó a la empresa, en una resolución de octubre del 2022, a darla de alta como trabajadora a tiempo completo y a pagar 2.977 euros de cuotas.

El asunto acabó en la Sala de lo Contencioso número 2 del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) que, en una sentencia del 2 de abril, confirma que la empresa debía contratar a la joven y la condena a pagar 1.500 euros en costas del juicio.

La empresa alegó que la joven estaba formándose y poniendo en práctica los conocimientos adquiridos. Negó el fraude de ley con su contratación, posibilidad que les pareció «ofensiva».

La inspección fue en marzo del 2022. Hallaron a la joven becaria en el departamento de nóminas. Su supervisora admitió que, como ella solía estar más en los juzgados, la formación la hacían los compañeros de nóminas. Aseguró que la joven «saca trabajo para la empresa», «está aprendiendo mucho» y «siempre hay cosas nuevas que aprender». Sin embargo, los inspectores comprobaron que la alumna en prácticas había terminado el máster en julio del 2021. Aunque le quedaba medio año, cesó en la actividad como becaria solo unos días después de la visita y la contrataron como indefinida.

La Seguridad Social añadió que las prácticas de la joven deberían estar vinculadas al Máster de Dirección de Recursos Humanos y Gestión Laboral y resulta que la trabajadora ya había finalizado sus estudios de postgrado, por lo que le correspondía una contratación laboral ordinaria o un contrato formativo pero no el realizado por el que se regulan las prácticas académicas externas. El TSXG añade que, al no existir un plan de formación y la trabajadora ya había finalizado el máster, la tutora no ha ejercido sus funciones. Sostiene que la joven cumplía «como si fuese un trabajador más de la empresa». Esta, tras ser contratada, se marchó voluntariamente en septiembre.