Trump impone altos aranceles a Colombia tras rechazar Petro dos vuelos con migrantes deportados
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Latinoamérica se prepara para afrontar las expulsiones masivas de Trump: México promete ayudar a los expulsados y Washington está a punto de cerrar un acuerdo con El Salvador para que acoja a migrantes de distintas nacionalidades
26 ene 2025 . Actualizado a las 23:36 h.«Las citas existentes han sido canceladas». Ese mensaje apareció el pasado lunes en los móviles de 30.000 migrantes que habían solicitado su entrada en Estados Unidos por la vía legal, a través de la aplicación CBP One, retirada por orden de Donald Trump nada más tomar posesión como presidente. Miles de ellos, de decenas de nacionalidades, aguardaban su cita con las autoridades migratorias en distintos puntos de la frontera mexicana. La cancelación los dejó profundamente conmocionados. Muchos lloraban al ver que su sueño de cruzar a suelo estadounidense se quebraba. Era la primera y más evidente muestra del cambio en política migratoria de EE.UU., que va a afectar a varios países, especialmente a México.
Al menos un tercio de los 11 millones de migrantes indocumentados que residen en el vecino del norte son mexicanos. Ante lo que se le viene encima, México se prepara para la deportación masiva prometida por Trump. «No están solos, no perdamos la calma», dijo la presidenta Claudia Sheinbaum. Los deportados tendrán un bono de 2.000 pesos mexicanos (unos cien euros) para volver a sus lugares de origen, podrán registrarse en el seguro social para acceder a subsidios y podrán beneficiarse del plan México te abraza, que incluye crear hasta 35.000 puestos de trabajo para los recién llegados. Para ayudar a los ciudadanos de otros países varados en la frontera, ya construye nueve albergues y sopesa vincular a esas personas con la industria de manufactura para que opten a empleos y regularicen la situación.
Enfrentamiento con Petro
No obstante, México ha instado a la Casa Blanca a acordar vuelos de repatriación con el resto de países. Y lo cierto es que Trump no le tendrá fácil. Este domingo, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, cerró el paso a dos aviones militares con deportados, tras señalar que solo recibirá aviones civiles porque «un migrante no es un delincuente».
En represalia Trump ordenó imponer aranceles del 25 % de forma inmediata a todos los productos colombianos y elevarlos al 50 % en una semana, además de sanciones contra dirigentes colombianos. «La negación de estos vuelos por parte de Petro ha puesto en peligro la seguridad nacional y pública de Estados Unidos», escribió Trump en su red Truth Social. El inquilino de la Casa Blanca alegó en su publicación que entre los individuos que se pretendía deportar a Colombia había «un gran número de delincuentes ilegales». Poco después, Petro respondía ordenando subir un 25 % los aranceles a los productos de EE.UU. importados por Colombia.
Horas antes, Washington había suspendido la emisión de visados en Colombia, y acto seguido Petro respondió avisando a los 15.660 estadounidenses que residen de «manera irregular» en el país a regularizar su situación.
Otra progresista, Xiomara Castro, presidenta de Honduras, un país que tiene al menos el 5 % de su población en EE.UU., ya ha amenazado con cerrar la base militar estadounidense que opera desde los años 80, si Trump sigue adelante con su política migratoria.
Difícil va a ser también cuadrar vuelos de deportación con Venezuela, origen de gran parte de los nuevos migrantes. Nicolás Maduro sabe que esa es su principal moneda de negociación y venderá caro aceptar que esos aviones aterricen. Pedirá probablemente la suspensión de sanciones, algo que no parece vaya a aceptar la Casa Blanca.
Con su pretensión de recuperar el control del canal de Panamá, Trump ha alejado a uno de los países claves en su plan. Este país centroamericano controla el paso de la selva del Darién, la única vía terrestre que conecta con Sudamérica. A su llegada al poder en el 2024, el presidente Raúl Mulino estableció fuertes controles en esa ruta migratoria hacia EE.UU., pero ahora podría ser su baza negociadora vista la insistencia del republicano en el canal.
Gira de Marco Rubio y acuerdo con El Salvador
Por eso quizás el nuevo secretario de Estado, Marco Rubio, ha elegido Panamá como su primer destino internacional, en una gira que iniciará esta semana, y que le llevará también a Guatemala, Costa Rica y El Salvador.
Un caso distinto es El Salvador, Trump elogió el «liderazgo» de su aliado ideológico Nayib Bukele, en una conversación por teléfono en la que hablaron de combatir «la inmigración ilegal» y las «pandillas transnacionales». Según adelanta la cadena CBS, están a punto de cerrar un acuerdo que permitiría a Estados Unidos deportar a migrantes de distintas nacionalidades al pequeño país centroamericano.
El acuerdo de Tercer país seguro, como se denomina, podría ser un avance significativo para los agresivos planes de inmigración de la Administración Trump, permitiéndole deportar a inmigrantes de diferentes países, incluida Venezuela, que limiten o rechacen directamente las repatriaciones.
Para los países centroamericanos sus migrantes son claves para la economía. Las remesas que envían suponen más del 20 % del PIB en los tres países del triángulo norte. Concretamente es el 25 % del PIB de Honduras, cuyo mercado laboral y seguridad social no podría hacer frente a una avalancha de deportaciones.