Un hombre de 58 años en Córdoba, primera muerte por un golpe de calor en el 2025

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

Rafa Alcaide | EFE

Las temperaturas extremas regresan el fin de semana a toda España, aunque en Galicia no se prevé ningún riesgo

24 jun 2025 . Actualizado a las 08:55 h.

Un hombre de 58 años que había estado trabajando en Córdoba en la colocación de un cartel luminoso en la calle ha sido la primera víctima por un golpe de calor de este 2025 en España, según confirmó en la red social X la ministra de Sanidad, Mónica García, en un mensaje en el que ha expresado su pésame a la familia.. El hombre, que tenía patologías previas, ingresó este sábado en el Hospital Reina Sofía de Córdoba y falleció a primera hora de la noche, según informó este domingo a la Consejería de Salud.

Desde que, el pasado 16 de mayo, se activó el protocolo por temperaturas excesivas en Andalucía, se han registrado ocho golpes de calor en la comunidad, según la Junta.

Las autoridades sanitarias recuerdan la necesidad de tomar medidas ante el calor extremo, que regresará a la península a partir del jueves. De hecho, para el fin de semana se espera otro episodio de temperaturas muy elevadas, por encima de los 40 o 42 grados, en amplias zonas del nordeste y el sur peninsular, según avanzó Rubén Del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

En Galicia, la alerta amarilla por altas temperaturas en el Miño de Ourense de este lunes se desactivará mañana, y Meteogalicia prevé que durante esta semana los termómetros se queden por debajo de los 35 grados en esa zona.

España fue el octavo país con más muertes y daños por eventos meteorológicos extremos entre 1993 y 2022, con 27.000 víctimas debido sobre todo a olas de calor, inundaciones e incendios, según el Índice de Riesgo Climático 2025, que cifra en más de 765.000 los decesos en todo el mundo en ese período.

Según este índice, que elabora la ONG alemana Germanwatch con datos de 171 países, España sufrió en 2003 y 2022 «cifras de muertes extremadamente altas» por calor intenso, con «daños generalizados» por sequías, incendios forestales, rendimientos agrícolas reducidos, tensiones en las infraestructuras y una presión «abrumadora» sobre los sistemas de salud.