¿Puede Asturias liderar un nuevo enfoque en la lucha contra las adicciones?
La comunidad asturiana se plantea un modelo más coordinado y preventivo en esta materia
Asturias afronta un momento clave en la gestión de las adicciones. Con un sistema público comprometido pero exigido por una realidad cambiante, la comunidad necesita redefinir su modelo de prevención, atención y reinserción.
Los datos no engañan: el consumo de sustancias como el alcohol y los hipnosedantes continúa en aumento, especialmente entre jóvenes y personas en situación de vulnerabilidad. A ello se suma el auge de las adicciones comportamentales, como el juego online y el abuso de redes sociales. Las respuestas institucionales, aunque significativas, muestran signos de agotamiento ante una realidad que exige más coordinación, más recursos y una mirada más amplia.
La sidra y el alcohol: entre identidad y prevención
En Asturias, hablar del consumo de alcohol es también hablar de cultura, tradición y economía. La sidra, emblema regional, es mucho más que una bebida: es un símbolo de identidad colectiva, una herramienta de socialización y un motor turístico. Sin embargo, esta relación cultural no puede obviar la necesidad de un enfoque preventivo que no criminalice, pero sí eduque.
Los expertos insisten en que promover el consumo responsable y diferenciar entre usos culturales y patrones problemáticos es esencial. La sidra puede seguir siendo parte del ADN asturiano, pero con una reflexión social que la sitúe dentro de un marco de salud pública, sin banalizar los riesgos del alcohol en determinados contextos, especialmente en menores de edad.
Actualmente, la atención a las adicciones en Asturias se apoya principalmente en las Unidades de Conductas Adictivas (UCAs) y en la red de salud mental. Estos recursos realizan una labor fundamental, pero aún enfrentan dificultades como la escasa coordinación entre servicios sanitarios y sociales, la falta de planes personalizados, o la débil red de apoyo para la reinserción laboral y comunitaria.
Aprender con mirada propia
Sin salir del marco nacional, modelos como el vasco ofrecen enseñanzas valiosas: el trabajo comunitario, la prevención desde el entorno local y la participación activa de los pacientes. En este sentido, centros especializados como el Instituto Castelao en Donostia, dedicado a la desintoxicación y recuperación de personas con adicciones, representan experiencias que Asturias puede observar con interés. El enfoque terapéutico, intensivo y humano que ofrecen es una herramienta poderosa que podría incorporarse en nuevos modelos asturianos.
Entre las líneas de actuación que se están considerando desde distintas voces del ámbito sanitario y social, destacan la necesidad de un nuevo plan autonómico de adicciones, el refuerzo del trabajo interdisciplinar, y la ampliación de recursos comunitarios que faciliten no solo la desintoxicación, sino también la reintegración social y laboral de las personas afectadas.