La UE aprueba el reglamento que permite a las aerolíneas cobrar por el equipaje de mano

Madrid EFE

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Morell | EFE

España cree que la normativa, que además reduce el derecho a reclamar por los retrasos de los vuelos, va contra los consumidores. El texto final tendrá que negociarse con el Parlamento Europeo y se espera que esté listo antes de que acabe el año

10 jun 2025 . Actualizado a las 18:00 h.

Los ministros de Transporte de los países de la Unión Europea aprobaron un nuevo reglamento para pasajeros aéreos que, entre otras cosas, permite a las compañías cobrar por el equipaje de mano y reduce el derecho a reclamar por los retrasos de los vuelos, normativa que el Gobierno español —que votó en contra— cree que atenta contra los derechos de los consumidores.

Así lo manifestó este viernes el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, en un mensaje publicado en sus redes sociales: «El lobby de las aerolíneas ha logrado en Europa lo que no consiguió en España». «Este nuevo texto confirma lo que ya sabíamos: cobrar por el equipaje de mano que entra en cabina o por el asiento del acompañante de una persona dependiente es ilegal con la legislación actual. Por eso las aerolíneas han presionado tanto para legitimar esta práctica abusiva con un nuevo reglamento», añadió.

A pesar de que España y Alemania se mantuvieron fuertes en la defensa del no, la UE acabó aprobando un cambio que obliga a las compañías a permitir que los viajeros embarquen gratuitamente con un bulto personal, pero también les permite cobrar por subir un equipaje de tamaño «razonable» a cabina. También establece que, para poder reclamar una indemnización por retraso, los aviones tienen que demorarse un mínimo de cuatro horas, frente a las tres que hacen falta ahora, y da vía libre a las aerolíneas para impedir embarcar en un vuelo de vuelta si no se ha cogido el de ida. «Un atropello a los derechos de la ciudadanía», insistió Bustinduy. En su opinión, el nuevo texto, «solo fortalece el poder y los beneficios» de las compañías.

El texto final tendrá que negociarse con el Parlamento Europeo y se espera que la normativa definitiva esté lista antes de que acabe el año.