La policía busca los restos de Heidy Paz en el lugar indicado por el Rey del Cachopo
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En un escrito enviado a la Audiencia Provincial de Madrid, César Román relata que hay restos de su víctima enterrados en un paraje de Carranque, en Toledo
07 mar 2025 . Actualizado a las 13:02 h.Agentes de la Policía Nacional de Madrid se han desplazado a Carranque, en Toledo, para buscar en el paraje denominado Las Cárcavas los restos humanos de Heidy Paz a raíz de la confesión del autor del homicidio de la joven hondureña, César Román, conocido como Rey del Cachopo. Fuentes próximas a la investigación han señalado a EFE que los efectivos policiales se han trasladado al lugar en la tarde de este jueves para la búsqueda de los restos de la víctima supuestamente enterrados en la zona para realizar un reconocimiento de la misma y planificar posteriores actuaciones.
César Román ha enviado un escrito a la Audiencia Provincial de Madrid en el que sostiene que fue un tío suyo, ya fallecido, el que descuartizó el cadáver de HeidyPaz después de que él la matara sin querer. En el documento, indicaba que los restos que faltan por encontrar están en Carranque. Se trata de un nuevo relato sobre el crimen, ya que durante años el Rey del Cachopo negó que hubiese matado a Heidy Paz, y tras ser condenado por el homicidio y profanación del cadáver reconoció por primera vez, en una carta enviada a la Audiencia Provincial, que sí la mató, pero sin dar detalles, que se ofrecía a contar a la familia si así lo estimaban.
En la sentencia que lo condenó, ratificada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid y por el Supremo, se le impusieron 15 años de cárcel por dar muerte a Heidy, amputar su cadáver —cortando la cabeza, brazos y piernas— e intentar destruirlo mediante disolución química e incendio en una nave, huyendo posteriormente de Madrid y siendo localizado en Zaragoza, donde utilizó diversas identidades con el fin de ocultarse.
Tras recibir su último escrito, la magistrada afirma que el penado «ofrece una nueva versión de los hechos incompatible con lo acreditado en el juicio oral y, encaminada, al parecer, a obtener notoriedad, dada su difusión a los medios de comunicación». Y le indica de que «cualquier información que desee aportar el sobre el paradero de los restos mortales de la víctima, deberá ponerla en conocimiento de la autoridad policial, dado que este Tribunal, como ya se ha recordado con anterioridad, solo tiene competencia para ejecutar lo ordenado en sentencia».
En un paraje de Toledo
Hace ya un año, Román confesó por primera vez la autoría en el crimen de Heidy Paz, cuyo torso se halló en una de las naves del empresario ubicada en Usera. A través de una carta, pidió perdón a la familia. En la misiva, relataba que la muerte de Heidy se produjo en «el transcurso de una absurda discusión» por asuntos económicos en la nave donde se halló la maleta que contenía su torso. Según su versión, la mujer cogió una pistola y en el intentó de quitársela, «el arma se disparó fatalmente, falleciendo instantáneamente pues aquel nefasto y único disparo impactó en su cabeza, sin orificio de salida».
En este nuevo escrito remitido a la Audiencia de Madrid, César Román manifestaba su deseo de informar acerca de la localización de los restos no hallados, para que las víctimas puedan poner fin a su dolor, indicando que se puso en contacto con su tío ya fallecido tras comprobar que su pareja había muerto por sus conocimientos médicos.
«Tomamos la tremendamente equivocada y errónea decisión de ocultar lo sucedido, deshaciéndonos del arma y el cadáver, conviniendo que sería Miguel quien lo hiciera, mientras yo simulaba una vida lo más normal posible», admitía.
Ambos acordaron su enterramiento en un paraje ubicado en el término municipal de Carranque, en la provincia de Toledo, de la que era natural Miguel, y paraje que conocían juntos desde su niñez. «El paraje es conocido popularmente como Las Cárcavas, cerca del parque arqueológico, antes de cruzar el puente sobre el río Guadarrama, en una zona formada por montañitas situadas a unos 500 metros del parking, frente al merendero, a la izquierda del puente, la fuente y el arroyo seco», detallaba.
Sin embargo, señalaba que no conoce el lugar exacto dado que no lo acompañó. El escrito iba acompañado de un plano de la situación y la zona, según la recuerda, para «favorecer su localización y se ofrece a aportar cuantos detalles conozco y que entiendan necesarios para la localización». «Pido sinceramente perdón a la familia de Heidy por este actuar y con esta explicación no quiero reducir ni aminorar lo más mínimo mi responsabilidad, que asumo absolutamente y con todas sus consecuencias», agrega.