El gigantesco agujero negro que ha despertado después de tres décadas

La Voz REDACCIÓN

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Un agujero negro gigante despierta con explosiones recurrentes de rayos X.
Un agujero negro gigante despierta con explosiones recurrentes de rayos X. ESA

Astrónomos aseguran que es el motivo de que la lejana galaxia SDSS1335+0728 haya comenzado a brillar repentinamente

11 abr 2025 . Actualizado a las 14:29 h.

Una galaxia distante, a 300 millones de años luz de nuestro planeta, comenzó recientemente a producir destellos de rayos X sin precedentes después de tres décadas inactiva. SDSS1335+0728, en la constelación de Virgo, empezó a brillar de forma inesperada en el 2019 y, desde entonces, profesionales en astronomía estudiaron su comportamiento. Tras años de observación, estos concluyeron que sus cambios probablemente habían sido provocados por un agujero negro que se había activado repentinamente.

Ahora, la región más brillante y compacta de la galaxia, en el centro de la misma, se ha clasificado como un núcleo galáctico activo, y apodado como «Ansky». Fue en el 2024 cuando un un equipo dirigido por Lorena Hernández-García, investigadora de la Universidad de Valparaíso, en Chile, comenzó a observar explosiones de rayos X a intervalos casi regulares, un fenómeno que todavía no se comprende del todo, pero que está firmemente relacionada con agujeros negros activos.

«Este fenómeno se conoce como erupción cuasiperiódica o QPE, unas erupciones de corta duración. Y esta es la primera vez que observamos un evento de este tipo en un agujero negro que parece estar despertando», ha añadido la científica.

«Cuando vimos por primera vez la iluminación de Ansky en imágenes ópticas, iniciamos observaciones de seguimiento con el telescopio espacial de rayos X Swift, de la NASA, y revisamos los datos archivados del eROSITA, pero en ese momento no observamos ninguna evidencia de emisiones de rayos X», reconoció Paula Sánchez Sáez, investigadora del Observatorio Europeo Austral, en Alemania, y líder del equipo que exploró por primera vez la activación del agujero negro.

Este fenómeno astronómico pueden pasar largos períodos de tiempo inactivos, en una fase latente, a diferencia de la idea popular, influenciada por el cine de ciencia ficción, de que absorbe materia de manera constante.

«Oportunidad de observar el comportamiento de un agujero negro en tiempo real»

La propia naturaleza de un agujero negro, debido al gran campo gravitatorio que generan y que devora hasta la luz, hace difícil que puedan ser estudiados, e incluso detectados. Es por lo que su descubrimiento acostumbra a suceder a través de otros fenómenos que puedan deberse a su presencia. Se esconden de la vista de los super-telescopios en el centro de muchas galaxias.

Por ello, «este inusual evento brinda a los astrónomos la oportunidad de observar el comportamiento de un agujero negro en tiempo real, utilizando los telescopios espaciales de rayos X XMM-Newton y NICER, Chandra y Swift de la NASA», ha afirmado Hernández-García. La investigadora ha declarado que el primer episodio de QPE se descubrió en 2019, pero que desde entonces los científicos solo detectaron «unos pocos más», y que aún desconocen qué los causa. Sin embargo, «estudiar Ansky nos ayudará a comprender mejor los agujeros negros y su evolución», asegura.

El telescopio XMM-Newton es actualmente el único de rayos X con la sensibilidad suficiente para detectar la tenue luz que se produce entre estallidos. Jugó un papel fundamental en el estudio, ya que a través de él se pudo medir la opacidad de Ansky, permitiendo calcular la cantidad de energía que el núcleo galáctico libera cuando se ilumina.

«En el caso de los QPE, aún disponemos de más modelos que datos, y necesitamos más observaciones para comprender qué está sucediendo», ha exclamado Erwan Quintin, investigador de la ESA. El astrónomo de rayos X explica que se creía que los QPE «se debían a pequeños objetos celestes capturados por otros mucho más grandes y que descendían en espiral hacia ellos». Sin embargo, indica que «las erupciones de Ansky parecen revelarnos una historia diferente».

El estudio de Ansky podría desentrañar el comportamiento de los agujeros negros

«Es probable que estos estallidos repetitivos también estén asociados con ondas gravitacionales que la futura misión LISA de la ESA podría captar. Es crucial contar con estas observaciones de rayos X que complementarán los datos de ondas gravitacionales y nos ayudarán a resolver el enigmático comportamiento de los agujeros negros masivos», ha añadido Quintin.

La gravedad de un agujero negro captura la materia que se acerca demasiado y puede desgarrarlo. La materia de una estrella capturada, por ejemplo, se dispersaría en un disco caliente, brillante y de rápida rotación llamado disco de acreción, según explican los expertos. En la actualidad se cree que los QPE, estas explosiones cuánticas de rayos X, son causadas por un cuerpo celeste que interactúa con dicho disco de acreción, por lo que se han relacionado con la destrucción de estrellas. Sin embargo, no hay evidencias de que Ansky haya destruido ninguna.

Esta aparente incongruencia en torno a Ansky, llevó a los investigadores a explorar otrs posibilidades. Los científicos explican que el disco de acreción podría estar formado por gas capturado por el agujero negro de su vecindad, y no por una estrella desintegrada. En este escenario, las erupciones de rayos X provendrían de choques altamente energéticos en el disco, provocados por un pequeño objeto celeste que atraviesa y perturba repetidamente el material en órbita.

«Las explosiones de rayos X de Ansky son diez veces más largas y diez veces más luminosas que las que observamos en un QPE típico», ha afirmado Joheen Chakraborty, miembro del equipo y estudiante de doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). A lo que ha añadido que «cada una de estas erupciones libera cien veces más energía que la observada en otros lugares. Las erupciones de Ansky también muestran la cadencia más larga jamás observada, de aproximadamente 4,5 días. Esto pone a prueba nuestros modelos y desafía nuestras ideas existentes sobre cómo se generan estos destellos de rayos X».