Yolanda Ramos, sobre su polémica en los Premios Feroz de Pontevedra: «Cogí tal depresión que me tuve que ir a casa de mi hermana para que me cuidara»
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La actriz y cómica asegura que se malinterpretó su intervención durante la entrega de galardones: «Yo quise hacerles un homenaje, pero iba mal de tiempo y no pude acabar el chiste»
03 jun 2025 . Actualizado a las 14:21 h.La actriz Yolanda Ramos levantó ampollas entre el gremio de los guionistas durante la última gala de los Premios Feroz, celebrada en enero en Pontevedra. Para desconcierto de los asistentes, la cómica, que salió a presentar precisamente los galardones a mejor guion junto a Daniel Guzmán, minusvaloró el trabajo de los autores del libreto de la gala. «Como soy una chuleta, dije: "No me gusta el guion que han hecho para nosotros". Lo rompemos todo y lo hacemos de nuevo», contó sobre su supuesto encontronazo con el equipo.
La intervención de la intérprete no tardó en recibir las críticas de muchos profesionales del sector del cine y la televisión. Ahora, meses después, y ya finalizada la tormenta mediática, Ramos se ha vuelto a referir a la polémica en el videopódcast Tercer acto. La actriz, que había llegado a pedir perdón, aunque de aquella manera, ha revelado que los días posteriores a la gala pontevedresa fueron especialmente duros. «Me tuve que ir a casa de mi hermana para que me cuidara, porque cogí tal depresión», le confesó al periodista Fernando Navarro.
Lo que afectó principalmente a la cómica fue que la gente se lanzase en masa en contra de ella, algo que considera muy difícil de gestionar. Pero hubo algo que le dolió todavía más. «Vi a un presentador de televisión muy conocido diciendo que él tampoco aprobaba lo que había hecho», dice sin dar nombres. Fue ahí cuando se hundió del todo y tuvo que pedir ayuda familiar.
Según ella, su presentación de los premios a mejor guion se malinterpretó. Su intención, dice ahora, era la que muchos habían teorizado en redes. La de hacer un discurso improvisado, falto de ritmo y sin un gran empaque con el objetivo de demostrar la importancia de los guionistas. «Yo quise hacerles un homenaje, pero iba mal de tiempo y no pude acabar el chiste», asegura. En efecto, su intervención fue cortada abruptamente para dar paso a la voz en off que anunciaba los nominados. Al volver del vídeo, la pareja de presentadores se limitó a decir el nombre del premiado.
«Tengo mucho respeto a los guionistas, pero más respeto me tengo a mí, porque yo soy la que doy la carita», deslizó en su reciente entrevista la cómica, «no tengo nada en contra de ellos». Pero siguió incidiendo en la importancia para los intérpretes de pedir cambios cuando no se está de acuerdo con lo escrito en el libreto. «Es muy difícil hacer humor para otra persona, lo más difícil del mundo, pero más lo es para mí».
El humor como escudo ante la enfermedad de su madre
Yolanda Ramos es consciente de que, dentro de la industria, son muchos las que no la toman en serio. «Mucha gente se cree que estoy loca o que soy una disminuida mental», ha contado. Y cree entender la razón. Asegura que, a diferencia de otros actores, ella se dirige a los productores y realizadores del mismo modo que actuaría con cualquiera. «Si yo hiciera humor, pero luego fuera muy seria, no se creerían que estoy loca, pero yo me pongo siempre en un mood de hacer comedia».
Según ella, eso es lo que hace que todos tengan ese prejuicio hacia ella. «Que la gente piense que me falta un hervor». Pero no da su brazo a torcer en ese asunto. Cree que no es necesario ni generoso actuar en la vida real.
Su sentido del humor le viene desde muy joven, desde su época en el colegio. «De pequeña ya hacía reír mucho a mis compañeros de clase», rememora. Y no era precisamente por tener ese ambiente en casa. Más bien al contrario. Reflexiona ahora sobre si su actitud ante la vida era, en el fondo, un escudo para protegerse de lo que tenía en casa.
«Tuve una madre enferma, con trastorno límite de la personalidad», le ha confesado a Fernando Navarro sobre su niñez, que califica de muy triste. «Me dejaron frente a ella, y yo vivía con ese miedo, de que mi madre se podía suicidar». Una gran responsabilidad para quien era solo una niña. «Tenía que vigilarla constantemente», dice.
«Quien lo ha sufrido, con una madre o con un hermano, sabe que la muerte está constantemente acompañándote», expresa Yolanda Ramos. «No sé de dónde he sacado el cachondeo, pero quizás fuese porque luego en casa tenía el monstruo de esa enfermedad».