El aristócrata, investigado por estafa al Consistorio de Madrid, acusa a su exsocio
26 feb 2025 . Actualizado a las 05:00 h.El hijo menor del decimonoveno duque de Feria y de la modelo Naty Abascal, acusado de estafar en plena pandemia al Ayuntamiento de Madrid, reconoció ayer que no informó a este de que cobraría una comisión millonaria por la venta de mascarillas y responsabilizó de los hechos su exsocio Alberto Luceño. Notoriamente nervioso, el aristócrata Luis Medina declaró durante más de una hora como investigado ante al Audiencia Provincial en la sexta sesión del juicio a estos dos empresarios que, según el sumario, inflaron los precios de material sanitario hasta un 81 % y se embolsaron seis millones de euros en mordidas. «Con lo recibido, me di por satisfecho», repitió en varias ocasiones el marqués de Villalba, que restringió su participación a la de un simple «facilitador», tarea por la que cobró un millón de euros, con el que se compró un yate, bautizado como Feria y registrado en Gibraltar. «Mi papel era de facilitador porque puse en común a dos partes. No tuve el papel de Alberto [Luceño]. Mi labor fue de facilitador», insistió el imputado por estafa gravada y falsedad documental, delitos por los que la Fiscalía Anticorrupción solicita una pena de nueve años de cárcel.
Medina —que respondió a las preguntas del fiscal, de su abogado, José Antonio Choclán, y del letrado del Consistorio de Madrid, que ejerce la acusación particular— negó haber fijado el precio de las mascarillas; negó haber hablado con la empresa malaya Leno, que las suministró; y negó haber cobrado comisiones por su venta. «Eso se lo tendrá que preguntar a Luceño porque yo no participé», dijo, descargando casi toda la responsabilidad en su exsocio, que lo «ponía al día, pero muy brevemente» de la transacción.
Durante la vista, admitió que no advirtió a la entonces responsable de compras municipal, Elena Collado, de que iba a cobrar comisiones por la operación: «No hablamos de gratuidad de ningún tipo. No tenía obligación de decirlo y tampoco me lo preguntó». El noble dijo, además, no recordar quién lo había puesto en contacto con esta funcionaria, pese a que anteriormente había confirmado que habló con la directora de su antigua universidad y que esta le dio el teléfono del primo del alcalde.
El empresario señaló que no pactó las mordidas, sino que solo habló con su socio de «hipotéticas distribuciones de dinero» porque las comisiones no se podían conocer por anticipado. Aunque incidió en que su intención era «ayudar» y aportar su «granito de arena», en la Sala se escucharon unos audios en los que Medina habla de «la repolla» y «pelotazo» para referirse a varias operaciones.
Hacienda confirma el fraude
Este martes, también declaró una inspectora de la Agencia Tributaria que confirmó que Luceño incurrió en un fraude a Hacienda de 1,3 millones de euros en el 2020, al crear una sociedad, Takamaka, con la que reducir su tributación del 45 al 15 %. Este imputado, que afronta una petición de condena de quince años de cárcel por presunta estafa agravada, falsedad documental y fraude fiscal, debe declarar hoy ante la Audiencia Provincial de Madrid, que se prevé que, tras los informes finales, deje ya visto para sentencia este juicio por el caso de las mascarillas.