Ochenta años después del Día D, la seguridad en Europa vuelve a peligrar

Andrés Rey REDACCIÓN / LA VOZ

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Biden aprovecha su visita a Francia para reafirmar su compromiso con los aliados

06 jun 2024 . Actualizado a las 12:13 h.

Cerca de las playas normandas, Joe Biden caminará entre tumbas. Cientos de tumbas de jóvenes soldados que, hace exactamente 80 años, dieron sus vidas en un desembarco masivo con la esperanza de derrotar definitivamente al régimen nazi. Y tal vez, mientras camine, el mandatario estadounidense pueda aún sentir su miedo, oír sus disparos y sus gritos. Los mismos que ahora llegan desde Ucrania y se extienden por toda Europa como una advertencia: la historia se repite.

«Ochenta años después, vemos a dictadores una vez más intentando desafiar el orden, intentando marchar en Europa», dijo el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, de camino a Francia. «Y las naciones amantes de la libertad deben unirse para oponerse a eso», añadió. En 1944, el 6 de junio fue el principio del fin, el primer paso hacia la calma. Ahora se ha convertido en un escenario para la geopolítica: además de Biden, que se quedará hasta el domingo por la tarde, estos días visitarán el país galo el rey Carlos III; el canciller alemán, Olaf Scholz; el presidente italiano, Sergio Mattarella; y su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, entre un total de 25 jefes de Estado y Gobierno. Pero habrá un gran ausente: el autócrata ruso Vladimir Putin, que no está invitado, como tampoco lo está ningún representante de su país. La invasión de Ucrania ha terminado rompiendo la tradición.

«Biden subrayará cómo estos hombres [los combatientes del Día D] pusieron a sus países por delante de ellos mismos —prosiguió Sullivan—. Y alertará sobre los peligros del aislacionismo y sobre cómo, si respaldamos a los dictadores y no logramos detenerlos, seguirán adelante. En última estancia, EE.UU. y el mundo pagarán un precio mayor».

Reunión entre Biden y Zelenski

Está previsto que Biden dé un discurso el viernes en Pointe du Hoc, un emplazamiento en la costa francesa donde los Rangers del Ejército estadounidense escalaron acantilados costeros para superar las defensas nazis. Además, el mandatario aprovechará la ocasión para reunirse con Zelenski y debatir «cómo Washington puede continuar y profundizar su apoyo a Kiev». El sábado, el estadounidense será recibido por el presidente francés, Emmanuel Macron, para una visita de Estado en la que ambos hablarán de su alianza, de comercio y de seguridad.

Por otro lado, no hay que perder de vista que la campaña electoral en EE.UU. está en pleno apogeo, y que el demócrata está sufriendo para recortar la ventaja que le saca su rival republicano, Donald Trump. Es por eso que el domingo, antes de volver a casa, se detendrá en un cementerio de la Primera Guerra Mundial para soldados estadounidenses en Aisne-Marne. Durante uno de sus viajes a Francia, en el 2018, Trump se saltó una visita a ese mismo lugar, una decisión que la Casa Blanca achacó al mal tiempo. Sin embargo, informes posteriores revelaron que el magnate les había dicho a sus asistentes que los soldados muertos son «tontos» y «perdedores», y que por eso no iría. Él ha negado esos comentarios. «Este tipo no merece ser presidente», espetó Biden.

Aunque los dos políticos nacieron cerca del Día D —Biden año y medio antes, Trump dos años después—, tienen puntos de vista muy distintos acerca de la alianza entre Europa y Estados Unidos. Para Biden, los vínculos entre ambos bloques son una piedra angular de la estabilidad y fortaleza. Para Trump, en cambio, son una pérdida de recursos valiosos, y ha mostrado más afinidad con líderes autocráticos como Putin.

Ajenos a esta guerra electoral, cientos de habitantes de Plumelec, en la región de Bretaña, asistieron al pistoletazo de salida para los actos de conmemoración de este año. El presidente Macron rindió homenaje a la veintena de paracaidistas franceses que aterrizaron allí, «en medio del dispositivo enemigo, para ayudar a los resistentes bretones, determinados y valientes». Achille Muller, uno de esos paracaidistas, estuvo presente en la ceremonia, a sus 99 años. «Estemos a la altura de nuestra herencia de valentía», pidió el mandatario galo.

Al otro lado del canal de la Mancha, el rey Carlos III pidió recordar el coraje y el valor de los combatientes. Estaba en el puerto de Portsmouth, desde donde la llamada operación Overlord partió el 5 de junio.

El último regreso

Igual que Achille Muller, los últimos veteranos vivos de la batalla de Normandía se congregan estos días para un nuevo peregrinaje por las playas, ciudades y campos donde combatieron hace 80 años. Seguramente será el último para la gran mayoría de ellos. Son algo más de 200, de todos los países, pero sobre todo estadounidenses. Se congregan cada cinco años, en los grandes aniversarios, pero su avanzada edad (casi todos son centenarios) hace poco probable que puedan regresar para la efeméride en el 2029.

Quizá para entonces estemos en guerra, aseveró el miércoles el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius. «Debemos estar preparados para la guerra en el 2029», dijo durante una sesión de control al Gobierno en el Bundestag. Instó a actuar «como elemento disuasorio» para evitar que ocurra lo peor, e hizo hincapié en la importancia de las finanzas, el material y el personal. «En caso de emergencia, necesitamos hombres y mujeres jóvenes que puedan defender a este país», concluyó.