Biden recupera una ley de Trump para frenar la llegada de simpapeles de México

Miguel Palacio NUEVA YORK / E. LA VOZ

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El colombiano Juan Carlos pasa con su hijo de dos años, Juan José, y su mujer Anna por una brecha en el muro fronterizo en Boulevard, California.
El colombiano Juan Carlos pasa con su hijo de dos años, Juan José, y su mujer Anna por una brecha en el muro fronterizo en Boulevard, California. Adrees Latif | REUTERS

Quiere cerrar la frontera hasta que las detenciones diarias bajen de 1.500

04 jun 2024 . Actualizado a las 22:31 h.

La ha firmado Joe Biden, pero bien podría haberlo hecho Donald Trump. Se trata de la última orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos que busca reducir el flujo migratorio que entra a través de la frontera sur del país. La medida, muy similar a una impulsada por Trump en el 2018, supone un giro a la derecha en materia de inmigración por parte del inquilino de la Casa Blanca.

El nuevo decreto permite cerrar la frontera sur de EE.UU. de forma temporal cuando la Patrulla Fronteriza de EE.UU. supere las 2.500 detenciones diarias y hasta que caigan por debajo de 1.500. Las medias serán calculadas de forma semanal a partir de un número de detenciones que, en el último año fiscal completo (de septiembre del 2022 a septiembre del año siguiente) alcanzó un total de 2.4 millones.

Este límite, en la práctica, implica que miles de migrantes indocumentados se queden sin poder pedir asilo en Estados Unidos. Además, dado que las cifras actuales de arrestos en la frontera superan los 2.500, la orden entró en vigor el mismo día de la firma de Biden (el martes) a medianoche. Previsiblemente, seguirá activa durante una temporada dado que el número diario de arrestos no ha estado por debajo de los 1.500 desde el 2020. Entonces estaban en pie las restricciones de viaje impuestas para tratar de controlar los contagios de covid.

La medida supone una vulneración del derecho de asilo. Mientras la frontera esté cerrada, solo aquellas personas en circunstancias extremas podrán solicitarlo y, además, la orden impone unas condiciones más duras para reconocer que existe «un miedo creíble» que justifique el asilo.

La firma de esta ley redunda en una tendencia: Joe Biden no solo no ha eliminado muchas de las medidas adoptadas por Trump, sino que frecuentemente ha seguido la misma senda. En este caso, la nueva legislación es parecida a una aprobada del expresidente republicano en el 2018 que terminó suspendida judicialmente por no respetar las leyes vigentes de asilo de EE.UU. Es posible que la iniciativa adoptada ahora por Biden corra la misma suerte.

Esta medida migratoria llega en un momento crítico de la campaña en el que Biden cada vez tiene más problemas para acortar la ventaja que le saca Trump en las encuestas. De ahí que el endurecimiento de las posturas en materia migratoria del presidente estadounidense pueda entenderse en clave electoral: Biden necesita disputar a Trump la iniciativa para resolver la crisis migratoria.

En campaña, Trump ha llegado a afirmar que entre sus planes está construir campos masivos de detención y emprender campañas de deportaciones a gran escala. Frente a él, Biden se ha visto obligado a responder con una medida que traiciona sus posiciones tradicionales y reconoce que las actitudes de los estadounidenses también están cambiando.

Entre julio del 2021 y febrero de este año, el número de estadounidenses que decían que EE.UU. era el país que era precisamente por acoger a los que venían de fuera se redujo de un 66 % a un 57 %. Hoy, el 42 % de la población afirma que si el país se abre demasiado a la inmigración, corre el riesgo de perder su identidad. Además, muchos más votantes (41 %) creen que los republicanos son más diestros a la hora de gestionar la cuestión migratoria que los demócratas (29 %).