Ricky Rubio, sobre la muerte de su madre: «Por suerte creo que me esperó. Mi padre me dijo: "Pensaba que no la ibas a volver a ver"»

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Ricky Rubio durante su entrevista en «Lo de Évole»
Ricky Rubio durante su entrevista en «Lo de Évole» ATRESMEDIA

El jugador de baloncesto se ha sincerado en Lo de Évole sobre el momento más duro de su vida, cuando regresó de la NBA para acompañar a su madre en sus últimos días

07 jul 2025 . Actualizado a las 13:09 h.

«Yo quiero jugar al baloncesto, pero no puedo». Así resumió el baloncestista español Ricky Rubio la situación que atraviesa desde el verano pasado, cuando decidió hacer un parón en su carrera. El jugador desveló este domingo en el programa Lo de Évole la lucha interior en la que se ha convertido su profesión. «La respuesta, cada día es más clara, sinceramente, pero es difícil. No sabemos todas las respuestas», dijo el catalán, abriendo la puerta a una posible retirada definitiva.

El de El Masnou, que hace más de un año jugó su último partido profesional en el Barça hasta la fecha, repasó la acumulación de experiencias, con el punto de inflexión de su grave lesión de rodilla cuando era jugador de los Cleveland Cavaliers en la NBA, en diciembre del 2021, hasta pedir auxilio antes del Mundial del 2023, de donde salió de la selección española para cuidar su salud mental.

«Una de las noches que estaba en el hotel dije: "no quiero seguir, ya no con el baloncesto, con la vida". Tengo una familia, tengo un hijo, me sentí así por un segundo. Algo toma el control. Puedo entender a mucha gente, tanto que está en el momento de éxito como, por desgracia, muchos se han quitado la vida, o como gente normal, que dice no puedo seguir. Porque hay momento en el que todo te pesa tanto. En el Mundial, cuando digo paro, parece que me muero y que mi vida no tiene sentido», añadió.

Así paró Rubio, el niño oro de España que llegó a la NBA casi siguiendo un guion, sin estar satisfecho nunca por lo conseguido, siempre queriendo más. «Para mí nunca nada era suficiente. Uno de los espejos ha sido Pau Gasol, en cuanto al nivel de lo conseguido, y a mí me parecía que tenía que superarle», confesó.

Rubio incluso duda de si su salto a la NBA era realmente lo que quería. «Es lo que tenía. ¿Ganas? Yo creo que sí, pero no sé hasta qué punto estaba condicionado a tener que jugar en la NBA porque estaba triunfando. Sí ha sido una experiencia brutal, pero la persona hubiera estado más feliz», confesó. «Veía ganar o perder como estar feliz o estar triste. Son pequeñas cosas que vas instaurando y piensas que esto va de vida o muerte. Qué me llevo de Estados Unidos, lo que no haría. En el tercer año lo paso mal, hago la entrevista, no me acaban de salir las cosas. Mis padres me vienen a ver, y lloro en la cama con mi madre, ella me abraza y me dice "vámonos"», explicó.

La muerte de su madre

El baloncestista recordó también la relación con su madre y cómo de absorbido estaba por el deporte y su rutina, cuando ella enfermó de cáncer y murió en el 2016. «Le detectan la enfermedad en el 2012 y está tres o cuatro años con tratamientos. El último año, en la temporada 2015, estoy muy jodido. Yo salía del coche y llamaba a mi madre. Ese año empiezan a ir las cosas muy mal y ella no quiere que lo vea, pero me colgaba porque tenía que vomitar», relata el jugador. En el descanso del All Star de la NBA, Rubio aprovecha sus días libres para volver a España a ver su madre: «La vi como nunca la había visto, delgada. Me acuerdo que estoy en el viaje de vuelta como 'no tengo que coger este vuelo'. Mi madre no iba a durar mucho, pero yo tenía que ir a jugar. ¿Y por qué? Yo vuelvo allí y los próximos meses no quiero estar allí», cuenta.

Rubio terminó aquella temporada en abril y volvió definitivamente a casa para pasar las últimas semanas con su madre: «Yo creo que mi madre me esperó. Llegué a finales de abril y estuve cuatro o cinco semanas con ella. Si no me llega a esperar, yo creo que no me lo perdono nunca». «Mi padre me dijo: "pensaba que no la ibas a volver a ver"», añadió.