La ministra Sira Rego (IU) llevará al Consejo de Ministros la rebaja de la edad
02 may 2025 . Actualizado a las 05:00 h.La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, de Izquierda Unida, ha anunciado que llevará al Consejo de Ministros el anteproyecto de Ley de Juventud que contempla la rebaja de la edad de voto de los 18 a los 16 años. Los expertos consultados por La Voz analizan las ventajas e inconvenientes de esta medida y concluyen que favorecería a la ultraderecha.
¿Deben votar?
División de opiniones en una cuestión compleja. Carlos Barrera asegura que «se trata de una cuestión compleja; en España ha sido lanzada ahora por Sumar, aunque ya Unidas Podemos la llevó hace años en su programa electoral». «Son edades consideradas habitualmente aún como demasiado tempranas para forjarse un criterio sólido sobre los asuntos políticos, económicos y sociales», señala. En su opinión, «no parece prudente ampliar el derecho al sufragio para esas franjas de edad sin fundamentos sólidos anteriores». Aunque «es cierto que están más presentes que nunca en la vida social, pero eso no significa que estén igual de preparados para actuar con responsabilidad en la vida pública, que es algo que va más allá de la mera vida social, de la socialización».
Como dice Ana Salazar, «la propuesta no es nueva, ni en España ni en el contexto internacional, ha sido defendida históricamente por Izquierda Unida, y por organizaciones como el Consejo de la Juventud de España». Sin embargo, «no forma parte del acuerdo de gobierno entre el PSOE y Sumar, ni parece responder a una demanda social amplia ni a un debate público consolidado». Más bien, «conecta con una juventud socialmente participativa y comprometida, pero no necesariamente con el conjunto de jóvenes ni con sus principales preocupaciones, como el empleo, la vivienda o la salud mental».
Carmen Lumbierres afirma que «la idea de reformar la Ley Orgánica del Régimen Electoral (LOREG) para permitir que los jóvenes de 16 y 17 años puedan votar en las elecciones generales, autonómicas y europeas tiene mucho sentido, si se tiene en cuenta que a esa edad ya tienen responsabilidades importantes, como la responsabilidad penal desde los 14 años». No solo eso, «pueden empezar a trabajar a partir de los 16 años, aunque con ciertas restricciones en cuanto a horarios y tipos de trabajo, solicitar la emancipación, hacer testamento a partir de los 14 o interrumpir el embarazo a partir de los 16». En consonancia con esta asunción de responsabilidades y atribuciones, «me parece adecuado que se plantee una ampliación de derechos que incluya el voto y que se hiciera de una manera gradual», concluye.
¿A QUIÉN BENEFICIA?
Favorece a la derecha y la extrema derecha. «Las empresas de sondeos no dejan lugar a dudas», asegura Lumbierres. «El último de 40dB muestra que la mayoría de los jóvenes de 16 y 17 años tienden a inclinarse hacia partidos de derecha como el PP y Vox», explica. «El 52,3 % de los nuevos votantes optarían por partidos de derecha, mientras que solo un tercio se decantaría por partidos de izquierda como el PSOE, Sumar o Podemos», añade. «Exactamente los mismos datos de un estudio de Hamalgama Métrica: el 52 % de los nuevos votantes se inclinarían por partidos como el PP, Vox y SALF», aporta. En contraste, «solo un tercio de estos votantes optaría por partidos de izquierda». «El CIS, sin datos de voto, ha señalado que hay un interés creciente entre los jóvenes por participar en la política y que la medida podría tener un impacto significativo en la movilización electoral», resalta.
«Algunas encuestas señalan que, entre la población más joven, hay una tendencia actual, especialmente entre los varones, a votar a partidos de ultraderecha, por lo que no se entendería muy bien el planteamiento de Sumar», estima Barrera. En todo caso, «todo dependerá de contingencias políticas cambiantes porque, ante otros contextos, quizás las tendencias cambien; a la larga, si se produce el cambio, los panoramas electorales no creo que cambien en exceso».
Salazar señala que, según estudios de 40dB, «una parte significativa de los jóvenes de entre 16 y 17 años —alrededor del 40 %— muestra inclinaciones hacia posiciones de extrema derecha, lo que plantea un escenario electoral llamativo: quienes podrían salir más beneficiados no serían necesariamente las fuerzas progresistas que impulsan la medida, sino partidos como Vox». Aun así, «no parece que Izquierda Unida [o Sumar] esté promoviendo esta reforma por cálculo electoral, sino por coherencia con su tradición reivindicativa y su defensa histórica de la participación juvenil». «Será interesante observar cómo se posicionan ahora los distintos partidos, especialmente Vox, que podrían verse beneficiados por el voto de esta cohorte de edad, pero que, por discurso o estrategia, podrían oponerse a concederles ese derecho», plantea.
Cinco países europeos, Brasil, Argentina, Nicaragua y Cuba permiten votar a esa edad
«Votar a los 16 años no está, ni mucho menos, generalizado en Europa, solo hay algunas excepciones», afirma Carlos Barrera. Carmen Lumbierres explica que «en cinco países pudieron votar en las elecciones europeas, Alemania, Bélgica, Malta, Austria y Grecia; en este último solo si cumplían 17 años en el 2024». En Austria (según la norma vigente desde el 2007) y Malta pueden hacerlo en cualquiera de los comicios que se celebren. En Alemania, se puede votar a partir de los 16 en las elecciones europeas y, en el resto del país, depende de cada estado federado. La recomendación europea es que se unifique la edad de voto en todos los países y se establezca en los 16 años. Fuera de Europa, algunos países de Latinoamérica fijaron la edad de 16 años para votar hace años. Brasil fue el país pionero, le siguieron Nicaragua, Cuba y Argentina. En este país, los únicos que están exentos de la obligación de votar son los mayores de 16 y menores de 18 años.
Argumentos de peso a favor y en contra de una cuestión polémica
¿Qué argumentos exponen los politólogos a favor y en contra de la rebaja de la edad de voto a los 16 años, una medida compleja y polémica? A favor, según Ana Salazar, «se podría argumentar que supone una ampliación coherente de derechos: a esa edad ya se puede trabajar, emanciparse o tributar, por lo que también tendría sentido poder decidir sobre el destino de esos impuestos». Además, «podría fomentar la participación cívica temprana, reforzar el vínculo con las instituciones y alinear a España con otros países democráticamente consolidados que ya han adoptado esta reforma».
Sin embargo, «también existen argumentos de peso en contra: expertos en neurociencia advierten de que a los 16 años no se ha alcanzado una madurez emocional plena, lo que puede hacer que el voto en esa franja de edad sea más volátil o influenciable». «Tampoco se trata de una demanda generalizada ni surge de un debate social asentado, lo que plantea dudas sobre su legitimidad de origen», sostiene. Y, además, «su aplicación requeriría una reforma de la LOREG, una ley orgánica que exige mayoría absoluta en el Congreso». En cualquier caso, «la propuesta merece un debate sereno y profundo, porque la democracia no solo se mide por quién vota, sino por cómo educamos para votar».
Un millón más de electores
«Este cambio aumentaría el electorado en casi un millón de nuevos votantes, permitirles votar podría aumentar su interés y participación en la política, esto podría llevar a una mayor movilización de este grupo demográfico y a una mayor representación de sus intereses en las políticas públicas», asegura Carmen Lumbierres. «La medida, además, debería ir acompañada de un fortalecimiento de la educación cívica en las escuelas, preparando mejor a los jóvenes para participar en el proceso democrático y construyendo generaciones más comprometidas», propone la profesora y analista.
«Desde otro ángulo, esta propuesta también ha servido para dar visibilidad política y mediática al Ministerio de Juventud e Infancia y a su titular, Sira Rego, en una legislatura donde el foco ha estado más centrado en carteras de mayor peso institucional», afirma Salazar.