La defensa del ex primer ministro no logró aplazar la vista
04 jul 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Está llamado a ser uno de los juicios del siglo y su inicio, en el Tribunal Criminal Central de Lisboa, no deja dudas de que será una larga y muy polémica batalla en los tribunales. José Sócrates es, desde este jueves, el primer exjefe de Gobierno portugués (entre el 2005 y el 2011) que se sienta en el banquillo de los acusados. Lo hace once años después de ser detenido, en lo que también había sido una macrooperación policial que dejó a todo el país sorprendido. Ahora se enfrenta a 22 delitos de corrupción, blanqueo de capitales y fraude fiscal; muchos de ellos, a punto de prescribir.
Tras estos catorce años, en los que la defensa ha seguido la estrategia de dilatar los plazos, el caso ha pasado por las manos de más de 300 jueces y acumula 62.000 páginas. El jueves por la mañana aún existía la duda de si el juicio se celebraría, pues la jueza debía decidir si, además de los 22 cargos contra Sócrates, asumía otras tres causas por blanqueo de capitales, en cuyo caso, debería aplazar el inicio 50 días.
Ya la víspera, Sócrates dio un paso que se podía leer como una declaración de intenciones de lo que será su agresiva defensa: denunció a Portugal ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por considerar que hay «una motivación política» tras su acusación. Se apoyó en las recientes palabras del fiscal general, Amadeu Guerra, que en un pódcast dijo que el juicio daría una oportunidad a Sócrates de «probar su inocencia». «El señor fiscal general no tiene derecho a transformar la presunción de inocencia en presunción pública», respondió el ex primer ministro.
Rifirrafe entre las partes
Aunque ya se le había recriminado sus intentos de aplazar las vistas, la defensa ha vuelto a intentarlo, solicitando que se recuse a la jueza que preside el tribunal, Susana Seca, por no asumir las tres causas por blanqueo de capitales. La magistrada no aceptó y la sesión se reanudó con un rifirrafe entre ambas partes, con constantes interrupciones y recriminaciones.
A la salida de la sesión, Sócrates insistió en la «sensación de déjà vu, de que ya vi esta película» en la que «los periodistas quieren espectáculo», dijo, siempre ufano.
El socialista fue detenido en el 2014 en el aeropuerto de Lisboa, procedente de París, adonde se había mudado tras dimitir como primer ministro en el 2011. Pasó nueve meses en prisión preventiva, sin recibir una acusación formal, que la Fiscalía solo emitiría tres años después. Se sospecha que recibió hasta 34 millones de euros en calidad de sobornos para beneficiar a algunas de las grandes empresas portuguesas, a través del que fue identificado como su testaferro, Carlos Santos.
Es el megaproceso conocido como la operación Marqués, en el que también fueron imputadas nueve empresas y 27 personas por un total de 189 delitos, que con el tiempo se han quedado en 21 sospechosos y 118 cargos. Por el caso ya han sido condenados Ricardo Salgado, expresidente del Banco Espírito Santo, y el exministro Armando Vara. Las sesiones continuarán los días 8, 9, 10 y 15 de julio.