Canadá toma represalias contra Trump y grava un 25 % el comercio con Estados Unidos

Efe

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Patrick Doyle | REUTERS

China denunciará ante la OMC la imposición de aranceles a sus productos

03 feb 2025 . Actualizado a las 08:21 h.

El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, anunció este sábado que Canadá adoptará represalias contra los aranceles impuestos por el presidente estadounidense, Donald Trump, y gravará con un 25 % el equivalente a 155.000 millones de dólares (unos 149.584 millones de euros) en comercio con EE.UU.

Trudeau también reveló que habló con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, poco después de que Trump firmara los decretos con los que a partir del martes gravará con un 25 % las importaciones procedentes de los dos países. Según  el líder canadiense, a partir del martes Canadá gravará 30.000 millones de dólares de importaciones estadounidenses. Otros 121.000 millones de dólares de comercio serán gravados 21 días después «para permitir que las compañías canadienses y las cadenas de suministro busquen alternativas».

Algunos de los productos estadounidenses a los que se impondrán los aranceles son la  cerveza, el burbon, los zumos, las verduras, la ropa y el calzado, pero también electrodomésticos, productos madereros y plásticos. Canadá también está considerando tomar represalias no arancelarias en proyectos en materia de energía y minería de minerales, que son puntos de colaboración críticos entre los dos vecinos norteamericanos.

Con semblante serio, el primer ministro canadiense anunció las medidas en Ottawa rodeado de varios de sus ministros encargados de las relaciones con Estados Unidos, como los titulares de Exteriores, Mélanie Joly, y de Seguridad Pública, Dominic LeBlanc. «Estamos preparados para luchar si es necesario», dijo Trudeau antes de concluir con un «viva Canadá» en francés, al tiempo que insistió que no busca una escalada en la guerra comercial con Estados Unidos, «pero creo que los canadienses entendieron que teníamos que actuar».

Antes de anunciar los detalles de las represalias canadienses y en un mensaje claramente dirigido al público estadounidense, Trudeau recordó como Canadá y Estados Unidos han forjado desde hace décadas una fuerte relación de amistad que los aranceles de Trump están violentando. «Como el presidente John F. Kennedy afirmó hace muchos años, la geografía nos ha hecho vecinos, la historia nos ha hecho amigos, la economía nos ha hecho socios y la necesidad nos ha hecho aliados. Eso fue verdad durante muchos años antes de la presidencia de Kennedy», explicó Trudeau.

El primer ministro canadiense también enumeró los momentos en los que canadienses y estadounidenses han luchado juntos y como, tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 Canadá primero acogió a miles de estadounidenses cuando el espacio aéreo de EE.UU. fue cerrado y como luego, decenas de soldados canadienses murieron en Afganistán combatiendo a los talibanes. «Siempre estuvimos allí, junto a ustedes, el pueblo estadounidense, llorando juntos. Hemos construido la asociación económica, militar y de seguridad más exitosa que el mundo ha visto», añadió.

Trump firmó hoy un decreto por el que a partir del martes EE.UU. aplicará aranceles del 25 % a las importaciones canadienses, excepto al petróleo y gas que tendrán un gravamen del 10 %. El presidente estadounidense aprobó otros dos decretos similares: uno para México, el otro socio de EE.UU. en el T-MEC; y otro, con un 10 % de gravámenes para China. La decisión ha sido considerada por Canadá como una declaración de guerra comercial. Los analistas han señalado que de mantenerse los aranceles, Canadá podría entrar en recesión en seis meses.

China promete responder y rechaza acusaciones por el fentanilo

Por su parte, China también prometió represalias contra los aranceles del 10 % impuestos por Washington a cuenta del fentanilo, enfatizando que llevará el caso ante la OMC y que las tarifas «socavarán la futura cooperación en materia de control de drogas».

Desde que Donald Trump tomara posesión como presidente el pasado mes de enero, Pekín había optado por un tono de diálogo, mostrando su disposición a trabajar con el nuevo inquilino de la Casa Blanca en pro de «unas relaciones estables, saludables y sostenibles».

Al tiempo, se preparaba, según los expertos, para afrontar diferentes escenarios y dar respuesta a los aranceles que el propio Trump había adelantado durante su campaña electoral —de hasta el 60 %— y que se concretaron por primera vez este fin de semana con un 10 % a los productos chinos bajo el pretexto del fentanilo.

Del mismo modo que México y Canadá, penalizados con un 25 %, el argumento esgrimido por Trump ha sido la presunta implicación de China en el tráfico de esa y otras drogas hacia Estados Unidos, «donde ponen en peligro el tejido social».

El fentanilo, un «asunto interno» de EE. UU.

En Pekín ha escocido esta acusación: además de prometer represalias y de llevar el caso ante la OMC, su Gobierno recalcó hoy que esa crisis es «un asunto interno» estadounidense y que siempre ha «apoyado» los esfuerzos de ese país para abordarla.

«Los aranceles socavarán la futura cooperación en materia de control de drogas», avanzó  la portavocía de Exteriores china en un comunicado en el que defiende que Pekín incluye al fentanilo y sus precursores bajo régimen regulatorio desde el  2019. El Gobierno chino sostiene que EE.UU. debe abordar la crisis del fentanilo «de manera objetiva y racional» en lugar de utilizar aranceles para «presionar» a otras naciones. «Las tarifas no son constructivas», zanja el comunicado, que sigue a otro similar publicado hoy por la cartera de Comercio.

En los últimos meses, Pekín había hablado de «cooperación amplia», de «avances» y de «mecanismos efectivos» para atajar la fabricación y el tráfico de esa droga pese a algunas críticas al respecto. Washington defiende que los cárteles mexicanos fabrican el opioide a partir de precursores químicos que adquieren de China, reproche que Pekín esquiva aduciendo que ningún país puede monitorear el uso que se da a los productos químicos que exporta.

«Sería como sancionar a los productores de acero y de hierro porque los proveedores de armas utilizan esos materiales para las guerras», señalaba recientemente un alto funcionario chino del Ministerio de Seguridad Pública, quien también destacaba logros para «desbaratar la financiación ilícita de redes de organizaciones delictivas o clasificar las drogas y sus precursores químicos».

Guerra comercial eterna

Durante su primer mandato, Trump mantuvo una relación tensa con Pekín al imponer varias tandas de aranceles por valor de unos 370.000 millones de dólares anuales, a lo que Pekín respondió con represalias contra las exportaciones estadounidenses.

En su última campaña, el magnate prometió nuevamente gravámenes que se sumarían a los impuestos durante el Gobierno de Joe Biden, quien apostó por tarifas a los vehículos eléctricos y restricciones a la exportación de semiconductores, entre otros, para frenar las ambiciones tecnológicas del gigante asiático.

Pekín apeló a la autosuficiencia y replicó con restricciones a la exportación de materiales como el germanio, el galio, el antimonio y el grafito, claves en la fabricación de semiconductores y baterías.

A falta de saber el alcance de las represalias anunciadas hoy por Pekín, Víctor Gao, experto en relaciones entre Pekín y Washington, comenta  que China «será firme» con Trump, insistiendo en que «volverá a toparse con la cruda realidad de que un "desacople" entre las dos potencias es un imposible» porque «sus economías están estrechamente entrelazadas».

Mientras, otros analistas citados resaltan que los aranceles «violan los principios de la OMC» por su «trato discriminatorio que socava la competencia leal entre sus miembros». «Tendrán graves repercusiones internacionales. Los aranceles van a perturbar el orden comercial internacional», señala hoy el académico Ying Pinguang al diario Global Times, mientras que el experto Ji Wenhua afirma que los gravámenes podrían provocar «una guerra comercial global».

Otros analistas ya señalaron el sábado que los aranceles no tienen «una justificación económica clara» y que «alterarán el funcionamiento de las cadenas de suministro de todo el mundo». «Serán contraproducentes. Darán lugar a un aumento de los precios de los bienes importados, lo que aumentará la carga sobre los consumidores estadounidenses y socavará la competitividad de sus empresas», pronostican los expertos chinos.