Gobierno y Generalitat plantean para Cataluña una financiación inconcreta y contradictoria

Xavier Gual BARCELONA / E. LA VOZ

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Ángel Víctor Torres (izquierda) este lunes con el consejero catalán de Presidencia, Albert Dalmau.
Ángel Víctor Torres (izquierda) este lunes con el consejero catalán de Presidencia, Albert Dalmau. DAVID ZORRAKINO - EUROPA PRESS | EUROPAPRESS

Un modelo «singular» y «generalizable» que no convence al resto de autonomías

14 jul 2025 . Actualizado a las 23:01 h.

Gobierno y Generalitat han sentado las bases del nuevo modelo de financiación «singular, federal y generalizable» de Cataluña, al que podrán acogerse, si quieren, el resto de comunidades autónomas. La comisión bilateral celebrada este lunes en Barcelona alumbró un acuerdo genérico, plagado de inconcreciones, que será sometido al Consejo de Política Fiscal y Financiera a la vuelta del verano, según aseguró el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres. En principio, el llamado cupo catalán no será tan «singular» como exigía Esquerra, sino que estará abierto al resto de comunidades que lo quieran implementar en sus respectivos territorios, «en función de sus competencias», añadió Torres. Así, el órgano multilateral en el que participan todas las comunidades autónomas validará el llamado cupo catalán al contar con el voto favorable del Ejecutivo central y de Cataluña, pese a que la mayoría de los Gobiernos autonómicos (y no solo los del PP) se oponen. Antes de que pase el filtro del CPFF, el acuerdo recibirá el visto bueno del Consejo de Ministros.

Además de contradictorio en sí mismo («singular» y «generalizable» son conceptos difícilmente encajables), el documento de cinco folios dado a conocer por Torres y el consejero catalán de Presidencia, Albert Dalmau, dejó un mar de interrogantes, inconcreciones y vaguedades sobre el modelo de financiación pactado hace un año por el PSC y Esquerra Republicana. En los aspectos clave, el firmado entonces para obtener el apoyo de los republicanos a la investidura del socialista Salvador Illa, con la aquiescencia del PSOE de Pedro Sánchez, contenía más certezas que el facilitado este lunes a los medios de comunicación presentes, sin fechas ni cifras que acompañen, justifiquen o aclaren el gigantesco cambio que se avecina en el modelo de financiación del que dependen buena parte de los servicios públicos en España. Ante la notoria ausencia de la vicepresidenta María Jesús Montero, titular de Hacienda, el encargado de defender el acuerdo desde las filas del Gobierno fue el expresidente canario. «Tener más autonomía no significa tener menos Estado, sino que el Estado somos todos», señaló Torres, ante las críticas del castellanomanchego Emiliano García-Page. También cargó contra la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso (sin citarla), al cuestionar a quienes reclaman más recursos al Estado «mientras rebajan impuestos a las grandes fortunas».

Futuro incierto

El recorrido del concierto solidario catalán (en la terminología de Esquerra) sigue siendo incierto, a tenor de la fragilidad del contexto en el que se mueve el Gobierno y el propio bloque de la investidura, con posiciones divergentes en este y otros temas. Para que llegue al BOE es necesario que la mayoría del Congreso retoque hasta tres leyes, una de ellas orgánica: la Lofca, que regula la financiación de las comunidades autónomas; la 22/2009 de financiación de las autonomías de régimen común; y la de cesión de tributos a la Generalitat.

A Esquerra le gusta «la música» del pacto, pero exige más concreción

Esquerra es la promotora del acuerdo de financiación que hoy tiene en vilo a los Gobiernos de todas las comunidades autónomas. «Gracias a nosotros hemos conseguido que los socialistas se muevan, pero Cataluña requiere más: menos escenificación y más concreción», declaró el portavoz del partido, Isaac Albert, consciente de que tienen un largo e incierto camino por delante. La financiación singular, concierto solidario o cupo catalán es el precio puesto hace un año a los socialistas catalanes por convertir al primer secretario del PSC, Salvador Illa, en el nuevo inquilino de la Generalitat.

Entonces, Oriol Junqueras no era el líder de los independentistas de ERC. Tras las elecciones del 12M, el exvicepresidente catalán, encarcelado (y luego indultado) por los hechos del procés dio un paso al lado para que la secretaria general en aquella época, Marta Rovira, guiara las negociaciones con el Partido de los Socialistas de Cataluña. Junqueras este martes compareció en la televisión autonómica (TV3), con rostro serio, para lamentar que el acuerdo alcanzado entre ambos Ejecutivos socialistas (el central y el catalán) no era el que esperaba. Si Junts cuestiona la supeditación de la agencia tributaria catalana a la española, en Esquerra ponen el foco en la ordinalidad.

A vueltas con la ordinalidad

El documento acordado subraya la voluntad de respetar el «principio de ordinalidad». Es decir, que una vez hecha la aportación a la solidaridad y repartidos los ingresos para el equilibrio entre comunidades, los recursos per cápita de las regiones más ricas no queden por debajo del resto. Tanto Illa como Junqueras coinciden en que si Cataluña es hoy la tercera en aportar recursos a la caja común, también debería ser la tercera en recibirlos, y no la décima. El documento del Gobierno y la Generalitat pasa de puntillas por este punto, al que solo se refiere en una ocasión para decir que «Cataluña considera que esta aportación [a la solidaridad interterritorial] debe ser calculada, de manera transparente, con criterios objetivos, y es condición necesaria que su aplicación no desvirtúe el principio de ordinalidad en el resultado final».

«Que no nos tomen por tontos», advierte García-Page

El presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page, pidió que no tomen por tontos a los españoles con la financiación singular para Cataluña. Afirmó que, si fuera la Comunidad de Madrid la que hubiera planteado este sistema, los mismos que estaban reunidos en la comisión bilateral «estarían diciendo que es una barbaridad y que rompe la igualdad de oportunidades».

«Parece mentira que la primera vez que se habla en serio [de financiación] tenga que ser simplemente para pagar favores, chantajes», denunció, en una intervención en Pozo Lorente (Albacete) tras inaugurar una escuela infantil. Allí también criticó que alguna gente «se haya aficionado a utilizar palabras ambiguas» y «a engañar con los términos» cuando se habla de financiación autonómica: «Que no nos engañen, que no nos tomen por tontos, que sabemos perfectamente de qué va el debate actual de la financiación».

García-Page apuntó que los impuestos los pagan las personas y las empresas, no los territorios. Ni Castilla-La Mancha, ni Cataluña, ni Madrid. «Y desde planteamientos progresistas es absolutamente innegociable que el que más tiene más paga». Agregó que, si eso vale para las personas en la declaración de la renta y para las empresas, «tiene que valer también para los territorios».

El PP condena lo que define como «un pago para alargar la agonía de Sánchez»

El portavoz nacional del PP, Borja Sémper, anunció que el partido actuará con firmeza si se aprueba el «cupo secesionista», algo que ve como un «pago» de Pedro Sánchez para «alargar la agonía». Dicho esto, y tras garantizar que la posición de la formación va a ser «clara», expresó el compromiso popular de conseguir un nuevo modelo de financiación autonómica «pactado entre todos» si Alberto Núñez Feijoo llega a la Moncloa.

«No descartamos ninguna de las vías que nos permite nuestro ordenamiento jurídico y nuestra capacidad política», declaró Sémper, al ser preguntado expresamente si el partido se está coordinando con sus comunidades para tomar acciones judiciales. En ese sentido, el portavoz popular aseguró que este acuerdo entre el PSC y ERC solo es una «compra del silencio de sus socios [los del PSOE] ante la corrupción, con el dinero de todos». «Será oxígeno para Sánchez, pero asfixia en los bolsillos de los españoles», enfatizó.

Un sistema para todos

«Nosotros defendemos un sistema de financiación pactado entre todos que perdure en el tiempo y que beneficie a todos los ciudadanos», apostilló Sémper. El también diputado defendió que la financiación autonómica se negocie en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), «no en reuniones bilaterales donde Sánchez acepta de rodillas el chantaje en condiciones leoninas para continuar la legislatura».

El dirigente del PP admitió que las comunidades necesitan un nuevo sistema de financiación con más ingresos y más responsabilidad en el gasto, pero censuró que Pedro Sánchez haya «roto con la equidad y la igualdad». Sobre medidas concretas —al ser preguntado si el PP se plantea salir a la calle—, el portavoz señaló que irán «viendo cuáles son», aunque anticipó «contundencia».

«Singular es difícilmente compatible con generalizable», prosiguió Sémper. Aseguró que el Gobierno busca un «trabalenguas» con esa terminología, pero que Sánchez quiere comprar tiempo «a costa de la igualdad de los españoles». Recordó que el propio portavoz de ERC, Gabriel Rufián, lo reconoció, cuando dijo que hay que aprovechar para «exprimir al Gobierno, que esto se puede acabar».