Portugal refuerza a Luís Montenegro y ratifica un giro radical hacia la derecha

Brais Suárez
Brais Suárez LISBOA / E. LA VOZ

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El conservador Luís Montenegro, a su llegada junto a su esposa al hotel de Lisboa donde siguió los resultados electorales.
El conservador Luís Montenegro, a su llegada junto a su esposa al hotel de Lisboa donde siguió los resultados electorales. MIGUEL A. LOPES | EFE

El empate con los ultraderechistas de Chega abre una crisis en el Partido Socialista, cuyo líder ha dimitido

19 may 2025 . Actualizado a las 18:57 h.

El conservador Luís Montenegro aprovechó su segunda oportunidad y, con un 32 % de los votos, obtuvo un sólido respaldo de los portugueses, que acudieron en masa este domingo a las urnas con el objetivo de obtener una estabilidad que parece más cercana. Los socialistas quedan en una situación trágica porque, solo tres años después de obtener una mayoría absoluta, se desploman hasta el 23 % de los votos y apenas consiguen superar a la extrema derecha, Chega (22 %). Esta ratifica su fortísimo crecimiento y se posiciona como la pieza que marca «el fin del sistema» vigente desde la Revolución de los Claveles, según dijo su líder, André Ventura.

«Se hizo justicia para Alianza Democrática, con gran ventaja para Portugal», dijo el colíder de la coalición conservadora, Nuno Melo. «Reforzamos el resultado de hace un año en porcentaje, voto y diputados. También la credibilidad y legitimidad». «Los portugueses esperan sentido de responsabilidad de los socialistas», concluyó.

Sin necesidad de esperar por los cuatro diputados del voto exterior, el resultado supone un giro radical de Portugal hacia el conservadurismo. A Alianza Democrática (AD) y Chega se suma Iniciativa Liberal, estancada en un 5 % insuficiente para ofrecer una coalición estable a Montenegro. Por la izquierda, los cuatro principales partidos no consiguen igualar en votos a la mayor fuerza conservadora, AD. Dos formaciones históricas, como los comunistas y el Bloco de Esquerda, han salido severamente castigados, y solo el Livre logra mejorar sus últimos resultados. Por primera vez, entra en el Parlamento un partido regionalista, el Juntos Pelo Povo, de Madeira. A media noche, el líder socialista, Pedro Nuno Santos, anunció elecciones internas del partido y dijo que no se presentaría. «Son tiempos duros para el PS, para nosotros», reconoció. 

Si, tras las elecciones del 2024, el primer ministro saliente, el socialista António Costa, dijo que el auge de la extrema derecha —entonces pasó de 12 a 50 diputados— era una cuestión «coyuntural» y fruto de un descontento puntual, ahora se revela como algo mucho más profundo y una ruptura del sistema que impera desde 1975. «Gracias por no haber desistido, gracias», declaró exultante el ultraderechista André Ventura a las puertas de la sede de Chega. «Nos liberamos de una atadura de cincuenta años siempre iguales, en que no era posible la alternancia», dijo a los medios entre gritos de sus adeptos. «Estoy disponible para observar los resultados», añadió, evitando responder sobre una posible alianza con Montenegro.

En un país tradicionalmente abstencionista, cabía la duda de si la sucesión de crisis políticas y elecciones aumentaría el desencanto y alejaría a los votantes. Ocurrió lo contrario: los portugueses han acudido a votar en busca de la estabilidad, con una participación histórica, superior al 64 %, cuatro puntos superior al año pasado. Cabe suponer que una amplia parte del 15 % de indecisos —según sondeos previos— se decantaron por Montenegro para reforzar su mayoría.

El presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, encargará la formación de Gobierno al candidato elegido una vez se hayan contabilizado todos los votos procedentes del extranjero, de un total de 31 secciones consulares. Se recibirán en un período de unos diez días y, aunque están en juego cuatro diputados, apenas tendrán impacto en el resultado. Rebelo de Sousa anunció que este mismo lunes convocará a los líderes de los partidos que hayan obtenido representación parlamentaria para «ir recibiéndolos a lo largo de la semana» y «serenamente, escucharlos en la lectura de la voluntad de los portugueses». Previamente, había dicho que les daría tiempo para tener la seguridad de que su programa sería aprobado en el Parlamento. Con todo, la claridad del resultado otorga una fuerte autoridad a Luís Montenegro y se la quita a los socialistas para que se opongan a la investidura.

La intención del conservador era resolver en las urnas las dudas éticas que surgieron en torno a su actividad económica por la empresa familiar Spinumviva. Con esta mayoría, será capaz de enfrentarse con mayor soltura a la eventual comisión de investigación parlamentaria que la oposición prometió volver a constituir en su contra.