La UE, dividida sobe el plan de 40.000 millones de Kallas para reforzar la ayuda militar a Kiev
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El montante total se repartirá según el peso económico de cada país participante, por lo que a España le correspondería en torno al 8,68 % del fondo o más de 3.000 millones
18 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Los Veintisiete abordan divididos el plan de hasta 40.000 millones de euros propuesto por la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, la estonia Kaja Kallas, para reforzar el envío de material militar a Ucrania, en un momento en el que Estados Unidos se acerca a Rusia para alcanzar un alto el fuego. La iniciativa, que estuvo este lunes encima de la mesa de los ministros de Exteriores, propone un fondo de apoyo militar voluntario con el que la UE busca sostener la ayuda a Kiev y mantener al menos el nivel de asistencia anual prestado desde la invasión rusa del 2022, un paquete al que podrían sumarse socios como el Reino Unido, Noruega o Canadá.
El plan de Kallas plantea que la UE movilice de partida 20.000 millones en ayuda militar a Ucrania para este año, y que pueda llegar «potencialmente» a 40.000 millones, en función de las necesidades ucranianas, y a la vista de la retirada de Washington, según los datos que recoge la propuesta a la que tuvo acceso Europa Press.
El instrumento se presenta como un vehículo voluntario cuyo montante total se repartirá según el peso económico de cada país participante, por lo que a España le correspondería en torno al 8,68 % del fondo o más de 3.000 millones.
Veto húngaro
Siguiendo este esquema, la UE sorteará el posible veto del primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, a nuevas ofertas de ayuda a Ucrania, con fuentes diplomáticas dando por hecho que la UE tiene que continuar dando pasos sin Budapest. «Esperamos poder hacerlo a 27. Pero si es necesario, tenemos que buscar la manera de hacerlo a 26», recalca, sobre un paquete que en todo caso representa un compromiso político y no será legalmente vinculante.
En todo caso, la letra pequeña del plan sigue generando dudas y todavía hay posiciones alejadas en la UE respecto a aspectos fundamentales del paquete como la cantidad total o el reparto de la carga entre países. En Bruselas algunas delegaciones europeas lamentan que la propuesta se ha suavizado con respecto a la original y plantea poca obligación de compromiso a los Estados miembros que tendrán muchas formas distintas de apoyo, lo que a la postre puede lastrar que hagan nuevas contribuciones a Kiev.
Así, ante la falta de consenso necesario lo más probable es que la ayuda a Ucrania acabe generando «una especie de coalición de voluntarios», con un grupo de países liderando la iniciativa, reconoce una de las fuentes. Y, en concreto, señalan al sur de Europa por arrastrar los pies en la asistencia a Kiev, al argumentar que la UE ya funciona de facto como una coalición de voluntarios, dado que los países del este y el centro de Europa asumen el peso principal de los envíos militares a Ucrania.
De esta forma, el debate sigue verde en Bruselas y varias fuentes diplomáticas enfrían la opción de que el instrumento sea aprobado en la cumbre europea del jueves.
La misma naturaleza del reparto del fondo genera igualmente tensiones entre Estados miembros. «Es difícil entender que a algún Estado miembro no le guste el reparto por renta nacional, es la medida definitiva de la solidaridad, de la equidad. Eso es lo que es la UE, se trata de solidaridad y se trata de un esfuerzo conjunto para asegurar el futuro de Ucrania», sintetiza una fuente europea que lamenta que no se pueda adoptar inmediatamente este compromiso para empoderar a Ucrania en el 2025.
La iniciativa de Kallas plantea que la ayuda se preste mediante entregas bilaterales o con contribuciones financieras, y un alto cargo de la UE aclara que se computarán nuevas entregas militares a Ucrania, así como programas de entrenamiento a soldados ucranianos.
En este marco, encaja el anuncio del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de un nuevo paquete de ayuda militar por valor de 1.000 millones de euros, igualando la partida que aportó en el 2024. Ante las presiones que está recibiendo España para que aumente el montante, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, defiende que el país «va por delante en ese sentido y dando el ejemplo» con esos mil millones.
España pide que la emergencia en la asistencia militar no acelere un debate que tiene su complejidad, por lo que señala a la cumbre de líderes como el momento en el que se concretará la discusión sobre la propuesta, mientras que Francia reclama que se contabilice las garantías de seguridad que aportará para controlar un acuerdo de paz en Ucrania.